Con Criterio Liberal

Fijando los precios de la leche desde la Asamblea

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded

Luis Espinosa Goded es profesor de economía. De ideas liberales, con vocación por enseñar y conocer.

Actualizada:

23 Ago 2022 - 5:25

Los asambleístas de Ecuador que, como todo el mundo sabe, son una selección de los más sabios del país con profundos y extensos conocimientos sobre todas las materias imaginables, desde la economía hasta la agricultura, el derecho, la sociología, la logística y la administración y… han legislado (también) sobre el precio de la leche.

El precio de la leche lleva regularizado en Ecuador desde tiempos inmemoriales, con normas que cada vez intervienen más el mercado, ahora se determina por ley que el precio al productor ha de ser de USD 0,42 por litro, que es el 52,4% del Precio de Venta al Público.

¿Y cómo han llegado nuestros ínclitos próceres de la Patria a tal cifra? ¿Qué mecanismo técnico han usado para hallar con tal precisión cuál debería ser el precio de compra en finca de la leche?

Pues, básicamente, su mera voluntad. Porque, por más que se nos insista en ‘estudios técnicos’ la realidad es que quien tal dice por no entender ni entiende lo que es un precio.

De hecho, el precio de la caña decidido por el ministerio está en entredicho por un juez, pues los precios determinados por los políticos no responden, como es obvio, a criterios técnicos sino políticos: a la capacidad de presión que tiene cada uno de los actores en disputa.

Un precio es un acuerdo entre comprador y vendedor sobre un determinado producto, en un determinado lugar, en un determinado momento. Es decir, no es que los productos tengan un precio intrínseco, sino que cada día, en el mercado, en un proceso de oferta y demanda, se van formando los precios de los bienes y servicios.

Esto que puede parecer complicado es muy fácil de entender, ¿qué precio tenían los tomates ayer cuando fue a comprarlos al mercado? Pues depende. Depende de a qué mercado fuese, de qué tomates eran, depende de si fue ayer o hace una semana o un mes…

Todas las compradoras en los mercados de Ecuador cada día preguntan algo así como: ¿a cuánto están hoy las papas? Pues saben lo que los asambleístas parecen ignorar: que los precios no son fijos y cambian.

Y el absurdo intento de determinar por ley los precios no hace que por arte de magia se pueda comprar más barato (o como en este caso más caro), hace simplemente que se genere escasez y hasta un mercado negro.

Pero es que esta norma es aún más cuestionable de lo que parece, pues no se hace para que los ciudadanos ecuatorianos puedan comprar la leche más barata (y con ello incrementar su consumo y combatir la malnutrición), sino para que la tengan que comprar más cara ‘garantizando’ el precio a los productores. El absurdo al cuadrado.

En la misma nota se nos advierte de que el 61% de la leche en Ecuador va a un mercado informal. Esto es, que tras décadas de regulación, y tras un decreto de 2013 que fijaba el precio de la leche en finca en USD 0,42, solo el 39% del mercado es formal y cumple esa regulación.

¿Y qué han hecho para solucionarlo? Pues empeorarlo haciendo aún más rígida la regulación. Genios.

De hecho, la nefasta situación del sector lácteo (y del agro en general) es uno de los motivos que genera pobreza y frustración en el entorno rural.

Y en el Gobierno, que se supone que saben los fundamentos básicos de la economía, pues se supone que tienen economistas liberales como asesores, deben ser conscientes de que el control de precios no será la solución sino que agravará la situación. 

Es fácil prever lo que va a ocurrir tras esta nueva medida del Gobierno, y no es precisamente que Ecuador tenga un mercado de leche más productivo y más barato para sus ciudadanos.

Será un mercado aún más intervenido, que tenderá más hacia la informalidad cuando sea insostenible seguir con esos precios arbitrarios determinados en la ley, y habrá menos inversión en el sector lácteo por la incertidumbre, más pobreza y más desnutrición.

PD: En la columna anterior cometí un error afirmando que el NBER había cambiado su definición de recesión en el 2020, cuando no ha sido así. Sirva esta aclaración como disculpa.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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