Leyenda Urbana
¿Quién pretende suceder a Lenín Moreno en el momento más grave de la historia de Ecuador?
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

13 Abr 2020 - 19:00

Nunca como hoy, Ecuador ha tenido todas las crisis juntas en un mismo momento. Nunca como hoy, la prioridad suprema ha sido actuar para salvar vidas, sin descuidar la economía que también parece agonizar. 

Se trata del instante más grave de la historia nacional; un momento que puede significar un retroceso colectivo en el que nos hundiremos si el liderazgo nacional no se sobrepone y actúa.

El enemigo invisible y letal que ha noqueado al mundo entero, para Ecuador podría suponer hasta el quiebre de la república. 

La pandemia encontró al país sin ingresos, sin dinero en la caja fiscal ni siquiera para pagar los sueldos y con una descomunal deuda externa.

Con el virus en todo el país, la situación es de dimensiones bíblicas. No hay mercados para las flores, el camarón y otros productos; el sector hotelero, los restaurantes, los entretenimientos, el transporte interprovincial y el internacional están paralizados.

Y, por si fuera poco, se ha dejado de exportar petróleo por la rotura de los oleoductos que se sumó a un precio del crudo que está por los suelos. El colapso es total. 

Si a esto se suma el enorme desempleo y el subempleo más los despidos últimos, hablamos de un momento funesto; por eso, las previsiones advierten que la crisis podría significarle al país una caída del 6% del Producto Interno Bruto (PIB).

La complejidad de la crisis es de tal magnitud que las mismas autoridades se han desbordado hasta hacer declaraciones inimaginables.

“La realidad ha superado a la legalidad”, ha dicho el ministro de Finanzas, abrumado por las cifras, el desempleo y la quiebra de empresas que parece inevitable. Pero el aturdimiento no puede hacer olvidar que las democracias se rigen por leyes; de lo contrario es el caos y la anarquía.

En medio de este panorama desolador, la improvisación oficial resulta escalofriante. Es patético, pero se tomen decisiones siguiendo lo que se comenta en las redes sociales.

Eso pasó con el anuncio del presidente Moreno de reducir su sueldo, el del vicepresidente y su gabinete en un 50%, sin mencionar nada del tiempo y los mecanismos a seguir, lo que evidencia imprevisión que dista mucho de un plan anticrisis; en verdad, parecen golpes de efecto.

Lo lógico sería que la rebaja sea por el mismo tiempo (nueve meses) que se planteó la contribución de los trabajadores en relación de dependencia, y que será proporcional a los ingresos mensuales sobre los USD 500; así como a la contribución del 5% que se pide a las empresas que reporten ingresos de más de USD 1 millón. 

En esta suerte de economía de guerra, el que los políticos se promocionen en medios nacionales e internacionales o que funcionarios apelen a asesores extranjeros para que hablen “de un inesperado líder de la crisis” resulta un ejercicio de provocación que atiza el rencor y el desprecio colectivo.

Usar dinero en pauta es carente de ética y humanidad mientras faltan recursos para comprar equipos básicos de protección para quienes están batiéndose en primera línea en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y hasta para mascarillas para la gente.

Huérfano de liderazgo, el país ve pasar los días mientras se desconoce si quienes pretendían terciar por la Presidencia en el 2021 habrán entendido que si ahora no ponen el hombro, ya no tendrán país que gobernar. 

“La ignorancia genera confianzas más frecuentemente que el conocimiento”, decía hace poco Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura. Aunque resulta improbable que ignoren la magnitud de la crisis, el silencio de los candidatos hace suponer que creen que el mundo luego de la pandemia será el mismo y qué los códigos de conducta serán iguales a los de antes.

¿Alguien entre tantos candidatos que se promocionaban tiene un plan para sacar a Ecuador de este hoyo? Y si lo tiene ¿por qué no lo presenta al gobierno en estos momentos decisivos para la Nación? 

Suelen argüir que quieren gobernar porque aman al Ecuador ¿Alguien pretende terciar para unas elecciones para reemplazar a Lenín Moreno en el 2021 escondiéndose en los momentos más sombríos de los que se tenga memoria?

Al borde del abismo se impone un acuerdo nacional como el sugerido por los expresidentes Osvaldo Hurtado y Gustavo Noboa, y también los propuestos por otros valiosos sectores políticos. Solo así luego de la pandemia podremos seguir teniendo un país. 

Presidente Moreno: hable con todos y cada uno de los dirigentes. Que de su parte no falte. Los juicios de la historia les serán severos.

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