De la Vida Real
Sacachún, el documental para el alma
Valentina Febres Cordero

Valentina Febres Cordero

Es periodista y comunicadora. Durante más de 10 años se ha dedicado a ser esposa y mamá a tiempo completo, experiencia de donde toma el material para sus historias. Dirige Ediciones El Nido. 

Actualizada:

31 Ene 2021 - 19:01

El jueves decidí enfermarme. Estaba harta y saturada de todo lo que pasa en este país. Estoy asqueada de la política y todo lo feo que se mueve a su alrededor. 

Me puse un saco gigante y calentito, me acosté en la cama y mis tres hijos saltaron junto a mí. Les dije que me sentía mal, que quería dormir, que estaba enferma, cosa que no era verdad.

Solo necesitaba un tiempo de paz mental. No sé por qué prender la tele hace que sienta que pierdo el tiempo, así que prendí la computadora para ver alguna película que me hiciera llorar a mares.

Me acordé de que llevo pagando, desde hace dos meses, una plataforma donde están miles de películas ecuatorianas. Lo reconozco. Siempre me gana la novelería. Entré a Zine.ec a ver qué podía encontrar. Mi mamá me había dicho que hay un documental que le encantó. “Se llama Sacachún”, me dijo. 

Desde que empezó la pandemia, no me ha dado ni un leve catarro, entonces mis hijos estaban muy preocupados. Mientras trataba de ver el documental, me tocó poner unas 25 veces pausa. Les dije a los guaguas que en una hora con 45 minutos estaría sana, que tomé una pastilla y que, para que hiciera efecto, necesitaba un poco de paz.

Les advertí que no quería que se pelearan ni se reclamaran nada entre ellos. Puse ‘play’ y tuve uno de los mejores remedios para el alma: un documental tan bien hecho, que me hizo vivir la historia como si estuviera presente.

No sé cómo lograron los realizadores para que me sintiera identificada con cada uno de los personajes. Les quise, les entendí, lloré sus recuerdos, me reí en su presente, me angustié con la muerte del chivo y degusté cada bocado del seco.

Justin, el único niño del pueblo, me cautivó. Le vi crecer. Me daba una alegría indescriptible cada vez que salía en la pantalla. En el pueblo hay un único panadero, y mi antojo por probar su pan es cada vez más grande. Además, tiene la panadería más hermosa que he conocido. Es que de verdad siento que he estado en Sacachún más de una vez. 

La historia es simple, pero no sirve de nada describirla, porque la magia de este documental está en sus tomas, en el encuadre que va junto a una música que suena al fondo acompañando al silencio. 

En este pueblo no ha llovido durante más de 70 años, porque (según cuentan sus habitantes) se llevaron a su ídolo, San Biritute, a un museo en Guayaquil. Y, como este ídolo era el símbolo de la fertilidad, simplemente en Sacuchún no llovió más, y poco a poco se fue convirtiendo en un pueblo de ancianos. Según cuentan, el más joven tiene unos 80 años. 

En medio de esta historia se tocan temas que, ya de tanto oír, se hacen irrelevantes, pero dentro del documental y el contexto se hacen absolutamente interesantes.

El tema de la religión y cómo sus líderes tratan de que no adoren más a este ‘santo’, pero a lo largo de los años han entendido que la fe es lo más relevante, sin importar a qué iglesia se vaya o a qué Dios se rece. Hay fe, hay esperanza y deseos locos porque vuelva San Biritute al pueblo y que, junto a él, regresen también la lluvia, la esperanza, la apertura de la escuela. 

Yo ahí, acostada en la cama, fingiendo una enfermedad, poco a poco fui floreciendo, amando a este país que en estos últimos tiempos he odiado.

Poco a poco, fui reconciliándome con nuestra idiosincrasia. Tal vez ahora, viendo de lejos el documental, no me importa en dónde quede este pueblo, porque puede estar en cualquier parte del mundo. El documental solo cuenta una historia que me atrapó desde el primer momento.

Se acabó, y, junto a su fin, llegó mi cura. Ahora me paso imaginando cómo estarán mis queridos amigos de Sacachún. ¿Será que las mujeres volvieron a bailar desnudas frente a San Biritute y a escondidas del cura? 

Ahora quiero ir a conocer ese pueblo y cantar su canción: 

Sacachun Sacachun pueblo chiquito y su calle principal 

Sacachun Sacachun pueblo chiquito y su calle principal 

Te queremos con el alma te cantamos con amor 

te queremos con el alma te cantamos con amor

Ya llegó mi monolito que un gobierno se llevó 

ya llegó mi monolito que un gobierno se llevó 

Pero ya le rescatamos nuestro patrimonio es hoy 

Pero ya le rescatamos nuestro patrimonio es hoy

San Biritute fue hallado en el cerro de las negras

San Biritute fue hallado en el cerro de las negras.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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