Panorama Global
La tragicómica historia del ‘talentoso’ Don Naza
Matías Abad Merchán

Matías Abad Merchán

Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca. Es profesor titular de Estudios Globales en la Universidad del Azuay.

Actualizada:

3 Jul 2021 - 19:03

‘El talentoso Mr. Ripley’ es una película estadounidense de 1999, protagonizada por Matt Damon, Gwyneth Paltrow y Jude Law, que recibió varias nominaciones al Óscar.

El filme, que se basa en la novela homónima de Patricia Highsmith, gira alrededor de la macabra personalidad de Tom Ripley: un hábil impostor, con especial talento para la falsificación y la estafa. 

Sin entrar a comparar la dimensión más perversa (o psicopática) de este antihéroe, las experiencias de Ripley en la película advierten una realidad que intencionalmente tratamos de evadir: uno de los valores más deseados en la sociedad, la confianza, puede usarse para alcanzar los intereses más diversos, más perversos y antagónicos. 

Situándonos en nuestros últimos acontecimientos, la paradoja se acentúa cuando evaluamos que es la misma confianza ciudadana la que sirve de pilar, tanto del sistema financiero regulado como de las siniestras captaciones ilegales, tales como los “emprendimientos” del notario Cabrera o de Don Naza.

Por supuesto, en el primer caso, la operación del sistema financiero cada vez está más controlada por entidades de supervisión, que evalúan periódicamente la salud de bancos, financieras y cooperativas, a partir de criterios técnicos y auditorías internacionales. 

En el segundo caso, la efímera sostenibilidad de la pirámide depende -nuevamente- del talento del charlatán financiero de turno para despertar en la gente la suficiente codicia como vehículo para captar nuevos inversores dispuestos a entregar ciegamente los ahorros de su vida y, así, mantener día a día el fraudulento sistema.

La primera lección que aprendemos en finanzas es que cuanto mayor el riesgo de una inversión, mayor tendrá que ser la rentabilidad.

De ahí que basta con comparar en una matriz los porcentajes de rendimiento que ofrece la banca formal, frente a lo que se recibe del bolsillo del inefable Don Naza para concluir -y con bastante obviedad- que el negocio de Don Naza era una bomba de tiempo de muy corto plazo.  

No obstante, con solo 30% de ecuatorianos con empleo formal, resulta injusto condenar a quienes vieron a Don Naza como el único camino para vivir mejor o, en algunos casos, simplemente sobrevivir. Queda prendida la alerta de incorporar la educación financiera en los currículos, que tanta falta hace.

La historia reciente está llena de estafas piramidales. Todas lideradas por carismáticos impostores que fungen de exitosos inversionistas o emprendedores visionarios, pero que coinciden en la misma promesa: ganar dinero fácil. Y obtener dinero fácil de manera honesta, no existe

Obtener dinero fácil de manera honesta, no existe. 

* Don Naza se convirtió en una tragicómica tendencia en las redes en los últimos días. Miles de memes satanizan o santifican al creativo impostor, gerente de la compañía ficticia Big Money.

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