El Chef de la Política
Las bendiciones de Jorge a través de María Alejandra
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, investigador de FLACSO Ecuador, analista político y Director de la Asociación Ecuatoriana de Ciencia Política (Aecip).

Actualizada:

15 Nov 2020 - 19:02

El país de ahora no es el de hace unos días. La crisis económica ha menguado, el Covid fue vencido y los escándalos de corrupción no solo mermaron sino que los responsables de los latrocinios han hecho un mea culpa.

De hecho, han revelado su disposición a devolver los dineros mal habidos y a realizar el curso de ética pública dispuesto por la Corte Nacional. Lo harán en modalidad virtual, eso sí.

Las diferencias políticas también se han subsanado y, en un acto de mutua contrición cívica, la ministra Romo y la asambleísta Reyes han fumado la pipa de la paz.

Además, la selección de fútbol ganó en Bolivia y va por más. En el ciclismo, ni se diga. En general, y por donde se lo vea, estamos mejor. Hasta el empleo va en aumento. Maravilla.

Pensar que todo esto es el resultado de las bendiciones enviadas por Jorge, el de Argentina. ¡Qué torpeza la nuestra! darnos cuenta recién que por ahí es el camino de la recuperación del país. Si hubiéramos sido acuciosos, las visitas al Vaticano se debían planificar con más frecuencia, desde el inicio del Gobierno quizás.

No obstante, queda en duda si es solo el hecho de asistir hasta la morada del Santísimo la clave del éxito. Otros exmandatarios se dieron su paseo por allá y los efectos benéficos, que ahora palpamos, en esas ocasiones no se sintieron. En realidad, parecería que la conexión viene por la Vicepresidenta.

Ella, con su talante y homilía, es la llave que permite que esas bendiciones de Jorge nos hayan cambiado la vida.

Tan trascendental es el papel que ha cumplido María Alejandra en ese pequeño, humilde y austero periplo familiar por el Vaticano, que el Canciller no ha atinado sino a alabar su entrega por el país.

Ha arriesgado su vida la Vicepresidenta, nos dice con profundo convencimiento el jefe de la diplomacia local. Nadie si no ella, en persona, podía capturar los sentimientos y deseos de Jorge para este equinoccial terruño.

Nadie si no ella podía avanzar en otro tipo de acuerdos y negociaciones. Sin que resulte una exageración, ninguno de los funcionarios del servicio exterior que cumplen misión en Europa estaba en condiciones de hacerlo.

Ese viaje se hacía porque se hacía. Si ya María Alejandra ha hecho bastante con ser parte de semejante remedo de Gobierno, lo mínimo que se podía hacer en su favor era reunirla con Jorge.

Pero, como siempre sucede, hay un grupo de ecuatorianos, cada vez más grande y cada vez más enardecido, que ha asumido este hecho desde otra perspectiva. Ellos han observado el viaje de la vicepresidenta al Vaticano como un desplante a la pobreza del país.

Lo han catalogado como una burla frente a la austeridad que nos pide día a día el ministro de Economía y, en definitiva, como una agresión a los sectores más vulnerables.

En ese grupo de ecuatorianos no solo están los que no son católicos sino también los que siendo parte del catolicismo se conduelen de la severa crisis que nos agobia. Por tanto, no es una cuestión de irrespeto al credo de cada ciudadano, como lo ha pretendido tergiversar la crítica.

Tampoco se trata de cubrir semejante despropósito con la justificación de que otros presidentes también lo han hecho. Se trata, simplemente, de un reclamo ciudadano en aras de que desde el Gobierno exista sensibilidad y sentido común en sus decisiones. Sentido común. Eso nada más.

Pero el costo que implicó al país recibir las bendiciones de Jorge al Ecuador, vía María Alejandra, no es lo único en lo que se revela la ausencia de empatía del Gobierno con la ciudadanía.

Para cerrar la semana, Lenín Moreno ha decidido que la disminución del 50% de su salario, el de su Vicepresidenta y de sus ministros, tan publicitada hace unos meses como un acto de involucramiento gubernamental con las medidas de austeridad, es lesiva para sus bolsillos.

Por tanto, desde este mes el Jefe de Estado y sus cercanos tendrán un mayor sueldo. Así interpreta la población el Decreto Ejecutivo No 1184.

Aunque en rigor no se trata de aumento salarial, sino de reducción de la contribución cívica, la gente simplemente no lo entiende así. Frente a ello, el problema no está en la ciudadanía que no procesa bien las decisiones del Jefe de Estado.

El problema, en realidad, está en que el Gobierno carece de sentido común para evitar que sus acciones causen malestar entre la población.

***

Si se junta el innecesario viaje de la Vicepresidenta al Vaticano con la decisión del Jefe de Estado y sus colaboradores de contribuir con menos dinero a la crisis nacional, entonces se pueden entender fácilmente las razones por las que en una reciente publicación del diario ‘La Tercera’ de Chile, Lenín Moreno aparece como el presidente de América Latina con la peor valoración ciudadana.

En efecto, según el estudio de la organización ‘Directorio Legislativo’, publicado en el citado medio de comunicación, la imagen negativa del Presidente de Ecuador asciende al 90%.

Así, con márgenes de aceptación popular de esa envergadura, lo único que ha evitado que Lenín Moreno tambalee es el Covid. Paradójicamente, el virus ha sido el principal aliado del Gobierno y el elemento de disuasión clave frente a cualquier intento de inestabilidad institucional.

En ese sentido, ojalá las bendiciones de Jorge, a través de María Alejandra, al menos sirvan para que Lenín Moreno y sus colaboradores puedan mantenerse los pocos meses que les quedan en la conducción del país.  

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores pero no la posición del medio.

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