Cambiar el escudo, un riesgo que no convence a los hinchas

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Autor:

EFE / Redacción Primicias

Actualizada:

3 Jul 2022 - 0:05

Los escudos y camisetas de Juventus, Atlético Madrid, Manchester City, Real Valladolid y Leeds United. - Foto: Primicias

Cambiar el escudo, un riesgo que no convence a los hinchas

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EFE / Redacción Primicias

Actualizada:

3 Jul 2022 - 0:05

Cambiar el diseño del logo se ha convertido en una moda a la que cada vez se apuntan más equipos. El último en hacerlo ha sido el Real Valladolid, que se ha unido a una larga lista de clubes que ya se han atrevido a desafiar a los sentimientos de sus aficionados, en general reacios a rediseñar sus símbolos. ¿Es necesario? ¿Por qué se arriesgan los clubes?

La lista de entidades que han apostado por modernizar el escudo que luce en el pecho de sus jugadores es larga. En la última década, lo han hecho Atlético de Madrid, Alavés, Juventus, Manchester City, West Ham, Lille, Tottenham, París Saint-Germain, Cagliari, Leeds e Inter.

Los motivos han sido diferentes, pero el resultado casi siempre ha sido el mismo: el enfado de sus hinchas.

El último ejemplo es el del Real Valladolid. El 20 de junio sacó a la luz su nuevo escudo: se inspiró en el de 1928, reforzó elementos clave como los colores, las llamas y la corona y perdió la laureada que incorporó en 1962.

David Espinar, directivo del club, explicó a EFE que el cambio obedece a un “proceso de renovación de la imagen y de la marca que será beneficioso para la entidad y su crecimiento“.

Sin embargo, las redes sociales se inundaron de comentarios negativos de sus aficionados hacia el cambio del diseño del escudo.

Definiciones como “aberración”, “bochorno” “vergüenza” o “broma de mal gusto” fueron solo algunas de opiniones que vertieron algunos hinchas del club pucelano.

Pero no ha sido el único que ha sufrido la ira de una afición enardecida por el cambio. El Atlético de Madrid, en 2017, también cambió el diseño de un escudo que no sufría variaciones relevantes, salvo algún pequeño retoque, desde 1947. El club rojiblanco, sin consultar a sus aficionados, eliminó la franja amarilla y varió el diseño del oso y el árbol.

Como en el Valladolid, estos reaccionaron con indignación. Desde entonces, muchos acusan a la entidad atlética de no tener sensibilidad con los símbolos.

Y, con el cambio de diseño de la camiseta para la próxima temporada, ahora con rayas curvas, parte de la afición ha explotado y 150 peñas y colectivos de hinchas ‘rojiblancos’ han creado la plataforma ‘Despierta Atleti’ con el objetivo de ser escuchados por el club madrileño.

El escudo antiguo (izq) y el nuevo (der) del Atlético Madrid.

El escudo antiguo (izq) y el nuevo (der) del Atlético Madrid. Primicias

Eso es lo que hizo precisamente el Alavés en 2020. Con motivo de su centenario, se propuso cambiar el diseño de su escudo. Inició el proceso en 2017 y llegó a hacer consultas a varios grupos de aficionados para conocer su opinión al respecto. La transición hacia la novedad, fue más dulce.

Algo parecido ocurrió en el Girona, que la próxima temporada contará con un nuevo escudo, cuya principal novedad será la desaparición de la corona. Eso sí, con el respaldo de los socios y tras una votación final en la que eligieron entre dos opciones. La transición hacia lo nuevo también puede ser agradable si se consulta con los aficionados.

Juventus y Leeds, con la afición en contra

Otros clubes iniciaron la aventura de cambiar el diseño del escudo y también se enfrentaron a la reprobación de sus aficionados.

Un ejemplo claro fue la Juventus, que en enero de 2017 dejó atrás el símbolo clásico con el toro rampante, símbolo de la ciudad de Turín, por un logo más moderno y sobrio formado por una letra ‘J’, una franja y la palabra ‘Juventus’ encima.

“Necesitábamos cambiar nuestra piel. El nuevo logo define un sentido de pertenencia y un estilo de comunicar nuestro modo de ser”, explicó entonces Andrea Agnelli.

Las reacciones, como en el Valladolid y el Atlético, no fueron buenas. Las redes sociales, otra vez, se inundaron de criticas hacia la novedad. Los hinchas del conjunto italiano no reaccionaron bien.

El escudo antiguo (izq) y el nuevo (der) de la Juventus.

El escudo antiguo (izq) y el nuevo (der) de la Juventus. Primicias

En Inglaterra también ha habido polémicas al respecto y una de las más grandes la protagonizó el Leeds United, que afrontó un cambio de diseño de su escudo en 2018.

El mismo club calificó el escudo anterior como la representación de una “era turbulenta y llena de fracasos“. Por eso, querían renovación. Se deshizo del símbolo de la rosa blanca y de las siglas ‘LUFC’ para escribir el nombre completo del club con una persona haciendo el gesto de colocar su puño derecho en el pecho izquierdo.

Un aficionado reaccionó casi inmediatamente y creó una petición online en la que pedía la retirada del escudo. El mismo día de su creación alcanzó las 50.000 firmas y el club no tuvo otra opción más que volver al logo anterior.

El escudo original (izq) y el rechazado (der) del Leeds United.

El escudo original (izq) y el rechazado (der) del Leeds United. Primicias

Otros clubes renovaron sin sobresaltos

En el Manchester City, la transición tuvo menos sobresaltos. En 2015 dio a conocer su nuevo emblema después del consenso de sus aficionados, que expresaron sus preferencias a través de una encuesta en la web oficial del club inglés.

Desde entonces, los jugadores lucen en el pecho los símbolos más importantes de la historia del City: la nave de Manchester, los tres ríos y la rosa roja.

También en Inglaterra, el Tottenham mantuvo a su símbolo, el gallo, pero en vez de reposar sobre las siglas del club con dos leones, desde 2006 se asienta sobre un balón.

La afición lo aceptó tras una consulta, igual que la del West Ham, que en 2016 quitó del escudo las emblemáticas torres del viejo Upton Park cuando demolieron el estadio.

El escudo antiguo (izq) y el nuevo (der) del Manchester City.

El escudo antiguo (izq) y el nuevo (der) del Manchester City. Primicias

En Francia, el Lille, acostumbrado a cambiar su escudo casi cada década, también apostó por una renovación de su símbolo y en 2018 intentó dar una imagen más potente.

Cambió su perro estilizado por uno más agresivo. Además, quitó el nombre del Lille y dejó sus siglas (LOSC). Sus aficionados, más hechos a las renovaciones, aceptaron de buen gusto el enésimo cambio de su club.

Al final, no hay una fórmula exacta para dar en el clavo con una renovación más afín al gusto del aficionado por la tradición. Sin embargo, hay una cosa clara: si no hay consulta con los aficionados, hay más opciones de que estos no acepten el cambio.

Y si no, que se lo digan al Valladolid, al Atlético, al Leeds o a la Juventus, cuyas hinchadas no vieron en el cambio una modernización y sí un sacrilegio hacia un emblema que tal vez no debería haber cambiado. 

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