Argentina, la pieza que puede reacomodar la geopolítica regional

Política

Autor:

Agencias / Redacción Primicias

Actualizada:

29 Oct 2019 - 0:03

El candidato peronista a la Presidencia de Argentina, Alberto Fernández (i), junto a su fórmula a la Vicepresidencia, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (d), el 24 de octubre de 2019 durante el cierre de su campaña en Mar del Plata. - Foto: EFE

Argentina, la pieza que puede reacomodar la geopolítica regional

Autor:

Agencias / Redacción Primicias

Actualizada:

29 Oct 2019 - 6:45

Las reacciones al retorno de Cristina Fernández a la Casa Rosada, aunque sea como vicepresidenta, no se hicieron esperar en una Sudamérica volátil. Brasil no esconde su disgusto, Ecuador prefiere no meterse, Bolivia y Venezuela lo celebran, los demás gobiernos se atienen al protocolo.

La victoria presidencial del peronista Alberto Fernández abre el interrogante de cómo transitará la política exterior de Argentina a partir diciembre y cómo afectará a la región. De su brazo, llegará a la Casa Rosada como segunda a bordo la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La derrota del presidente Mauricio Macri, que iba por la reelección, plantea más dudas que certezas en una región que ha sufrido varios remezones políticos en los últimos años. Y que en las semanas recientes ha sido escenario de masivas protestas en Ecuador, Chile, Bolivia.

En América del Sur, con excepción de Venezuela y Bolivia, la mayoría de Estados votaron por cambiar de rumbo en sus últimas elecciones y separarse de la tendencia del Socialismo del Siglo XXI.

Así llegaron al poder Mauricio Macri (Argentina), Iván Duque (Colombia), Jair Bolsonaro (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Martín Vizcarra (Perú), Mario Abdo (Paraguay).

Mapa ideologico

Mapa ideologico 

Para María Paz Jervis, decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la UISEK, estos virajes políticos regionales dicen mucho: y, aunque la región lleve dos décadas balanceándose entre las extremas derecha e izquierda, la constante es el populismo.

A su forma de ver, esto va de la mano con la desigualdad social y la fragilidad institucional de los países. Y es, en parte, también el detonante de la ola de desencantos y violencia en la región. Por lo que se requiere replantear la narrativa en la dimensión geopolítica.

El continente se ha dividido en dos bandos principales: el Grupo de Lima y los gobiernos que mantienen con vida la debilitada Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra América (ALBA): Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Encuentro de Presidentes de América del Sur 2019, en Chile, el 22 de marzo. Ahí acordaron el nacimiento del bloque PROSUR.

Encuentro de Presidentes de América del Sur 2019, en Chile, el 22 de marzo. Ahí acordaron el nacimiento del bloque PROSUR. Presidencia

Aunque Alberto Fernández en julio sí se mostró “muy preocupado” por el “sesgo autoritario” en Venezuela, también acusó al Grupo de Lima de fomentar “una posición intervencionista” en Venezuela, con Macri y Bolsonaro a la cabeza.

Y fue por esto que advirtió que, de llegar al poder, abandonaría el bloque que respalda a Juan Guaidó como líder venezolano.

Fernández tampoco está muy contento con el acuerdo entre el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y la Unión Europea, aunque no ha hablado de dejar el grupo, sí ha cuestionado duramente esas negociaciones que aún no se cierran por completo.

Con el retorno del peronismo a la Casa Rosada, el futuro de la Alianza del Pacífico, de Mercosur y del recién nacido Foro para el progreso de América del Sur (Prosur) entran en observación y espera.

Está por ver cómo se hilvanan los hilos de la geopolítica regional, con un Fernández más convencido de la unidad latinoamericana que de la apertura indiscriminada con el resto del mundo.

Las primeras reacciones ante Argentina

La reacción del presidente brasileño Bolsonaro no se hizo esperar. No saludó al binomio, criticó a los argentinos por “elegir mal” y, aunque apostó por el diálogo, insistió en que el país “podría ser apartado del Mercosur” en caso de incumplir alguna cláusula.

Pero Alberto Fernández no tenía en mente precisamente a Bolsonaro. Tras ser electo él felicitó por su cumpleaños al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción.

Y el Partido de los Trabajadores (PT), liderado por da Silva, no tardó en responder y felicitarlo también. La organización subrayó que Argentina demostró de, “manera inequívoca, su rechazo a las políticas neoliberales que tanto sufrimiento traen a nuestros pueblos”.

Entre los que sí lo felicitaron personalmente están Martín Vizcarra, Sebastián Piñera, Mario Abdo, Nicolás Maduro y el boliviano Evo Morales. Los dos últimos lo celebraron como una victoria propia.

El gobierno de Maduro siempre ha tenido una aliada en la región en Cristina Fernández. Y en un comunicado expresó “su intención de retomar la senda de las relaciones de respeto mutuo, cooperación integral y trabajo conjunto con las nuevas autoridades” en Argentina para “fortalecer los mecanismos de integración de América Latina y el Caribe”.

Morales le envío al binomio ganador un “abrazo revolucionario” y recordó que entre ellos “comparten la lucha por la integración y la soberanía de la Patria Grande”, que estaba representada en la diluida Unasur.

Los demás mandatarios se limitaron a felicitar al binomio, saludar la jornada electoral y mostrar su voluntad de mantener los lazos con Argentina. Siendo el segundo país más grande de América del Sur, a ningún bloque o vecino le conviene cortar o enfriar relaciones. Ni siquiera a Brasil.

No pretendo felicitarlo. Ahora, no vamos a indisponernos. Vamos a esperar el tiempo para ver cuál es su posición real en la política.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

Ecuador, atorado en el medio

El presidente Lenín Moreno, aunque llegó al poder aupado por Alianza PAIS y el expresidente Rafael Correa, se ha encargado de marcar distancia y remover las figuras correístas más fuertes de su entorno.

Ese giro interno se evidenció en el cambio de orientación de la política exterior. Ecuador dejó la Unasur y ahora apunta a la Alianza del Pacífico y a Prosur.

Todos los países miembros de esos bloques se pronunciaron en respaldo de Moreno, durante las últimas manifestaciones, y rechazaron cualquier injerencia externa en la región.

Y el Mandatario ecuatoriano no se pelea con nadie, a excepción de Correa y Maduro, a quienes acusa de apoyar un supuesto golpe de Estado en su contra. Por lo que su saludo electoral fue generalizado. Y, hasta las 18:00 del 28 de octubre de 2019, la Cancillería tampoco saludaba la elección de Fernández.

María Paz Jervis sostiene que la política exterior es un reflejo de la política interna. Por lo que no le sorprenden las acciones de Ecuador en el escenario internacional. Los grandes actores del país, dice, no han logrado en los últimos 20 años definir los grandes intereses del Estado hacia donde debería apuntar la política externa.

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