Los comodines, condenados al olvido en el debate presidencial

Política

Autor:

Juan Manuel Yépez

Actualizada:

16 Ene 2021 - 0:32

Segundo día de debate presidencial en la UEES, el 15 de enero de 2021. - Foto: Juan Manuel Yépez

Los comodines, condenados al olvido en el debate presidencial

Autor:

Juan Manuel Yépez

Actualizada:

16 Ene 2021 - 8:36

En el último día de debate de la Cámara de Comercio de Guayaquil, los comodines fueron ignorados por la mayoría de los candidatos presidenciales que acudieron a la cita, el 15 de enero de 2021.

El segundo debate presidencial, organizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil y la Universidad Espíritu Santo (UEES), prometía intensidad y muchos comodines, la noche del 15 de enero de 2021.

Al menos se preveía la presencia del candidato de Avanza, Isidro Romero, dueño de “un entusiasmo del carajo” cuando se trata de estos menesteres.

Sin embargo, Romero los dejó plantados, al igual que el candidato de Pachakutik, Yaku Pérez, y sus puestos vacíos fueron expuestos en señal abierta como evidencia de su afrenta.

Pero Gustavo Larrea, de Democracia Sí, colaboró llevando artillería. Sus simpatizantes se congregaron con banderas, tambores y música alusiva al candidato afuera del Centro de Convenciones de la UESS, en Samborondón, como para saturar aún más el húmedo clima guayasense.

La algarabía electoral provocó que un contingente policial se ubicara en la puerta principal del centro educativo y se extremaran las medidas de seguridad para el ingreso de los asistentes, que debían usar mascarilla, tomarse la temperatura y embadurnarse con alcohol en gel.

Superada la barricada, César Montúfar, de la alianza Partido Socialista-Concertación, llegó envalentonado a la rueda de prensa previa al careo de la noche.

Con vehemencia, Montúfar se lanzó a los periodistas para declarar en tres minutos que ya era hora de debatir y de decirse las verdades electorales en la cara, promesa que no pudo cumplir durante la jornada.

Luego desfiló Larrea, quien de entrada fue anunciando que le gustaría debatir, pero que los formatos de los programas no lo permitían.

Le siguió el coronel Lucio Gutiérrez, de Sociedad Patriótica, revestido con la solvencia de un expresidente, aunque derrocado.

Juan Fernando Velasco, de las filas de Construye, se hizo esperar, pero juró no cantar al final del encuentro, mientras que Ximena Peña, de Alianza PAIS, entró con las justas al set, con Carlos Sagnay, de Fuerza Ecuador, pisándole los talones.

Una vez maquillados y aleccionados sobre lo que debían hacer frente a las cámaras, los seis candidatos se sentaron frente a la periodista Andrea Bernal, que quiso hacer respetar su condición de local como la moderadora de la jornada con los comodines bajo la manga.

El primer round comenzó con una ronda de preguntas sobre la pandemia y los sistemas de salud. La respuesta fue general: hay que inmunizar a toda la población para reactivar la economía.

“¿Se animan al comodín?”, preguntó Bernal, como si se tratara de un examen de grado. Ninguno.

De inmediato se armó el baratillo electoral con el sube y baja del Impuesto al Valor Agregado del 12 al 8%, como lo lanzó Gutiérrez, o se queda en 12%, pero mejorando la recaudación tributaria, según Larrea.

“No estoy de acuerdo”, dijo César Montúfar, en un intento por poner el punto de orden. El sistema tributario debe fortalecerse, aseguró, no subir el IVA.

Carlos Sagnay sorprendió a la audiencia cuando se confundió de debate y comenzó a discutir precisamente con el candidato ausente, Guillermo Lasso, de CREO-PSC, quien ya había asistido en el primer grupo, el 14 de enero.

“Él no sabe de petróleo, no puede decir que duplicará la producción petrolera”, dijo mirando fijamente a la cámara.

Gutiérrez pedía la palabra para recordar que era el único candidato con experiencia en gobernar porque “tengo el récord de los mejores niveles económicos de la historia”.

Ximena Peña sonreía para insistir en sus propuestas, recordando que los presidentes no generan empleos, sino la empresa privada.

En ese momento saltó Montúfar, quien le dijo que le parecía increíble que defendiera las trampas del correísmo. “En el país debe acabar el estado delincuencial, deben devolver lo robado”, reclamó.

Peña le respondió que no defendía la corrupción, sino que era honesta al decir que un presidente no puede recuperar lo robado. Y se le acabaron los comodines.

Eran casi las 22:00 y, tras dos horas de debate, Juan Fernando Velasco se contuvo para no cantar en la despedida, tal vez inspirado en la música que se escuchaba en la calle, pero con arengas a su contrincante Larrea.

Al final, todos salieron en santa paz, tal y como entraron, para volverse a encontrar en el debate oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE), en TC Televisión de Guayaquil, el 16 y 17 de enero, donde habrá más comodines y repreguntas. ¿Los usarán?

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