Debate presidencial del CNE alteró la rutina de los guayaquileños

Política

Autor:

Juan Manuel Yépez

Actualizada:

17 Ene 2021 - 13:08

Primer grupo de candidatos presidenciables en el debate organizado por el CNE, el 16 de enero de 2021. - Foto: Cortesía CNE

Debate presidencial del CNE alteró la rutina de los guayaquileños

Autor:

Juan Manuel Yépez

Actualizada:

17 Ene 2021 - 13:12

El debate presidencial del Consejo Nacional Electoral (CNE) convocó a cientos de simpatizantes de los candidatos en la avenida de Las Américas, afuera de TC Televisión. La prohibición de concentraciones políticas no se respetó.

El debate presidencial, organizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), alteró la rutina de los guayaquileños, la noche del 16 de enero de 2021.

Casi diez cuadras, entre las avenidas de Las Américas y Juan Tanca Marengo, en el norte de Guayaquil, estuvieron cercadas por vallas custodiadas por 150 policías y decenas de simpatizantes de los candidatos presidenciales, atrincherados en TC Televisión.

La orden: Prohibido el paso a quien no esté autorizado por el CNE.

Eso no detuvo a los militantes de Sociedad Patriótica, del candidato Lucio Gutiérrez; Democracia Sí, de Gustavo Larrea; y Unidos por la Esperanza, de Andrés Arauz, que marcaron sus territorios con camionetas, banderas y parlantes para arengar a sus líderes.

En el primer grupo estuvieron Guillermo Lasso, de CREO; Pedro Freile, de AMIGO; Gutiérrez, Xavier Hervas, de la Izquierda Democrática; Ximena Peña, de Alianza PAIS; Larrea, Gerson Almeida, de Ecuatoriano Unido; y César Montúfar, de la alianza Partido Socialista-Concertación.

Las medidas de bioseguridad pasaron al olvido, pese a que el Consejo Electoral había prohibido las concentraciones. Mascarillas mal puestas, besos y abrazos fueron la tónica de la noche.

Los gutierristas se ubicaron junto a la estación de la Metrovía, frente al Centro de Convenciones de Guayaquil; los de Larrea en la esquina de TC, en la calle Abel Romeo Castillo, y los correístas en la cuadra siguiente.

Cada organización tuvo un debate aparte, con sus integrantes sentados en las veredas, increpando a gritos a los oponentes, que se dedicaron a evadir las preguntas de los moderadores Ruth del Salto y Andrés Jungbluth.

Cuando llegó el turno de Gutiérrez, las vuvuzelas, pitos y jingles de campaña anularon por momentos la intervención del expresidente de la República.

El ruido se hizo más intenso cuando el candidato ofreció recuperar el dinero “que se robaron los banqueros en el feriado bancario”.

Los de Democracia Sí no estuvieron tan animados en la ronda de preguntas. Solo se “enlazaron” a la transmisión de Gutiérrez, sentados en pequeños muros que cercaban el canal.

Cerca de las 21:30, una leve llovizna aplacó aún más su pasión política y decidieron retirarse cuando terminó el primer debate.

En la otra cuadra, los de Unión por la Esperanza ubicaron una tarima y dos camiones con pantallas LED en las que aparecía el exmandatario Rafael Correa. A ellos casi no les importó lo que decían los postulantes del primer grupo.

Arauz estaba en el segundo con Guillermo Celi, de SUMA; Giovanny Andrade, de Unión Ecuatoriana; Carlos Sagnay; de Fuerza EC; Isidro Romero, de Avanza; Juan Fernando Velasco, de Construye; Yaku Pérez, de Pachakutik; y Paúl Carrasco, de Juntos Podemos.

Mientras transcurría el segundo careo, la bicicleta de Rodrigo Guido fue rodeada por los correístas que pugnaban por comprar pasteles de carne para aplacar el hambre.

Rodrigo Guido vendió 200 pasteles en el debate presidencial del CNE, en Guayaquil, el 16 de enero de 2021.

Rodrigo Guido vendió 200 pasteles en el debate presidencial del CNE, en Guayaquil, el 16 de enero de 2021. Juan Manuel Yépez

Guido hizo su noche: vendió en tiempo récord -casi 25 minutos- los 200 pasteles que llevó, lo que significó ganar USD 100 que ayudarán a la economía de su hogar, en Bastión Popular.

Pero el comerciante no quería perderse la intervención de Arauz y se quedó en el sitio, aplancando su emoción con un poco de aguardiente que se repartía clandestinamente en pequeñas botellas plásticas.

En cada discurso, Guido se agarraba la cabeza y repetía: “trabajo es lo que quiero, a lo demás no le paro bola”. “Mejor canta, Velasco”, increpaba a la pantalla cuando veía al cantante, ahora aspirante a político.

Los demás candidatos, a excepción del barcelonista Isidro Romero, eran unos perfectos desconocidos para Guido y su grupo de amigos, integrado por peloteros, obreros y taxistas.

Las concentraciones se dispersaron a las 23:00, cuando la segunda tanda de candidatos terminó de comparecer ante el país.

Cada organización levantó sus cosas y se unió a las caravanas motorizadas que siguieron atormentando el sueño de los guayaquileños.

Las perlas de los candidatos

El debate no estuvo exento de hechos anecdóticos por parte de los postulantes.

  • A la pregunta sobre cómo cómo afrontar la desnutrición infantil crónica en el país, Guillermo Lasso contestó: programa de alimentación para los bebés; pasar de educación de memoria a educación crítica y reforma en la Ley de Educación Superior.
  • Juan Fernando Velasco prefirió quejarse de una lámina con propaganda política que tenía Andrés Arauz a referirse a la pregunta sobre cómo reducir la deuda, que supera el 60% del PIB.
  • Giovanni Andrade usó parte del último minuto que le quedaba en el debate para felicitar en vivo a su esposa por su cumpleaños: “Feliz cumpleaños, mi amor. Te quiero mucho”.
  • Yaku Pérez, por su parte, ofreció entregarle su celular a Andrés Arauz “para que saque oro”. “A usted le gusta el oro, a mí el agüita, que tiene más valor que el oro”.
  • Paúl Carrasco, en cambio, explicó el significado de sus pulseras y collares. Según él, cada una de ellas le recordaba a las personas que se las habían regalado y que eran parte de aparato productivo ecuatoriano.
  • El candidato Pedro Freile fue tendencia en redes sociales por el dedo índice que mostró cuando dijo que “nos han metido… ideas ideas equivocadas en la cabeza”.
  • También por su frase “paga, no importa que no estés vendiendo, paga. Y la llamada además te la voy a cobrar”, cuando se refería a las llamadas que hacían los acreedores para cobrar las deudas en época de pandemia.
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