“Saben que estamos hartos de ellos”, el grito de batalla de Otto

Política

Autor:

Juan Pablo Vintimilla

Actualizada:

8 Jul 2020 - 0:01

Otto Sonnenholzner durante la cadena emitida el 7 de julio de 2020, en la que renunció públicamente a su cargo en la Vicepresidencia de la República, - Foto: Vicepresidencia

“Saben que estamos hartos de ellos”, el grito de batalla de Otto

Autor:

Juan Pablo Vintimilla

Actualizada:

8 Jul 2020 - 0:01

“Queridos ecuatorianos, hoy me presento ante cada uno de ustedes para transmitirles mi agradecimiento, mi compromiso y la difícil decisión que he venido meditando”.

Desde la primera frase del discurso pronunciado la mañana del 7 de julio de 2020, el vicepresidente Otto Sonnenholzner dejó claro el tema al que se iba a referir: su renuncia y el inicio de una inminente candidatura, a la que él ha preferido llamar “un camino electoral”.

Aunque no ha oficializado que correrá por la Presidencia, ni bajo qué colores lo hará, durante los 12 minutos que duró su intervención, Sonnenholzner dibujó el candidato que será y las líneas discursivas que usará.

“Todo estuvo cuidadosamente pensado”, dice la experta en comunicación política y docente de la Universidad del Azuay, Caroline Ávila.

Sonnenholzner se presentó sin corbata para dar la imagen de un personaje joven y no político, junto a una foto de su familia y un retrato de José Joaquín de Olmedo a su derecha y la bandera de Ecuador a su izquierda. “Guiños hacia un electorado conservador y guayaquileño, pero en función de un símbolo de país que los unifica”, dice la experta.

El consultor político Andrés Seminario, coincide con esa lectura. Las alusiones a un votante guayaquileño son claras, además de la idea que quiere transmitir de un posible candidato joven e independiente, dice.

El recorrido del héroe

Sonnenholzner articuló un discurso en el que empezó presentándose a sí mismo en lo que Ávila denomina como un “recorrido de héroe”; un hombre que llegó al poder sin buscarlo y que una vez ahí se centró en el trabajo.

Destacó su constante trabajo de campo recorriendo el país con austeridad, eliminando gastos arriendo y lujos innecesarios de la Vicepresidencia, una institución a la que se refirió como “desprestigiada por escándalos de corrupción”.

En esta enumeración de acciones, apunta Ávila, se adjudicó para sí mismo todos los logros del Gobierno, desde obra pública, escuelas y bonos, hasta la entrega de ayudas a las familias en todo el país.

Para Seminario, en cambio, esa fue la construcción de su propia historia como una persona que trabaja y que sirve al pueblo. “Aunque desde una contradicción, pues se describe como un ‘no político’, pero desde lo que hizo en el Gobierno”.

Seminario cree que para posicionarse mejor como un futuro candidato, Sonnenholzner debió marcar una distancia más clara frente al desgaste del oficialismo, “con este discurso ya no puede decir que no fue parte de esto”

Aunque de hacerlo no tenía cómo construir su historia de servicio, pues debutó en política con este cargo y toda su experiencia en el servicio público ha sido vinculada a la Vicepresidencia”.

“Nuestro mundo ha cambiado”

En la siguiente etapa del discurso el exvicepresidente habla sobre lo complejo que fue para Ecuador y el mundo enfrentar la pandemia. Tras una enumeración de dificultades y acciones tomadas por el Gobierno para enfrentarla, encuentra el gancho para hablar de su decisión de abandonar la Vicepresidencia.

“No me siento ni nunca me he sentido un político, pero sé que nuestro mundo ha cambiado. En esta nueva realidad requerimos formas muy distintas de hacer política a como muchos la entienden hoy. Ecuador necesita nuevas soluciones para afrontar los problemas”.

El discurso da a entender que esas soluciones deben venir desde la juventud

Tras agradecer a Moreno por “dar los primeros y difíciles pasos para sacarnos de ese modelo fracasado que solo busca destruir”, admite sus propias limitaciones en el actual régimen “si este cargo se convierte en un impedimento para servir y aportar a los temas más relevantes del país, prefiero salir como entré y eso haré mañana”.

En este punto Otto ratifica su independencia política y hace una primera alusión a su juventud. “Se desmarca de la política, asociando al ésta todo lo malo, lo sucio, lo antiguo, lo obsoleto”.

Aprovecha el discurso para asociar a estos valores negativos al expresidente Rafael Correa a quien asocia con un pasado populista y que despilfarró los recursos del Estado: “Para alcanzar un mejor futuro para nosotros y, sobre todo, para nuestros hijos debemos dejar de cometer los errores del pasado”.

Este argumento para Ávila es lo que será una eventual línea dura de campaña, “posicionarse como un antipopulista que sea la opción que pueda articular a la derecha”.

Seminario dice que en este discurso Sonnenholzner delinea el tipo de votantes a los que quiere llegar y también intenta disminuir a quienes cree que serán sus futuros adversarios, “probablemente también son los que más le preocupan”.

Ávila cree que Sonnenholzner se refiere también, “aunque muy levemente, porque disputará los mismos votos”, a Guillermo Lasso, quien los últimos días ha ofrecido plantear soluciones los problemas del país en los primeros 100 minutos de Gobierno.

“No confíes tampoco en los que venden falsas ilusiones, pues no hay frutos sin esfuerzo ni fórmulas mágicas, las verdades a veces son incómodas pero necesarias”, señala el exvicepresidente.

Un cierre que suena a lema de campaña

Luego de denostar con la política y ratificarse como un personaje no político, Otto Sonnenholzner retoma su rol de joven comprometido, con un discurso simple y cercano.

“A los jóvenes nos corresponde acabar con ese mal ejemplo de la política del berrinche y el bochinche que solo ha conseguido alejar a los buenos y atraer a los malos”.

Agradece a su familia, a si equipo de trabajo y a sus allegados para cerrar una intervención con una frase, que según Ávila, suena a su primer lema de campaña:

“Gracias a todos ustedes por permitirme servirlos y demostrarme que nuestro país puede salir adelante, luchando juntos por el único proyecto que vale la pena, el que tiene siete letras y se llama Ecuador”.

Lea el discurso completo aquí:

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