‘El Pepudo Alejo’, 18 años  de un crimen sin castigo

Política

Autor:

Allen Panchana Macay

Actualizada:

15 Ago 2020 - 0:02

‘El Pepudo Alejo’, 18 años de un crimen sin castigo

Autor:

Allen Panchana Macay

Actualizada:

15 Ago 2020 - 9:10

Alejandro Muñoz Pérez, guardaespaldas y hombre de confianza del expresidente Abdalá Bucaran, reveló, en 1997, cómo se robaron en sacos dineros del Estado. En 2002 fue asesinado con seis disparos.

La historia de Alejandro Muñoz Pérez trasciende en Ecuador por pertenecer al grupo llamado ‘Los Pepudos’, una expresión que alude a la musculatura de una persona.

Muñoz Pérez era parte de aquellos 30 fornidos que daban seguridad a la familia Bucaram. Este grupo de guardaespaldas se comenzó a gestar en 1979, cuando Jaime Roldós Aguilera, casado con Martha Bucaram Ortiz, ganó la Presidencia.

Roldós murió junto a su esposa en un accidente aéreo ese mismo año. Era cuñado de Abdalá Bucaram Ortiz, a quien nombró en 1979 Intendente de Policía del Guayas.

Desde entonces, el rol de ‘Los Pepudos’ se volvió clave: más que guardaespaldas, eran una fuerza de choque de los roldosistas.

Eso lo establece el informe de la Comisión de la Verdad de Ecuador emitido en 2010.

La estructura de esta fuerza de choque se consolidó en la Alcaldía de Abdalá Bucaram, en 1984. Una época conflictiva en el país, particularmente por la inseguridad y la operación de grupos subversivos.

Los integrantes de ‘Los Pepudos’ se caracterizan por ser: “de una instrucción académica baja, clase social pobre, algunos han sido deportistas en su juventud, pero todos guardan una lealtad incondicional a los líderes roldosistas“, señalaba una investigación de diario Hoy publicada en febrero de 1997.

Ese reporte periodístico agregaba: “Ellos, ‘Los Pepudos’, son los inseparables guardaespaldas de la familia Bucaram. Casi todos han ocupado un cargo público en las administraciones roldosistas”.

‘Los Pepudos’ contra Toral Zalamea

Los Bucaram no eran los únicos con esta práctica en cuestiones extremas de seguridad. La Comisión de la Verdad estableció:

“El abogado y dirigente Jaime Toral Zalamea “lideraba la fuerza de choque que respaldaba al Gobierno de Febres Cordero (1984-1988)”.

Toral Zalamea “enfrentó y contuvo la creciente fuerza del entonces alcalde de Guayaquil, Abdalá Bucaram, y su grupo de choque Los Pepudos”, señala el informe.

1997: las revelaciones de ‘Alejo’

Tras la destitución de Bucaram de la Presidencia por parte del Congreso, el 6 de febrero de 1997, la entonces Corte Suprema de Justicia inició las acciones judiciales por las irregularidades de este gobierno. Un mandato que duró menos de de seis meses.

A finales de febrero de 1997, ‘El Pepudo Alejo’ fue detenido. Lo acusaron de secuestro y extorsión a dos exfuncionarios del Servicio de Aduanas, Carlos Hidalgo Villacís y Xavier Aguirre.  

También fueron procesados cinco personas más del grupo ‘Los Pepudos’.

Pero ese caso quedó opacado por las declaraciones de Alejandro Muñoz Pérez: contó en detalle las irregularidades del régimen de Bucaram (ver video).

Seis disparos, en agosto de 2002

De 1998 a 2001 la vida de ‘El Pepudo Alejo’ estuvo en las sombras, mientras daba servicios de seguridad a varias empresas y políticos.

En 2002 desapareció y luego lo hallaron sin vida: atado de pies y manos, y con seis disparos, dos de ellos en la cabeza. El resto, en la espalda y mano.

El 15 de agosto de 2002, el cadáver fue encontrado en un sector rural de la provincia de Cañar, muy cerca de la frontera con Guayas.

El proceso en una juzgado penal de Cañar se archivó: nunca se descubrieron a los responsables. Y este sábado 15 de agosto de 2020 se cumplen 18 años de un crimen sin castigo.

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