Falta de conexión trunca esperanzas de acceder a la vacuna en el campo

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

18 Mar 2021 - 0:05

Wilson Salazar, junto a su padre, Segundo Salazar, en la parroquia rural El Chaupi, el 16 de marzo de 2021. - Foto: Jonathan Machado / Primicias

Falta de conexión trunca esperanzas de acceder a la vacuna en el campo

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

18 Mar 2021 - 0:05

El limitado acceso a Internet y la falta de conocimiento tecnológico son las barreras que enfrentan las personas mayores de 65 años para registrarse para la vacunación. En el campo la situación es aún más apremiante.

La parroquia rural de El Chaupi del cantón Mejía está ubicada a 3.300 metros sobre el nivel de mar y al pie de los Illinizas. La señal telefónica es débil y el servicio de conexión a Internet casi resulta un lujo.

En esta parroquia, los adultos mayores no usan teléfono celular, tampoco tienen acceso a computadoras y peor correo electrónico. Algunos han perdido la esperanza de recibir la vacuna contra el Covid-19, salvo que llegue alguna brigada.

Se sienten olvidados, abandonados por el Estado y creen que si su vacunación depende de la tecnología, sus opciones son muy limitadas.

Tecnología no es una palabra habitual en estos parajes, pero el Gobierno decidió que la primera fase de vacunación para mayores de 65 años sea mediante un registro previo en la página del Plan Vacunarse.

“En las grandes ciudades eso puede ser fácil, pero en el campo es casi imposible. Y peor si deben hacerlo los adultos mayores”, dice Nelson Quintana, presidente de la Junta Parroquial de El Chaupi.

Según Quintana, en esta parroquia de 2.200 habitantes que viven principalmente de la ganadería, alrededor del 40% son personas mayores de 65 años que deberían ser vacunadas hasta el 20 de mayo de 2021.

El problema es que “muchos viven solos y reciben visitas esporádicas de sus familiares que residen en Machachi o en Quito y no tienen quien los ayude”, explica Quintana.

Los que sí viven con su familiar han pasado jornadas de hasta ocho horas batallando con la mala conexión a Internet y con los problemas técnicos de la página del registro.

“A veces la señal funciona y otras no. Hay que insistir y tener suerte con el Internet”, dice Wilson Salazar, quien anhela que su padre de 85 años, Segundo, reciba la vacuna.

“Mi padre no puede caminar y depende de nosotros. Durante la pandemia lo hemos cuidado para que no se enferme, pero queremos que se vacune para estar tranquilos”, agrega.

Una situación similar vive Targelia Villegas, de 87 años. Dice que sabe poco del plan de vacunación. “No tengo Internet ni computadora. Con un radio chiquito escucho lo que pasa en Machachi, pero nada más”.

Lo que sí sabe es que pronto debería ser vacunada contra el Covid-19, pero no sabe cuándo, ni dónde.

Su hijo, Vicente Salazar, reconoce que ni siquiera ha buscado ayuda para registrar a su madre. “Escuché que la página no valía y no quiero darle falsas esperanzas. Y aunque quiera cumplir con el registro, tampoco tengo computadora, ni celular”.

Para buscar una solución al problema, la Junta Parroquial optó por acudir a los hogares en los que los adultos mayores tienen dificultad para registrarse. “Les pedimos sus cédulas y los vamos a ayudar a completar el registro”, dice Quintana.

Según las proyecciones de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), 525.000 adultos mayores viven en las zonas rurales del país. Son más de 1,2 millones de personas de la tercera edad que deben ser inmunizadas durante la fase 1 del plan de vacunación.

Cifras desalentadoras

Las comunidades rurales son las que más sufren la falta de conectividad. La última encuesta sobre acceso a tecnologías de la información del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) revela que menos de la mitad de los habitantes del campo tiene acceso a este servicio.

En provincias como Cotopaxi, Bolívar, Chimborazo y Morona Santiago la situación es más crítica, pues más del 50% de sus habitantes viven en áreas rurales.

El alcalde del cantón Saquisilí (Cotopaxi), Javier Velásquez, dice que en las parroquias rurales de Canchagua, Chantilín y Cochapamba “ni siquiera se puede llamar por teléfono. Peor conectarse a Internet”.

Además, solo el 7,8% de las personas de la tercera edad tiene acceso a computadora y el 40,1% a un celular inteligente, según el INEC.

¿Qué plantea el Gobierno?

Ante las dificultades que viven los adultos mayores en situación de vulnerabilidad, el Gobierno implementó dos nuevos sistemas de registro.

El primero estará encabezado por la Misión Las Manuelas. Esta iniciativa gubernamental visitará a las personas que son parte del programa para realizar el registro.

El otro sistema funcionará a través de un mensaje SMS. Los adultos mayores que reciban un bono del Gobierno o que sean jubilados del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) ya no necesitan registrarse.

Según el secretario general de Gabinete, Jorge Wated, las personas mayores de 65 años que no reciban la notificación en 72 horas deberán comunicarse al número 171 para agendar su cita.

En total son alrededor de 870.000 adultos mayores serán parte de este esquema y, en teoría, no necesitarán inscribirse:

  • 400.000 jubilados del IESS.
  • 350.000 beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano.
  • 120.000 personas con discapacidad.

Wated también dijo que 230.000 adultos mayores ya se han registrado hasta el 17 de marzo de 2020. Es decir, el 19,1% de total del grupo objetivo.

El funcionario agregó que los 886 infocentros que operan a escala nacional en las zonas rurales también brindarán ayuda a las personas mayores de 65 años que no sean parte de los grupos de registro automático.

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