Bancos de oxígeno ofrecen un alivio a los pacientes con Covid-19

Sociedad

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

6 May 2021 - 0:03

Voluntarios del Banco de Oxígeno de Guayaquil en 2020. - Foto: Cortesía Banco de Oxígeno

Bancos de oxígeno ofrecen un alivio a los pacientes con Covid-19

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

6 May 2021 - 0:03

El aumento de contagios de Covid-19 y la aparición de nuevas variantes del virus elevan la demanda local y mundial del oxígeno medicinal.

La desesperación que hay en las ciudades de Ecuador por encontrar un tanque de oxígeno medicinal, para familiares o amigos contagiados con Covid-19, ha hecho que grupos de voluntarios creen dos bancos de oxígeno en Ecuador.

La falta de oxígeno medicinal no es nueva, de hecho se vio hace un año en Guayaquil, durante la etapa más dura de la pandemia en esa ciudad.

Los bancos de oxígeno de Guayaquil y Quito son iniciativas privadas que buscan abastecer de tanques a las personas que los necesitan con urgencia y que no pueden comprarlos por falta de dinero o porque hay un exceso de demanda.

“Hace unos minutos acabamos de conocer que hay tanques que no alcanzan a llegar a tiempo para salvar una vida porque la gente está en estado crítico. Los pacientes de Covid-19 necesitan atención hospitalaria y espacios en cuidados intensivos“, dice Astrid Garzón, fundadora y voluntaria del Banco de Oxígeno de Quito.

“La gente se está muriendo antes de poder recibir un tanque”.

Astrid Garzón, Banco de Oxígeno de Quito

El aumento de contagios de Covid-19 y la aparición de nuevas variantes del virus han elevado la demanda nacional y mundial del oxígeno medicinal, lo que ha hecho que escaseen tanto los tanques como el gas.

La demanda ha sobrepasado la producción de oxígeno medicinal en el país.

Por eso el 3 de mayo de 2021, el presidente del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional, Juan Zapata anunció que el Ministerio de Salud iba a pedir al Ministerio de Comercio Exterior la prohibición de exportar oxígeno medicinal.

Una medida que hasta la fecha no se ha ejecutado.

Sin precio, ni garantía

El primer banco de oxígeno fue el de Guayaquil, creado en abril de 2020, cuando esa ciudad atravesó el momento más duro de la emergencia sanitaria.

Ese mes fueron sepultadas casi 7.600 personas en Guayaquil.

“Como se vivía un caos en Guayaquil un grupo de amigos decidimos buscar tanques en otras ciudades. Desde Ambato trajimos 10 tanques de oxígeno medicinal”, dice Catherine Medranda, fundadora y voluntaria del Banco de Oxígeno de Guayaquil.

Medranda agrega que “en ese momento cuatro tanques fueron utilizados por personas con familiares graves y otros seis tanques se los prestamos a personas en condición crítica. Así nació el banco de oxígeno”.

La fundadora del banco explica cómo funciona la iniciativa. “Quienes necesitan un tanque de oxígeno, y no pueden comprarlo o no lo encuentran en el mercado, pueden solicitar uno al banco de oxígeno. No tiene ningún precio, ni hay que poner garantía”, afirma.

Lo único que se pide a quienes acceden a un tanque es devolverlo recargado con oxígeno medicinal, para que otra persona pueda usarlo enseguida.

Los tanques del Banco de Oxígeno de Guayaquil han llegado a Machala (El Oro) y a Penipe (Chimborazo). Quienes acceden a un tanque del banco lo utilizan, en promedio, por un par de semanas. Aunque en este momento la devolución de los tanques se ha complicado porque recargarlos es difícil dada la escasez de oxígeno.

En un año el Banco de Oxígeno de Guayaquil ha logrado adquirir 35 tanques, con los cuales ha apoyado a más de 150 personas.

Quito, una ciudad en crisis

En abril de 2021 el banco de oxígeno se replicó en Quito porque la ciudad “está en crisis”, afirma Medranda. El Banco de Oxígeno de Quito empezó con Astrid Garzón, quien es socia de Medranda.

“Durante esta semana hemos tenido un número incalculable de personas solicitando tanques o recargas. Incluso hemos traído algunos tanques desde Guayaquil, pero necesitamos que esto se multiplique para ayudar a más personas”, sostiene Garzón.

En Quito las muertes se duplicaron en abril de 2021, cuando la ciudad experimentó un aumento de casos de Covid-19.

Quienes necesiten pedir un tanque a los bancos de oxígeno pueden llenar los siguientes formularios:

Adopte un tanque

Los primeros tanques de oxígeno que se entregaron fueron comprados por Medranda y un grupo de amigos. Pero, con el aumento de la demanda se creó la campaña “Adopta un tanque”, cuyo objetivo es que personas compren tanques y los presten a los bancos.

Quienes no puedan comprar un tanque, pero quieran ayudar también pueden donar dinero para que los bancos puedan comprar tanques.

Además, las personas que apadrinan un tanque o realizan donaciones tienen prioridad en caso de necesitarlo, explica Medranda.

 

“Un tanque de oxígeno es costoso”, reconoce Garzón. En el mercado solo el tanque de oxígeno vacío de seis metros cúbicos tiene un precio de USD 330. A eso se suman las recargas.

El 3 de mayo de 2021 el COE Nacional estableció los siguientes techos a los precios de recarga de los tanques de oxígeno medicinal:

  • Seis metros cúbicos: USD 36,20.
  • Ocho metros cúbicos: USD 48.
  • 10 metros cúbicos: USD 60.

Una ayuda en la emergencia

También hay personas que han empezado a ayudar a los bancos de oxígeno en calidad de voluntarias.

“Tenemos un caso de una persona que vive en Estados Unidos y quiso ayudar a raíz del fallecimiento de su papá por Covid-19 en Quito. A la distancia esa persona nos ayuda manejando una red social”, explica Garzón.

Los voluntarios se encargan de validar las fichas de solicitud de tanques, buscan los mejores precios, están pendientes de los pacientes, obtienen donaciones y hasta ofrecen asistencia a las personas que los contactan.

“Hay personas que nos llaman a pedir ayuda porque de la desesperación no saben ni qué necesitan. Una vez logramos que un médico fuera a la casa de la persona, le entregamos un tanque de oxígeno, y le enseñamos a poner las válvulas”, dice Madranda.

Cuando finalice la pandemia de Covid-19 quienes hayan donado un tanque de oxígeno a los bancos pueden retirarlos, explica Medrana, quien agrega que ya han evaluado alternativas para seguir dando un buen uso a estos recursos.

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