Cinco razones para aplicarse la vacuna contra el Covid-19

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

21 Ene 2021 - 0:05

La vicepresidenta María Alejandra Muñoz, durante la llegada de las primeras vacunas de Pfizer al aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, el 20 de enero de 2021. - Foto: Gonzalo Calvache

Cinco razones para aplicarse la vacuna contra el Covid-19

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

21 Ene 2021 - 8:50

Este miércoles 20 de enero de 2021 a las 16:15 llegaron al país las primeras vacunas de Pfizer contra el Covid-19. El primer cargamento con 8.000 dosis llegó a Quito y Guayaquil, ciudades en donde se iniciará el plan piloto de vacunación.

Las vacunas disponibles son hasta ahora la principal herramienta para combatir la enfermedad. Por eso la vicepresidenta, María Alejandra Muñoz, calificó a su llegada como una luz que llega al país.

Por la importancia de la inmunización en el combate global a la pandemia y por la falta de dosis suficientes, son los gobiernos de todo el mundo los que han asumido el monopolio de la vacunación y de la negociación con las farmacéuticas que han logrado desarrollar las primeras vacunas seguras.

En el caso de Ecuador, el objetivo final es inmunizar a nueve millones de personas con la aplicación de 18 millones de dosis hasta fin de año. Un esfuerzo sin precedentes en la historia nacional.

Para conseguirlo, el Gobierno ha delineado un plan de cuatro fases que se extiende hasta fin de año. Estas primeras 8.000 dosis son apenas una parte del plan piloto que servirá de preparación para la vacunación masiva, cuyo inicio está previsto para marzo.

El desarrollo de las vacunas y su aprobación para uso de emergencia ha sido veloz como nunca antes en la historia de la ciencia, pero según los expertos eso no implica que se hayan descuidado aspectos de seguridad y eficacia.

La epidemióloga Andrea Gómez explica cinco razones por las que los ecuatorianos deberían sentirse seguros de recibir la vacuna, la única herramienta disponible hasta la fecha para poner fin a la pandemia:

1. Seguridad

 

  • Las vacunas, como las de Pfizer, Modera y AstraZeneca, han atravesado las tres fases de estudios que exigen organismos como la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) o la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Para ser aprobadas por estos organismos, estas y otras vacunas, deben presentar efectos secundarios leves en la mayoría de la población.

 

2. Eficacia

  • Para ser aprobadas para su uso general, o de emergencia, las vacunas deben demostrar que cumplen con el objetivo de que una persona no desarrolle la enfermedad tras aplicársela. Todas las vacunas aprobadas hasta ahora requieren de la aplicación de dos dosis y han demostrado una eficacia de al menos el 94% para generar inmunidad. Los estudios aún no han determinado el tiempo de duración de dicha inmunidad.

 

3. Liberación del sistema sanitario 

  • La vacuna ayuda a evitar evita la saturación del sistema hospitalario, mientras más personas sean inmunizadas su aporte será mayor. Quienes reciben la vacuna no se enferman, por tanto no ocupan camas hospitalarias ni de cuidados intensivos. Esto permite mejorar la atención de personas que padecen otras enfermedades y que necesitan atención hospitalaria.

 

4. Evitar costosos tratamientos

  • El Covid-19 puede ocasionar graves problemas de salud que derivan en altos costos por la atención hospitalaria que demanda un paciente con síntomas graves. Una cama en una unidad de cuidados intensivos, por ejemplo, representa un costo diario de unos USD 3.000. Con la vacunación se reduce la cantidad de enfermos y eso libera recursos que pueden emplearse en otras mejoras al sistema de salud o la compra de más medicamentos.

 

5. Se recupera la esperanza de vida

  • La aplicación masiva de la vacuna, cualquiera de las disponibles, reducirá los inusuales niveles de mortalidad que han presentado los países, entre ellos Ecuador, desde el inicio de la pandemia. Al vacunarse contra el Covid-19, las personas recuperan su esperanza de vida, pues eliminan un importante factor de riesgo.

 

La especialista Andrea Gómez recuerda que la vacunación no significa que se pueden relajar las medidas de bioseguridad. “Aunque la vacunación avance muy rápido, será importante mantener, al menos hasta fin de este año, el uso de mascarilla y el distanciamiento social”.

Los efectos secundarios leves y sin riesgo

Las investigaciones asociadas a las vacunas contra el Covid-19 determinan que los efectos secundarios que producen las vacunas, que han sido aprobadas hasta la fecha, son similares a los de otras vacunas como las de la fiebre amarilla o del sarampión.

El epidemiólogo Mauricio Espinel dice que “los efectos adversos de las vacunas contra el Covid-19 en su gran mayoría son leves”.

Explica que los más comunes son: enrojecimiento e hinchazón en el hombro, un poco de fiebre, malestar corporal. “Hay casos en los que puede producir fatiga, dolor de cabeza tos y dolor muscular. Aunque es muy poco probable.

Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan “aplicar un paño limpio, frío y húmedo sobre el área que reibió la vacuna, además de ejercitar el brazo”.

Si hay fiebre, lo ideal -dicen los CDC- es “beber una gran cantidad de líquidos y utilizar ropa liviana”.

Los expertos consideran que la mejor alternativa que tienen los ciudadanos actualmente es recibir la vacuna, pues es la única herramienta disponible para frenar el avance de la enfermedad.

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