El envejecimiento poblacional presiona al sistema de pensiones

Sociedad

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

26 Sep 2019 - 0:03

2.000 millones de adultos mayores vivirán en el mundo en 2050. - Foto: Cortesía IESS

El envejecimiento poblacional presiona al sistema de pensiones

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

26 Sep 2019 - 17:52

Ecuador atraviesa importantes cambios demográficos: hay una mayor esperanza de vida, especialmente en las mujeres y una menor tasa de fecundidad. En este escenario, el Estado tendrá que gastar más en la salud y en pensiones para los adultos mayores.

El envejecimiento de la población mundial es un fenómeno que marca el siglo XXI. En 2050, una de cada seis personas tendrá más de 65 años, según la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En Ecuador hay más 1,2 millones de adultos mayores indican datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Pero esta cifra aumentará hasta 2050. 

Se estima que en ese año los ecuatorianos mayores de 65 años sean más de 3,4 millones. Es significará que por cada 100 personas en edad de trabajar, habrá 40 adultos mayores.

¿Cuál es el impacto del envejecimiento en la economía de Ecuador? La economista María Cristina Aguirre, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol) analiza el tema. 

“Considerando que el Estado financia un importante porcentaje de los beneficios sociales, un incremento de la población en edad avanzada tendrá un impacto directo en el gasto social e inversión pública”, dice Aguirre. 

En un informe realizado por el Centro de Investigaciones Económicas de la Espol, Aguirre concluye que el envejecimiento de los ecuatorianos causaría que el costo de las pensiones llegue al 5,27% con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) en 2030. 

Mientras que en 2045, este gasto aumentaría al 7,93% con relación al PIB. 

Los desafíos de la Seguridad Social

En el caso ecuatoriano, cada trabajador retirado obtiene una jubilación que depende de un subsidio estatal del 40% a través del aporte del Estado para las pensiones, además de un 30% proveniente del Fondo de Pensiones del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Esto significa que los trabajadores ecuatorianos, se jubilan con un 70% de lo que percibían cuando estaban económicamente activos. Pierden un 30% de su poder adquisitivo al jubilarse, lo que técnicamente se conoce como “tasa de reemplazo”.

Por ese subsidio, mientras más crece la población de adultos mayores, mayor será la inversión que el Estado debe destinar a la Seguridad Social. 

Un informe borrador de la Dirección Actuarial del IESS estima que el déficit del fondo de pensiones en 2050 será de USD 20.000 millones. 

El mismo informe prevé que el número de afiliados crecerá anualmente en 2,04%, mientras que el de pensionistas por vejez aumentarán en 4,51%.

“El fondo de jubilación del IESS está en una situación crítica y se estima que estas presiones se intensifiquen a medida que la población envejece”, dice la investigadora María Cristina Aguirre.

Hasta enero de 2019, cifras del IESS indican que hay 3,7 millones de afiliados activos y 578.000 pensionistas.

Los cambios demográficos, agrega Aguirre, llevan a plantear la posibilidad de si Ecuador debería incrementar la edad de jubilación, especialmente en las mujeres. 

Las ecuatorianas tienen una esperanza de vida superior a la de los hombres. En 2050 la expectativa de las mujeres será 83,5 años, frente a los 77,6 años de los varones.

Otra sugerencia de Aguirre es un sistema mixto de pensiones como el sueco, en el que el Estado y el empleado invierten en un fondo de ahorro. 

El propio presidente del Consejo Directivo del IESS, Paúl Granda, indicó en abril pasado que como parte del Acuerdo Nacional se abordaría el aumento de la edad de jubilación o del porcentaje de aportes. 

Pero desde aquella fecha, poco se ha conocido sobre los resultados de estos diálogos. Lo que acontece en Ecuador se conoce como recambio generacional, y sucede también desde hace varios años en los países industrializados.

En este recambio significa, entre otras cosas, que las mujeres en edad fértil tienen menos hijos. Hasta 2018 -según cifras del INEC- el promedio de hijos fue de 2,42, mientras que en 1960 era de 6,39 niños.

Por otro lado, las expectativas de vida se han incrementado. 

Todas estas implicaciones pondrán en aprietos al sistema de pensiones, indica el informe de la Espol, porque disminuye el número de personas que financiarán a la creciente población de jubilados. 

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