Dos médicos fallecieron tras comprar fármaco vendido por Muñoz

Sociedad

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

14 Jul - 0:05

Abraham Muñoz (tercero desde la izquierda) fue detenido en Guayaquil, la noche del 12 de julio. - Foto: Policía

Dos médicos fallecieron tras comprar fármaco vendido por Muñoz

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14 Jul - 0:05

El estudio jurídico Arguello y Asociados demandó a Abraham Muñoz ante la Fiscalía en nombre de cuatro víctimas, que piden una pena de 39 años en prisión para el entrenador y amigo de Daniel Salcedo.

Abraham Muñoz amasó una fortuna con la venta de Actemra, cuyo compuesto activo es Tocilizumab. Se trata de un fármaco recetado para pacientes con artritis reumatoide o lupus.

El fármaco fue donado al sistema de salud pública de Ecuador por un laboratorio privado, pero terminó en manos de Muñoz, y así comenzó una cadena que terminó con la muerte de al menos dos personas.

Muñoz vendía inicialmente una ampolla de 200 miligramos de este medicamento en USD 1.000, aprovechando que había desesperación por encontrar un tratamiento para Covid-19 en plena pandemia en Guayaquil.

La misma ampolla cuesta cerca de USD 200 en farmacias. Pero en los peores días de la pandemia estaba agotada.

Es así que el entrenador Abraham Muñoz pidió hasta USD 2.000 por cada ampolla.

Sobre Muñoz, quien fue detenido el 11 de julio, pesa una investigación de la Fiscalía por presunta delincuencia organizada. Se indaga su participación en la mafia que promocionaba el fármaco Actemra a través de redes sociales.

Estaba en las bodegas

Pese a que el medicamento fue donado a Ecuador por Roche, en abril de 2020, Muñoz tuvo acceso a las ampollas que estaban guardadas en las bodegas de dos hospitales públicos de Guayaquil.

Ahora se suma una nueva denuncia contra Muñoz, impulsada por el estudio jurídico Argüello & Asociados.

Según Jose Argüello, director del bufete, Muñoz es responsable de la muerte de al menos dos personas.

El abogado se refiere al fallecimiento de dos médicos, que estuvieron internados en el hospital Teodoro Maldonado Carbo de Guayaquil, y cuyos familiares compraron el medicamento a Muñoz.

“Este sujeto no solo se apropió del fármaco de manera ilegal, también hizo un uso erróneo del producto”.

José Argüello, estudio jurídico Argüello & Asociados.

La nueva demanda contra Muñoz incluye los testimonios de cuatro personas, entre ellos la doctora Julieta Sagñay, quien alertó por primera vez sobre los negocios del entrenador Muñoz.

En cajas de cartón

En la nueva denuncia, el abogado Argüello cita el delito de comercialización de un medicamento que ha perdido su principio activo.

Esto le ocurrió al fármaco Actemra, que vendía Muñoz, porque lo almacenó en cajas de cartón y sin respetar la cadena de frío. Al ser un medicamento delicado debe estar siempre en refrigeración.

El manejo inadecuado de Muñoz provocó que las ampollas perdieran su efecto y cuando fueron administradas no servían para salvar la vida de los pacientes.

Abraham Muñoz promocionaba en redes sociales el fármaco Actemra.

Abraham Muñoz promocionaba en redes sociales el fármaco Actemra.  

“Pese a seguir el tratamiento, los dos médicos que le compraron a Muñoz murieron, porque la medicina estaba caduca“, añade el abogado Argüello.

Según el profesional, si la Fiscalía “hace bien su trabajo Muñoz puede ser condenado hasta 39 años de cárcel por la sumatoria de delitos”.

Muchos más murieron 

Roberto Gilbert, propietario de la clínica Guayaquil, administró Actemra a los pacientes más graves de Covid-19.

“Yo mismo fui a la distribuidora a buscar el medicamento”, recuerda. Tras dos horas de espera, obtuvo el producto para cuatro pacientes.

En aquella ocasión, compró cada ampolla en USD 300, cuando normalmente costaba USD 200. “Después supe que la vendían hasta en USD 600”, dice Gilbert.

“Mucha gente que necesitaba la medicación no la obtuvo y murieron”, indica el médico.

Esto le ocurrió a Kevin Casierra, quien contactó a Muñoz para comprar Actemra. Le vendía una ampolla en USD 2.000, pidió una rebaja, pero el entrenador no aceptó.

“Le dije que lo necesitaba urgente pero solo me dio el precio y ya no insistí”, dice Casierra, cuyo familiar falleció.

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