Médicos racionan el uso de sedantes en pacientes graves de Covid-19

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

14 May 2021 - 0:05

Una enfermera atiende a una paciente intubada en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital Teodoro Maldonado Carbo, de Guayaquil, el 26 de abril de 2021. - Foto: PRIMICIAS.

Médicos racionan el uso de sedantes en pacientes graves de Covid-19

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

14 May 2021 - 0:05

El Ministerio de Salud ha ofrecido que agilizará los procesos para la compra de medicamentos e insumos para los hospitales públicos.

El personal médico de primera línea que atiende a pacientes con Covid-19 enfrenta todos los días duras batallas en las unidades de cuidados intensivos.

La primera, y más difícil, es salvar la vida de los pacientes que llegan con cuadros más graves y en un número más alto por las nuevas variantes del virus que circulan en el país.

Según datos del Ministerio de Salud, Ecuador registró un promedio de 1.367 contagios diarios de Covid-19 en marzo, mientras que en abril el número aumentó a 1.716 al día.

Y este repunte derivó en otro problema para los médicos: una mayor demanda de sedantes para pacientes que requieren respiración mecánica. Lo que a su vez produce escasez de estos medicamentos.

Como PRIMICIAS lo dio a conocer, esta escasez no es nueva. Empezó a mediados de marzo de 2021, pero se ha intensificado en las últimas semanas.

El jefe de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Eugenio Espejo, Manuel Jibaja, reconoce que los médicos no han tenido otra opción que “racionar” el uso de sedantes para evitar el desabastecimiento.

“Optamos por utilizar menos cantidad de sedantes tradicionales y los potenciamos con medicamentos coadyuvantes”.

Manuel Jibaja, médico del Hospital Eugenio Espejo

Una estrategia que se repite en los hospitales Quito Sur y Teodoro Maldonado Carbo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, en Guayaquil.

El gerente de este último, Danilo Calderón, dice que la escasez de los cinco sedantes principales – remifentanilo, rocuronio, fentanilo, midazolan y propofol- es sustituida con morfina o diazepan.

“Durante los primeros y los últimos días de hospitalización utilizamos los sedantes tradicionales. En los días intermedios cambiamos a la morfina o al diazepan. Y, de esta forma, atendemos a las decenas de pacientes que llegan a los hospitales con cuadros graves”, explica.

Dos enfermeras durante sus actividades en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Quito Sur, el 28 de agosto de 2020.

Dos enfermeras durante sus actividades en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Quito Sur, el 28 de agosto de 2020. Hospital Quito Sur

Ante la falta de los sedantes tradicionales, la ketamina se convirtió en otro aliado de los médicos. Se trata de un medicamento que no ha sido utilizado en un gran número de pacientes con coronavirus, pero que el Ministerio tuvo que autorizar.

El problema es que este sedante se acabó, al menos, en el Hospital Eugenio Espejo, de Quito.

Jibaja dice que, con el objetivo de evitar un mayor desabastecimiento, mantiene reuniones constantes con el Departamento de Compras del hospital para “intentar conseguirlos de donde sea”.

En una visita a este hospital, el 11 de mayo de 2021, el ministro de Salud, Camilo Salinas, se comprometió a agilizar los procesos de compra de insumos y de medicamentos para evitar que el número de muertes siga creciendo.

La misma solicitud se hizo a la futura ministra de Salud, Ximena Garzón, quien en sus redes sociales informó los pedidos de los médicos y enfermaras de las Unidades de Cuidados Intensivos.

Hasta el 13 de mayo de 2021, Ecuador registra 19.442 decesos en el contexto de la pandemia.

Mínimas cantidades

La escasez de sedantes no es un problema que ataca únicamente a Ecuador. El aumento de contagios de Covid-19 en todo el mundo ha ocasionado que la demanda de estos medicamentos se dispare.

Es por eso que los hospitales Eugenio Espejo, Quito Sur y Teodoro Maldonado Carbo han podido realizar solo compras mínimas.

“Hemos realizado compras que nos alcanzan para tres, cuatro o cinco días máximo, pues los fabricantes no nos venden más”.

Manuel Jibaja, jefe de cuidados intensivos del Hospital Eugenio Espejo

El 11 de mayo de 2021, Jibaja le dijo al ministro de Salud, Camilo Salinas, que ante esta situación, el Gobierno debería hacer una compra que satisfaga las necesidades de todos los hospitales de la red pública.

Sin embargo, dice que no obtuvo una respuesta concreta.

Los hospitales del IESS también buscan medicamentos por cuenta propia. Danilo Calderón, gerente del Teodoro Maldonado Carbo, dice que “la compra de sedantes es una batalla diaria que pasamos para mantener la atención a los pacientes y no suspender nuestros servicios”.

El panorama es algo distinto en la red privada. Ana Delgado, directora Ejecutiva de la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados, reconoce que la provisión de los sedantes es irregular, aunque asegura que no hay desabastecimiento:

“Nuestros proveedores nos envían los medicamentos necesarios para cada semana. A diferencia de meses pasados en los que los teníamos embodegados”.

Precios exorbitantes

Camila Landázuri permaneció 17 días en la unidad de cuidados intensivos de un hospital público de Quito.

Para evitar que su estado de salud empeore, uno de los médicos tratantes le recetó actemra. Un medicamento que ayuda a la desinflamación de los pulmones.

Sus dos hijos recorrieron sin éxito la ciudad por más de seis horas. Al ver que ninguna farmacia contaba con el medicamento, no tuvieron otra opción que llamar a un número telefónico que encontraron en redes sociales y que aseguraba tener la medicina.

“Mis hijos pagaron USD 850 por un medicamento que normalmente no sobrepasa los USD 200″, dice Landázuri.

Este caso está lejos de ser el único. En redes sociales, decenas de personas piden ayuda para conseguir este medicamento. La mayoría no lo consigue o no lo puede comprar, pues los precios son exorbitantes.


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