Viernes, 12 de julio de 2024

Deslave en Baños: "Fue como si hubiera erupcionado el Tungurahua"

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

20 Jun 2024 - 17:22

En la parroquia de Río Verde (Baños) hay dos sectores que están en riesgo y analizan una evacuación total. Entre El Placer y Quilloturo (zona cubierta de lodo) existen más de 600 habitantes. Solo en Quilloturo había 30 casas, pero el 50% quedó aplastada por la montaña.

El poblado de Quilloturo sigue bajo toneladas de lodo, el 20 de junio de 2024.

Autor: Redacción Primicias

Actualizada:

20 Jun 2024 - 17:22

El poblado de Quilloturo sigue bajo toneladas de lodo, el 20 de junio de 2024. - Foto: Cortesía Glenda Giacometti.

En la parroquia de Río Verde (Baños) hay dos sectores que están en riesgo y analizan una evacuación total. Entre El Placer y Quilloturo (zona cubierta de lodo) existen más de 600 habitantes. Solo en Quilloturo había 30 casas, pero el 50% quedó aplastada por la montaña.

El amanecer del domingo 16 de junio en Quilloturo (Baños) trajo consigo una escena de devastación y tragedia.

La montaña del mismo nombre del barrio "explotó" y no solo enterró casas y recuerdos bajo un manto espeso de lodo, sino que también se llevó consigo la vida de 13 personas, dejando a la comunidad sumida en un profundo dolor.

En medio de tantas historias tristes, también existen las que devuelven la esperanza a la comunidad.

Un bebé de tres meses de nacido sobrevivió a las toneladas de lodo y fue rescatado ileso dos días después de la tragedia, por lo que fue devuelto a su madre, quien resultó herida en el aluvión. El niño estaba en un rincón de la casa de sus padres, envuelto en sábanas.

Zona agrícola

Quilloturo estaba habitado por alrededor de 150 personas en unas 30 casas que estaban cerca de la carretera E-30, que une Baños con Puyo. Es un barrio del caserío El Placer, ubicado antes del cuarto túnel si va desde Baños. Su aliada era la montaña del mismo nombre.

Todos sus habitantes se conocían y trabajaban juntos, asegura Jesús Recalde, presidente del barrio, que no era turístico, pero sí agrícola.

Sembraban mandarina, guayabas, babaco, tomate de árbol. También legumbres y hortalizas, cuya producción la vendían a los centros turísticos del centro de Río Verde, parroquia a la que pertenecen, y en mercados de Baños.

Había un gimnasio que hace menos de un mes se había equipado y cuyo propietario era Joel Chango, un joven que perdió su negocio y a los cuatro integrantes de la familia: mamá, papá y dos hermanos.

Muy cerca de la familia Chango, estaba la familia Paredes, que perdió para siempre a seis de sus integrantes. Unos fueron golpeados por las rocas y otros cubiertos por el lodo.

Adolfo Paredes es uno de los sobrevivientes, pero murieron su mamá, dos hermanos, dos sobrinos y su cuñada. Recuerda que su hermano le dijo horas antes de morir que la lluvia iba a traer desgracias, porque ese domingo 16 llovía de manera torrencial.

Con su familia, también quedaron aplastados cinco carros. La voz de Adolfo se quiebra al recordar los momentos previos y el después al desastre, pero su mirada revela una fortaleza inquebrantable.

Tomás Razo piensa que debajo de esas toneladas de lodo, aún hay más víctimas porque ese día muchas personas esperaban poder cruzar a Baños, pero no podían por un deslave anterior.

Todos ayudan

Guido Silva, habitante de Quilloturo y amigo de cada una de las víctimas, lucha por mantenerse firme. En esta ocasión asegura que no perdió a ningún familiar, pero hace dos años un derrumbe por el mismo sector sepultó a tres de sus seres queridos.

“Estaba cerquita a la vía principal, la casa de mis vecinos, que era construida, se convirtió en escudo y por eso mi casa se salvó”, dice Guido.

Compara el derrumbe como una erupción del volcán Tungurahua. Sin lava, pero con muchas rocas y lodo que salían con fuerza hacia la comunidad, es por eso que muchos murieron golpeados por las rocas y la mayoría sepultados.

Casas en una parroquia de Baños quedaron destruidas por el deslave, el 20 de junio de 2024.

Casas en una parroquia de Baños quedaron destruidas por el deslave, el 20 de junio de 2024.  Cortesía Glenda Giacometti.

Para Guido, su misión es clara: Apoyar a los sobrevivientes de la tragedia. "Nos tenemos los unos a los otros", aseguró.

Entre los amigos hacen mingas para recuperar sus cosas, otros les ayudaban con la mudanza porque temen que otra lluvia provoque un nuevo derrumbe y acabe con las viviendas que aún quedan.

Segundo Villacís, otro habitante, dice que durante el día trabajan en la comunidad arreglando los terrenos que no se contaminaron por el lodo o en las casas de sus amigos, pero en la noche retornan a dormir en los albergues. Aún tienen miedo, en especial cuando llueve.

Siguen incomunicados

El desastre no solo ha dejado destrucción en Quilloturo, sino que también ha incomunicado la región, afectando a la provincia de Pastaza.

La carretera que conectaba ambos lugares está bloqueada por los escombros y el lodo, dificultando el acceso de ayuda y suministros. Para proveer de productos de primera necesidad, este jueves 20, desde las 12:00 a 13:00, se habilitó un corredor humanitario.

Marlon Guevara, alcalde de Baños, anunció que durante una hora, en una ruta provisional, se dio paso a los vehículos con las provisiones y después, nuevamente, se bloqueó al paso vehicular, ya que no quieren que se entorpezcan los trabajos de al menos 30 maquinarias.

En la zona cero solo está permitida la estadía a los socorristas que levantaron su puesto de mando en un canchón, maquinistas y a los habitantes. Todos los donativos llegan a los albergues y desde ahí se hace la caravana a los puntos de apoyo.

A las 16:30 de este 20 de junio, el alcalde Baños anunció que se suspenden los trabajos y el retiro de las maquinarias por el mal tiempo.

La lluvia nuevamente sorprendió al cantón y se dispuso el retiro de las maquinarias para evitar más pérdidas humanas.

Los afectados

Según la Secretaría de Gestión de Riesgos, este es el balance de las víctimas.

  • 13 personas fallecidas, 11 de estas son de la comunidad Quilloturo y los demás turistas.
  • 271 familias salieron de sus casas en El Placer y Quilloturo.
  • En Río Verde hay dos albergues: Iglesia evangélica y la católica donde pernoctan 250 familias.
  • En San Vicente, Baños, 21 familias.