Osos perezosos y jaguarundis, la fauna de Guayaquil en peligro

Tecnociencia

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

15 Nov 2022 - 5:21

Panorámica del Cerro Azul, luego del incendio forestal del 5 de noviembre de 2022. - Foto: Cortesía Proyecto Sacha

Osos perezosos y jaguarundis, la fauna de Guayaquil en peligro

Autor:

Redacción Primicias

Actualizada:

15 Nov 2022 - 5:21

El último incendio del bosque Seco de la Costa fue en el Cerro Azul, noroeste de Guayaquil, y entre lo quemado no hay ‘maleza’ como equivocadamente se piensa.

Días después del incendio forestal en Cerro Azul, ocurrido el pasado cinco de noviembre, los voluntarios del Proyecto Sacha inspeccionaron la zona devastada por el fuego.

Subieron hasta un mirador del cerro, ubicado en el norte de Guayaquil, encontraron madrigueras destruidas y nidos calcinados. Sobre los voluntarios volaban gavilanes dorsigrís. 

“Probablemente buscaban sus nidos, pero todo estaba quemado”, dice la veterinaria y directora de la organización Proyecto Sacha, Eliana Molineros. 

La veterinaria explica que, contrario a lo que se presume, en el cerro Azul no hay maleza ni basura. Allí viven decenas de especies de fauna y flora silvestre, poco apreciadas y desconocidas en Guayaquil. 

Este Cerro, al igual que el bosque protector Paraíso o el de Cerro Blanco, posee fauna propia del Bosque Seco Tropical de la Costa. Y se trata de un hábitat en peligro crítico de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

De hecho, el gavilán dorsigrís también es vulnerable debido a la pérdida de su ecosistema e incendios forestales. En el pasado siniestro, que duró dos días, se quemaron más de 33 hectáreas de bosque. 

Conozca a las especies 

La mayoría de los incendios en los cerros de Guayaquil se debe a la quema de basura y maleza, una acción provocada por el hombre. 

Tras episodios similares, Molineros recibe por lo general decenas de especies quemadas y en estado crítico. “Quienes más peligro corren son los animales pequeños, porque es difícil correr con sus patitas cortas”, añade la profesional. 

En este grupo más impactado están los reptiles, como las iguanas de la Costa que se “aturden por el fuego y no pueden bajar desde el cerro”. 

Según Molineros, es lamentable que los guayaquileños y habitantes de la Costa desconozcan la fauna y flora nativa. 

“A veces en el pénsum académico se habla muy poco de la fauna propia y se muestran animales de la Amazonía o Galápagos, tan lejanos a nosotros”, agrega. 

PRIMICIAS detalla cinco especies que viven en los cerros de Guayaquil, y que son víctimas de los incendios forestales, la quema agrícola o la destrucción de su hábitat: 

  • Osos hormigueros

    Oso hormiguero o Tamandúa mexicana. Tomado de Naturalis Ecuador

    Su nombre científico es Tamandúa mexicana y es un mamífero que habita desde el norte de Colombia, los Andes, Perú y obviamente en Ecuador. Además de vivir en el bosque Seco Tropical de la Costa, se lo encuentra en los bosques húmedos y estribaciones de los andes ecuatorianos. 

    Es un animal de tamaño mediano y con pelaje denso, y su principal alimento son las termitas, hormigas y abejas, señala una publicación de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL), que conserva una parte del Cerro Prosperina en Guayaquil. 

  • Zarigüeyas

    Una zarigüeya hembra y sus crías.  Portal Bioweb de la PUCE

    Esta especie habita en 10 provincias, y cinco son de la Costa, incluyendo Guayas, según el registro Bioweb de la Pontificia Universidad de Ecuador (PUCE). 

    Se la considera una presa importante para mamíferos depredadores como el ocelote y el jaguarundi. 

    Para refugiarse en el día utiliza pequeñas cavidades en el suelo, árboles y ramas de poca altura. 

    Está emparentada con los canguros australianos, debido a que también posee una bolsa marsupial. Las crías permanecen en este marsupio por 80 días, y una zarigüeya puede cargar hasta 11 crías. 

  • Jaguarundi

    El gato de monte o Jaguarundi. Portal Bioweb de la PUCE

    Primo del puma y del jaguar, el Jaguarundi es uno de esos gatos de monte que se cree solo están en la Amazonía o en los libros de Biología. Pero en realidad habita en el bosque Seco tropical de la Costa, y a veces se topa con senderistas o patinadores como ocurrió en marzo de este año. 

    Es un mamífero silencioso y nocturno, y que se alimenta de aves y roedores. Ha sido poco estudiado, porque es meticuloso y recatado en sus escondites y comportamiento. 

  • Gavilán dorsigrís

    Ejemplar de gavilán dorsigrís, en la Costa.  Tomado de Aves Ecuador

    El portal de la ESPOL enumera más de 70 especies de aves en el bosque Seco de la Costa, y uno de ellos es el gavilán dorsigrís. 

    Este gavilán pertenece a la familia de aves rapaces, es decir ayuda a mantener el equilibrio en el ecosistema. 

    Su pico es gris azulado, con un pecho blanco y patas amarillo cálido, y por lo general posa al descubierto y al filo del bosque.

  • Osos perezosos

    Oso perezoso colgado de un árbol en Guayas. Portal Bioweb de la PUCE

    El nombre científico de este oso de ojos dormilones es Choloepus hoffmanni. Y su familia se distribuyó en dos direcciones: entre México y América Central, y la segunda en Colombia, Ecuador y Brasil. 

    Es un mamífero nocturno y solitario, y que lleva una dieta herbívora, básicamente hojas y frutos. 

    Según la veterinaria Molineros, el Ministerio del Ambiente ha liberado algunos osos perezosos en el sector de Cerro Azul. 

     

Futuros ‘soldaditos’ de Guayaquil 

El Proyecto Sacha tiene previsto inaugurar un centro de conservación y rescate de fauna silvestre.

La meta del centro, que estará ubicado en la vía a la Costa, es recibir a los animales silvestres lastimados, debido al tráfico de especies, atropellamientos o incendios forestales. 

Luego de que se rehabiliten, el equipo de Sacha los liberará en su hábitat natural. La construcción cuenta ya con tres jaulas de 60 metros cuadrados, áreas de cuarentena, necropsia y liberación. 

Y para seguir cuidando de este hábitat, Molineros prevé capacitar a los niños de comunidades cercanas en vía a la Costa y que viven junto al bosque Seco. 

“La idea es educarlos ambientalmente y convertirlos en soldaditos cuidadores del bosque, porque solo se cuida lo que se conoce”, expresa Molineros, quien ha solventado la construcción del centro con donaciones e ingresos propios. 

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