La Pandemia del Crimen: Unas soluciones para transformar la crisis en oportunidad

Asesor empresarial en estrategia y finanzas corporativas. MBA de la Escuela de Negocios Darden de la Universidad de Virginia. Exasesor McKinsey and Company y finanzas en JPM, CLSA, ABN-AMRO y Valpacífico. Exejecutivo senior Progressive Insurance e IPG.
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Caminar por las calles de Guayaquil o Quito al atardecer implica un miedo constante a extorsiones o asaltos. Esta amenaza no solo compromete la seguridad personal, sino que erosiona la confianza económica, vacía bolsillos y frena el progreso nacional.
El Banco Central del Ecuador (BCE) reporta un crecimiento del PIB de 3,9% en el primer semestre de 2025, superando como indicamos hace semanas el 3,4% del 1er trimestre. Sin embargo, indicadores de junio y julio sugieren una desaceleración, y ejecutivos consultados coinciden: “No se siente tal recuperación”. Tienen razón parcialmente: mientras la macroeconomía muestra cifras positivas, la microeconomía —de familias y PYMES— sufre. El culpable principal es la delincuencia organizada, que se expande como un virus, minando la confianza y el consumo.
Esta inseguridad no es solo un problema callejero; es una crisis económica que nos roba el futuro. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los costos directos del crimen en Latinoamérica alcanzaron el 3,44% de la economía regional en 2022. Extrapolando a el Ecuador, esto equivale a cerca de USD 4.300 millones anuales en pérdidas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que un aumento del porcentaje en homicidios locales reduce inversión y crecimiento, agravando un ciclo vicioso.
Consideremos las extorsiones (“vacunas”) que fuerzan cierres o alzas de precios. En El Oro (incluyendo Machala), la violencia se ha intensificado entre mayo 2024 y mayo 2025, interrumpiendo cadenas de suministro y el sustento de familias, según ACAPS. En Machala, se reportaron 266 extorsiones en 2024, llevando a cierres masivos: hasta 90% de negocios turísticos afectados, y miles de bodegas nacionales cerradas por inseguridad. Esto reduce empleo y consumo.
Lo vemos en tiendas cerradas en centros históricos y periferias de Guayaquil, Quito, Quevedo, Durán y Esmeraldas, ahuyentando clientes y turistas. Además, un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana de México muestra que la inseguridad deprecia precios de viviendas hasta 10-15% en zonas afectadas. Un riesgo inminente para el sueño ecuatoriano de hogar propio.
El impacto se extiende a educación y salud, pilares de la sociedad. En 173 colegios privados de Quito, Guayaquil, Ambato y Loja, el 60% de los planteles opera “por debajo” de su capacidad y la morosidad afecta al 64%. Aun impulsando becas de hasta 70% no se se puede frenar la deserción.
En salud, la Organización Mundial de la Salud estima que, en países en desarrollo como Ecuador, millones sufren lesiones por violencia anualmente, con tasas de 1 por cada 4-9 personas expuestas. El WTW Global Medical Trends Survey 2025 proyecta para Ecuador un alza del 11% en costos médicos, acumulando 3% desde 2023, endeudando familias y sobrecargando el sistema público.
No todo está perdido. Países han revertido tendencias con estrategias probadas, adaptables a nuestro país para reactivar la microeconomía:
• Corredores seguros: Implementar corredores seguros en zonas comerciales de alto riesgo, con policía comunitaria involucrando vecinos, como en Brasil, donde redujo delitos 20-30% y reconstruyó la confianza en comunidades donde el crimen había cerrado negocios familiares, según datos del BID.
• Horarios inteligentes y vigilancia mixta: Modificar horarios comerciales para evitar picos delictivos, combinado con vigilancia mixta con tecnología (cámaras y alarmas), fomentando resiliencia en PYMES.
• Responsabilidad social corporativa que genera lealtad: Empresas con multilaterales, ONGs, y redes como CERES ofrecen capacitaciones en seguridad. En Brasil, estas iniciativas elevaron la lealtad del consumidor 10-20%.
• Innovación digital: Promover e-commerce y apps de delivery seguras, como en México, impulsando 25% de crecimiento en ventas online en áreas violentas
La inseguridad no es solo un problema del gobierno: es una oportunidad para que empresarios tomen la iniciativa. Implementar estas estrategias protege negocios, sino que genera empleos, fortalece comunidades y construye una economía más resiliente.
Cada paso que se dé inspira a otros a transformar Ecuador.
Negocios y estrategias
Ecuador anticipa USD 3.120 millones provenientes de organismos multilaterales (USD 3.024 millones sin restricciones) de agosto a diciembre de 2025, en el marco de un programa del FMI, ampliado a USD 5.000 millones en julio de 2025.
Se proyectan desembolsos del FMI y el BIRF para octubre y diciembre, ambos sin restricciones. El informe del primer semestre de 2025 de J.P. Morgan destaca: “Ecuador se enfrenta a un punto de inflexión entre desafíos y oportunidades... pero con riesgos específicos derivados de la volatilidad política y la dependencia de las materias primas”.
Ecuador planea emisiones de bonos soberanos por USD 1.300 millones en 2026, USD 1.500 millones en 2027 y USD 2.000 millones en 2028. Es fundamental mejorar las calificaciones crediticias, vinculadas al riesgo país, mediante estrategias fiscales detalladas, reformas tributarias y mejoras en la gobernanza.
La probabilidad de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) en septiembre se sitúa en torno al 90%, a pesar de que la inflación del IPC en Estados Unidos se sitúa en el 2,7%. Barclays evalúa un riesgo de recesión del 50% en este país durante los próximos dos años. Los recortes de la Fed reducirían las tasas internacionales para los sectores público y privado de Ecuador, influirían en las tasas variables e impulsarían la depreciación del dólar, impulsando las exportaciones no petroleras ni mineras.