Adelanto electoral: un atentado grosero contra la democracia
Profesor de ciencia política y Decano de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad San Francisco de Quito.
Actualizada:
Las elecciones constituyen una dimensión fundamental de las democracias liberales modernas. Es a través de ellas que todos los ciudadanos adquirimos igualdad política en la práctica, en términos de tener el mismo peso a la hora de elegir a nuestros representantes, esas personas que tomarán las decisiones por nosotros y gobernarán nuestras sociedades. En estricto sentido, un proceso electoral libre y justo no es una condición suficiente para clasificar a un régimen como democrático, pero sí es una condición necesaria. En suma, sin elecciones justas no hay democracia.
Desde su primer mandato Daniel Noboa ha venido manipulando los procesos electorales a su favor. Para las elecciones presidenciales de 2025, la inhabilitación electoral a quien probablemente era su principal rival en la papeleta, Jan Topic, fue realizada bajo circunstancias “sospechosas”, por decir lo menos. Además, el presidente Noboa no cumplió con todas las reglas dictadas por la Constitución, como el pedir licencia durante todo el periodo de campaña, aprovechando así los recursos estatales a su favor en ese proceso.
Hace pocos días el Consejo Nacional Electoral anunció, sorprendentemente, el adelanto de las elecciones seccionales de 2027, aduciendo razones relacionadas al clima y al posible fenómeno de El Niño que se daría en los primeros meses del próximo año. Por supuesto, nadie se ha creído esto, ni la misma presidenta del CNE, quien en entrevistas tratando de explicar el adelanto ha dado vergonzosas explicaciones al respecto. Incluso el Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), Bolívar Erazo, anunció su renuncia al cargo, en un gesto de decencia y seriedad.
A todas luces, este adelanto electoral conviene al presidente Noboa y su movimiento político, y es por eso que muchas sospechas se han levantado sobre la injerencia del ejecutivo en esta decisión del órgano electoral ecuatoriano. La decisión, se da justo después de que el principal movimiento político de oposición al presidente Noboa, la Revolución Ciudadana, haya visto sus derechos de registro de organización política suspendidos por nueve meses en otra decisión, por decir lo menos, “sospechosa” del Tribunal Contencioso Electoral.
Una jugada maestra, en dos pasos: suspensión de su principal rival político por nueve meses, para después adelantar el calendario electoral para que coincida con el período de suspensión. ¿Coincidencia?
Todo lo sucedido habla muy mal del estado de la democracia en el Ecuador. No son sólo las elecciones las que están siendo manoseadas y manipuladas para beneficiar al movimiento político del presidente. Todas estas “movidas” dan cuenta de la injerencia del ejecutivo en los otros poderes del Estado. De verdad, después de todo lo sucedido, ¿podemos creer que tenemos un Consejo Nacional Electoral independiente? ¿Un Tribunal Contencioso Electoral? Si hace quince años vivimos en el país un proceso de concentración del poder en el ejecutivo bajo el gobierno de Rafael Correa, hoy pareceríamos estar repitiendo un proceso muy parecido.
Hace un tiempo un colega profesor, en un evento, me dijo que al fin y al cabo, en Ecuador vivíamos en una democracia, porque Daniel Noboa había sido electo por voluntad popular. Y que por lo tanto, eso le daba luz verde para hacer casi lo que se le viniera en gana. No estuve (y no estoy) de acuerdo con esa visión simplista de la democracia. Pero incluso suponiendo que se podría aceptar esa concepción, me pregunto qué pensará ese mismo profesor ahora, cuando cada vez es más claro que ni siquiera las elecciones, esa condición básica y necesaria en una democracia moderna, son libres y justas. ¿Estamos camino a una dictadura o ya hemos llegado?