Ivonne Baki apunta a la Secretaría General de la ONU; Noboa la había retirado de la diplomacia ecuatoriana
Ivonne Baki es conocida por su trayectoria diplomática, que le ha servido para asesorar a la mayoría de los gobiernos ecuatorianos desde los 90. Sus contactos en la esfera internacional la impulsan a competir por el cargo más alto de las Naciones Unidas.

Imagen de archivo de Ivonne Baki, cuando era embajadora de Ecuador en Estados Unidos, en Wáshington, el 11 de febrero del 2020.
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Viajes, cenas, conferencias, reconocimientos, invitaciones especiales, fundaciones, celebraciones; la agenda internacional de Ivonne Leila Juez Abuchacra de Baki luce más intensa que la de cualquier embajador. Ella es uno de los rostros más conocidos de la diplomacia ecuatoriana, pese a no ser una funcionaria de carrera del Servicio Exterior.
Pero su trayectoria y orígenes han hecho que su nombre destaque en distintos círculos internacionales clave (políticos, comerciales, académicos e incluso de la farándula), que la impulsan ahora a la contienda por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Sin embargo, su candidatura no fue lanzada por Ecuador, sino por el Líbano, tierra de sus padres. Desde esa tarima, Baki apunta a reemplazar al portugués António Guterres, en enero de 2027. Esa sería la cúspide de una destacada carrera internacional, que ha sido un punto de apoyo determinante para varios gobernantes ecuatorianos.
El cargo al que apunta Baki es el más representativo del mundo, puesto que las Naciones Unidas es el foro multilateral más importante, desde su creación tras la Segunda Guerra Mundial. Y, aunque el periodo tiene una duración de cinco años, tradicionalmente los secretarios generales han sido reelegidos por la Asamblea General, para completar una década en funciones. Y nunca una mujer ha ocupado el puesto.
La diplomática ecuatoriana tiene un fuerte apego y relaciones personales y políticas con Estados Unidos y Oriente Medio, de donde es su familia y era su esposo, el empresario libanés Sami Abd-El-Baki(+). Y entre sus fortalezas están las negociaciones internacionales y el lobby político, que lo ha puesto en marcha.
Desde hace un par de años, en sus entrevistas, Baki ha abogado por una mayor presencia de mujeres en las mesas de liderazgo internacionales, una de ellas la misma ONU. Y en octubre de 2025 anunció en redes que estaba "cocinando la campaña".
Y en su primera entrevista oficial como candidata, el 12 de enero, con la cadena Al Arabiya, de Arabia Saudita, la ecuatoriano-libanesa afirmó que llegar a ser secretaria general de la ONU es un sueño suyo, que nació durante la guerra civil en Líbano.
Una noche, durante los bombardeos, mientras huían a esconderse en el sótano de su casa, una de sus hijas, de apenas cuatro años, le preguntó si iban a morir. Fue ahí cuando Baki se prometió trabajar por la paz en el Medio Oriente.
Su carrera diplomática
Y fue en el Líbano, en Beirut, donde empezó su temprana carrera diplomática en representación de Ecuador. En 1981 fue nombrada cónsul honoraria, durante el gobierno del fallecido Jaime Roldós Aguilera. Poco después se mudó a Francia, donde estudió Arte en la Sorbona.
Después su familia se mudó a Boston, donde estudió Administración Pública y Políticas Públicas en Harvard, con una especialidad en Negociación por la Paz. Y para 1992 fue nombrada nuevamente cónsul honoraria en esa ciudad, por Sixto Durán Ballén, y en 1998 fue ascendida a embajadora en Washington, siendo la primera mujer en ocupar el cargo durante los gobiernos de Jamil Mahuad y Gustavo Noboa.
Para ese entonces, Baki ya contaba con amigos y contactos políticos en la capital estadounidense. Por ejemplo, siempre tuvo una relación previa con los ocupantes de la Casa Blanca, antes de que la nombraran representante ecuatoriana.
Entre sus amistades en Washington están Bill y Hillary Clinton, Donald y Melania Trump, Joe y Jill Biden, sin contar con numerosos congresistas, senadores, embajadores y académicos. Sin contar con sus vínculos con Hollywood; por ejemplo, una de sus mejores amigas es la icónica actriz Bo Derek, con quien celebra frecuentemente sus cumpleaños y viaja por el mundo.
A eso se agregan sus contactos políticos y comerciales en varios países de Medio Oriente. Por ejemplo, en 2001, tras el ataque de las Torres Gemelas, el entonces presidente George W. Bush le pidió que, como embajadora de Ecuador, organizara una cena en su residencia, con todos los embajadores árabes, para intentar entender los motivos del ataque. Además, en 2017 fue embajadora en Catar.
Como experta negociadora, Baki formó parte de las conversaciones para el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, la firma de la paz con el Perú, la renovación del Acuerdo de Preferencias Arancelarias, la Iniciativa Yasuní ITT y en otros procesos de resolución de conflictos internacionales. Fue también Ministra de Comercio Exterior, parlamentaria andina y candidata presidencial.
Más allá de las ideologías, la hábil diplomática fue una pieza clave en las administraciones de los presidentes Jamil Mahuad, Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez, Rafael Correa, Lenín Moreno y Guillermo Lasso.
Estos dos últimos mandatarios la enviaron nuevamente a Washington para revivir la relación con Estados Unidos y el conocido como "efecto Baki" entró en juego para que ambos pudieran llegar al despacho oval en la Casa Blanca y reunirse con Trump y Biden, respectivamente.
Durante esas administraciones, con el arranque del embajador Francisco Carrión y la posta tomada por Baki, no solamente hubo un incremento en la cooperación y las visitas oficiales, sino que también se lanzaron iniciativas legislativas a favor de Ecuador en Washington.
Sin embargo, ya a finales de 2023, con el abrupto cambio de gobierno en Carondelet y la llegada de Daniel Noboa al poder, las cosas empezaron a cambiar. En febrero de 2024, el Mandatario decidió reemplazarla por una joven sin experiencia, que no fue aceptada por Estados Unidos, y trasladar a Baki a la Embajada en París.
Pero ese cargo también le duró poco. En noviembre de ese mismo año, Noboa decidió apartarla del Servicio Exterior y terminar sus funciones en Francia. Y, aunque el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca abrió la expectativa de que Baki también volviera a Washington, esto no sucedió.
Ni la diplomática ni el Gobierno han aceptado cuál fue el desacuerdo que terminó la relación de manera abrupta, durante una visita oficial del presidente Noboa a París. Lo que sí quedó en evidencia es que al Ejecutivo le tomó mucho más tiempo poner un reemplazo en la capital estadounidense y que, hasta ahora, ni el lobby contratado por la Cancillería ecuatoriana ha podido conseguirle una cita privada con Trump en la Casa Blanca.
Su amistad con Trump, un factor clave
Aunque Baki nació en Guayaquil, el Gobierno de Ecuador no ha mencionado nada aún sobre su candidatura por el Líbano. Pero el hecho de que la diplomática haya anunciado que tiene el respaldo de Estados Unidos, de manera informal, complica a Noboa.
En una entrevista en Radio Sucre, la canciller Gabriela Sommerfeld se limitó a decir que los ecuatorianos deberían estar orgullosos de esa candidatura y que el Gobierno tomará una decisión al respecto cuando llegue el momento. Sin embargo, aunque pudiese causar disgustos en el Ejecutivo, una eventual victoria de Baki no solo sería histórica para el país, sino que le abriría oportunidades de cooperación internacional.
Además, al Gobierno ecuatoriano le interesa profundizar los vínculos con Donald Trump, de quien el Mandatario celebra todas sus acciones en redes sociales.
Y justamente Baki ya tiene esas credenciales, puesto que lo conoce desde hace más de 20 años, como lo demostró en 2004, cuando trajo a Ecuador el concurso de Miss Universo, cuya franquicia pertenecía al magnate newyorquino.
Esa amistad ha facilitado que gobiernos como el de Lenin Moreno consigan el millonario financiamiento estatal que requerían para el país después de romper con el correísmo, ya que la Casa Blanca los respaldó en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sin embargo, aunque todavía no ha habido un pronunciamiento público de Estados Unidos sobre su candidatura, a Trump también podría convenirle tener una aliada en la cabeza de las Naciones Unidas. Puesto que el presidente estadounidense es un detractor del derecho internacional y los multilaterales.
Además, Trump ha criticado duramente a la ONU por no cumplir con su papel, por ser ineficiente y burocrática. A la vez, ha retirado a su país de organismos y acuerdos clave del foro como la Organización Mundial de la Salud, el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, el Consejo de Derechos Humanos y la Unesco.
Parte de ese discurso también lo expresa Ivonne Baki: reformar la ONU, reducir la burocracia y hacerla efectiva. Y lanza un guiño a su amigo: "Estábamos a punto de entrar a una tercera guerra mundial, si no fuese por Donald Trump, que consiguió negociaciones", dijo en Radio Sucre, hablando de Gaza e Israel, de Siria y Líbano, de Ucrania y Rusia. "Ese era el rol de Naciones Unidas, no del presidente de Estados Unidos", recordó.
Sin embargo, a la vez, sus palabras también chocan con algunas actitudes del residente de la Casa Blanca. Para Baki, el problema del mundo son los egos, y principalmente de los hombres. "Miren las fotos de los negociadores, sea en Israel, Gaza, Rusia, Ucrania, miren las mesas, ¿hay una mujer? Solo son hombres", explicó a Al Arabiya.
La diplomática ecuatoriana que aspira a liderar la ONU afirma que ella representa a esas madres que lloran por sus hijos en los territorios en guerra. "Necesitamos tener un nuevo orden mundial, una nueva ONU, otra perspectiva del objetivo de la creación de las Naciones Unidas", afirmó.
Es así que Baki empieza su campaña oficial con el mensaje de prevenir las guerras, de que la ONU no sea un foro reactivo, sino uno activo. Es decir, propone que el organismo multilateral sirva como un facilitador para que los líderes del mundo, no sus delegados, se sienten (literalmente) a discutir sus diferencias y encuentren puntos en común para negociar a favor de la paz.
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