Este es el segundo choque entre gobiernos de Ecuador y Colombia, el primero fue por Angostura
En 2008, los protagonistas fueron Álvaro Uribe y Rafael Correa, el bombardeo a un campamento de las FARC en Ecuador desató represalias diplomáticas, comerciales y judiciales. 18 años después, los protagonistas son Gustavo Petro y Daniel Noboa.

Archivo: Imagen aérea del campamento en Angostura, donde murió el exjefe de las FARC, Raúl Reyes, y su jefe de seguridad, Wilson Macías, agosto de 2008.
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AFP
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Aunque los contextos son distintos, la guerra comercial entre Ecuador y Colombia que ha derivado en una confrontación abierta entre los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro recuerda la crisis bilateral desatada por el bombardeo de Angostura, en marzo de 2008. En ambos casos, las decisiones presidenciales y posteriores retaliaciones mermaron la relación bilateral y afectaron a poblaciones, especialmente en la frontera común.
En esta ocasión la relación diplomática no se ha roto, pero los gobiernos de Noboa y Petro ya no cuentan con embajadores en Bogotá y Quito y los aranceles contraen actividades económicas y comerciales en ambos lados de la frontera.
Este 2026, todo empezó en enero. El Presidente ecuatoriano impuso una tasa de 'seguridad' a los productos colombianos, bajo el argumento de que el Presidente colombiano había bajado la custodia militar en la frontera. La decisión de Noboa llegó un día después de que Petro pidiera la liberación de Jorge Glas, exvicepresidente de Correa, condenado por actos de corrupción.
La medida ocasionó manifestaciones y bloqueos en ambos países y provocó la paralización de otras transacciones binacionales, como la venta de suministro eléctrico y el incremento del pago por transporte de crudo. En menos de tres meses, el arancel ordenado por Noboa escaló del 30% al 100%.
En el último episodio, Petro acusó a Noboa de ilegalizar a la oposición y criminalizar la política. Mientras que el Mandatario ecuatoriano ha afirmado que su homólogo colombiano se habría reunido en Manta con personas de Revolución Ciudadana supuestamente vinculadas a alias 'Fito', narcotraficante procesado en Estados Unidos, lo que logró que Petro amenazara con empezar acciones penales.
La primera crisis diplomática binacional
El 1 de marzo de 2008, cuando Álvaro Uribe gobernaba Colombia, a la mitad de su segundo periodo, y Rafael Correa cerraba el primer año de su gestión en Ecuador, Bogotá ordenó bombardear un campamento de las FARC en el sector de Angostura, en Sucumbíos, territorio ecuatoriano.
No fue un ataque casual, Uribe consideraba que Ecuador se había convertido en un santuario para el grupo guerrillero, bajo el beneplácito de Carondelet. Y, en la denominada operación Fénix, murieron alias Raúl Reyes, segundo al mando de las FARC, junto a otras 25 personas, entre ellas un ecuatoriano y cuatro estudiantes mexicanos.
El Gobierno de Ecuador protestó por la violación de la soberanía y reclamó que el Gobierno de Colombia no le informó del hallazgo del campamento. Uribe llamó a Correa solo después del bombardeo. Se desató una crisis que tuvo repercusiones en tres aristas, con factores que se repiten ahora también:
- 1
Diplomática
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Rafael Correa rompió relaciones diplomáticas con Colombia, expulsó al embajador de Quito y retiró al representante ecuatoriano en Bogotá. El conflicto expandió la crisis por la región, que condenó la violación de la soberanía ecuatoriana.
La Venezuela de Hugo Chávez se sumó a las protestas y junto a Ecuador ambos gobiernos movilizaron tropas militares a sus fronteras con Colombia. La Organización de Estados Americanos (OEA), liderada por José Miguel Insulza, visitó el sitio del bombardeo y dialogó con ambos gobiernos para acompañar el proceso de reconciliación, que tardó casi tres años en concretarse.
- 2
Comercial
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El comercio bilateral sufrió un impacto profundo debido a la desconfianza y las medidas tomadas poco después del ataque colombiano. En 2009, Correa impuso salvaguardias a más de 1.300 productos colombianos, con aranceles del 30% al 35% o cupos.
El argumento ecuatoriano era crear una "salvaguardia cambiaria" por la devaluación del peso colombiano tras la crisis de Angostura, para proteger la dolarización. La medida se mantuvo durante un año. La Comunidad Andina mostró su desacuerdo y, posteriormente, aceptó de manera parcial las acciones de Ecuador. Entonces, Correa habló de la posibilidad de salir del bloque regional.
Las poblaciones de Tulcán e Ipiales fueron las más afectadas, puesto que el transporte comercial por Rumichaca bajó de volumen y resultó en despidos en la cadena logística de las aduanas. Finalmente, la crisis diplomática también tuvo repercusiones en la inversión en la frontera y en los proyectos binacionales de infraestructura, que quedaron varados durante años.
- 3
Judicial
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El bombardeo de Angostura desencadenó una compleja red de procesos judiciales, tanto en las cortes ecuatorianas como en instancias internacionales de derechos humanos.
En la justicia ecuatoriana la Fiscalía de Sucumbíos acusó al entonces ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, y a los jefes de las Fuerzas Armadas, de la Policía y del Ejército, responsables de la operación Fénix, por asesinato. Incluso, inicialmente, se lanzó una orden de captura en su contra.
Pero nada se concretó; el exministro fue sobreseído. Tras la victoria de Santos en las elecciones presidenciales de 2010 se reconstruyeron y restablecieron las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Colombia.
Lo que sí avanzó fue la demanda de Ecuador ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por la "ejecución sumaria" del ecuatoriano Franklin Aisalla, quien se encontraba en el campamento. El caso se cerró extrajudicialmente en 2013, con un acuerdo entre ambos países.
A la par, en medio de las tensiones por Angostura, Ecuador demandó a Colombia ante la Corte Internacional de Justicia, por las fumigaciones de glifosato en la frontera. Igualmente, también en 2013, ambos países firmaron un acuerdo que puso fin a la demanda. Colombia aceptó pagar una indemnización, revisar sus políticas de aspersión y respetar una franja de exclusión de 10 km de la frontera para no usar glifosato.
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