Wilman Terán trasladado a la Cárcel 4, entre rumores de cooperación eficaz y un diagnóstico psicótico
Tras ser trasladado a Quito para ejercer su autodefensa en la apelación del caso 'Independencia Judicial', Wilman Terán aguarda bajo un diagnóstico médico de psicosis y depresión grave, ya que escucha voces. Crecen los rumores de una posible cooperación eficaz con la Fiscalía.

Ilustración del expresidente del Consejo de la Judicatura, Wilman Terán, procesado en tres casos de corrupción judicial.
- Foto
PRIMICIAS
Autor:
Actualizada:
Compartir:
El horizonte judicial de Wilman Terán, expresidente del Consejo de la Judicatura, se encuentra en un punto crítico mientras los rumores sobre un posible acuerdo de cooperación eficaz con la Fiscalía General del Estado agitan la coyuntura nacional.
Pese a la expectativa por revelaciones que podrían involucrar tramas a favor de Rafael Correa y Jorge Glas, las partes mantienen un silencio hermético y la Fiscalía se limitó a emitir un comunicado genérico recordando la reserva de estas herramientas legales.
Durante los casos que terminaron en las sentencias de Terán, se conoció que él había participado de un plan en ese sentido. Por ejemplo, Terán habría redactado una sentencia de medidas cautelares que terminó en la liberación provisional de Glas, en 2022.
Así como, desde la Judicatura, Terán encabezó la decisión con la que se alargó el período de jueces penales de la Corte Nacional, quienes supuestamente debían anular la sentencia de Correa, lo que se interrumpió por el arresto de Terán, en 2023.
Terán busca anular una de las sentencias
Terán, quien ya acumula sentencias de nueve, seis y nueve años por los casos Metástasis, Pantalla e Independencia Judicial, respectivamente. Ahora, busca revertir su situación en el tercer caso, en la audiencia de apelación fijada para el 16 de enero de 2026.
Para enfrentar esta diligencia, el Tribunal ordenó un complejo proceso administrativo para trasladarlo desde la cárcel de máxima seguridad El Encuentro en Santa Elena hasta la Cárcel 4 de Quito.
Aunque inicialmente debía ser trasladado el 1 de enero, el SNAI ejecutó la orden recién el 9 de enero de 2026, bajo presiones judiciales y advertencias de desacato. El objetivo de este movimiento es permitir que Terán ejerza su propia defensa técnica, para lo cual se le ha autorizado el uso de una computadora con acceso a los expedientes digitalizados en dos discos compactos.

Sin embargo, las condiciones de su reclusión han sido objeto de constantes quejas por parte del procesado y su familia, quienes denuncian haber sido víctimas de tratos crueles e inhumanos.
Terán ha relatado que permaneció en un aislamiento funcional por más de 56 días, sometido a luz artificial permanente y ruidos ensordecedores durante 16 horas diarias. Entre sus denuncias constan el rapado forzoso de su cabello, la falta de agua para consumo y la vigilancia extrema mediante cámaras incluso en "momentos de intimidad biológica".
La salud mental del exfuncionario es la mayor incógnita para el desarrollo de la diligencia de apelación. Un informe médico-psiquiátrico emitido el 14 de enero de 2026 por el Hospital Pablo Arturo Suárez revela un estado grave del paciente.
El diagnóstico médico legal establece que Terán padece un "episodio depresivo grave con síntomas psicóticos". El documento detalla que el procesado presenta alucinaciones auditivas, manifestando escuchar dos voces internas, una de hombre y otra de mujer, que le dan instrucciones para mantenerse "dócil".
Este peritaje psiquiátrico señala además que las funciones de relación de Terán están globalmente afectadas y muestra síntomas de paranoia e hipervigilancia.
Ante este panorama, el Tribunal deberá decidir en las próximas horas si instala la audiencia o acepta los pedidos de diferimiento basados en la incapacidad mental momentánea alegada por su defensa.
Compartir:



