Video | ¿Cómo se realizan las labores de búsqueda y rescate en Quito? Así trabaja uno de los equipos que participó en el caso de Lizeth Bunshi
La Unidad de Gestión de Riesgos del Cuerpo de Agentes de Control participó en la búsqueda de Lizeth Bunshi. Sus integrantes contaron cómo enfrentan estas jornadas, el impacto que tiene el dolor de las familias y la importancia de no rendirse hasta encontrar a una persona desaparecida.

Labores de recuperación del cuerpo de Lizeth Bunshi en Guápulo, en el norte de Quito, el 25 de agosto de 2026.
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Primicias y Cuerpo de Agentes de Control
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La desaparición de Lizeth Bunshi movilizó a varias unidades de búsqueda y rescate en Quito desde el 19 de julio de 2026. La tarea no fue fácil: sus restos fueron localizados 37 días después. Uno de los equipos que participó en el caso recibió a PRIMICIAS en sus instalaciones para explicar cómo se desarrollaron las operaciones.
Se trata de la Unidad de Gestión de Riesgos del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano. Sin embargo, esta unidad nació en 2013 bajo el nombre de Grupo de Apoyo de Organismos de Socorro (GAOS).
En ese entonces, eran ocho los uniformados que la integraban. Doce años después, cuenta con 26 miembros, la mayoría con certificaciones en rescate vertical, estructuras colapsadas, rescate acuático, asistencia prehospitalaria y adiestramiento canino, entre otras áreas.
La unidad trabaja bajo requerimientos de la Fiscalía General del Estado y del ECU 911. En 2025, registró 44 activaciones por búsqueda y localización de personas desaparecidas, con cinco hallazgos positivos.
En 2026, las tareas se han incrementado. Hasta lo que va del año, sus integrantes se han movilizado en 74 ocasiones por el mismo motivo y han conseguido siete resultados positivos, entre ellos, el caso de Lizeth Bunshi.
¿Cómo se realizó la búsqueda de Lizeth Bunshi?
Ricardo Guaña, rescatista de la Unidad de Gestión de Riesgos, señala que los trabajos de búsqueda de Lizeth Bunshi se concentraron durante los primeros días en la quebrada del río Machángara, en la zona del redondel de Cumandá.
Bajo la coordinación de un Puesto de Mando, él y sus compañeros analizaron las posibles circunstancias en las que el cuerpo de la joven pudo haber sido arrastrado por la corriente.
“Analizamos el tema de las lluvias y el aumento de las aguas residuales que cruzan por el Machángara a distintas horas. Con eso, se trazaba un probable punto de inicio y hasta dónde avanzar”.
Ricardo Guaña, rescatista de la Unidad de Gestión de Riesgos
Guaña sostiene que el trabajo coordinado con otras instituciones permitió distribuir mejor los tramos intervenidos y realizar barridos desde 500 metros hasta un kilómetro.
El experto comenta que el territorio era complejo y que era necesario descartar cada punto hasta cumplir con el objetivo.
El 25 de agosto, luego de 37 días de la desaparición de Lizeth, la Unidad de Gestión de Riesgos estuvo a cargo del aseguramiento del lugar donde fueron hallados los restos de la mujer, de 28 años.
Los rescatistas trazaron un sendero y delimitaron los lugares por donde se podía caminar.

Así, el personal de Fiscalía y Criminalística pudo ingresar para realizar sus respectivos procedimientos. También se permitió el acceso a la familia de la víctima, que necesitaba estar cerca para reconocer a su ser querido.
“El dolor de las familias también nos aqueja”
Walter Córdova, también integrante de la Unidad de Gestión de Riesgos del Cuerpo de Agentes, sostiene que en su labor diaria el dolor de las familias es otro peso que los acompaña.
Mientras colocan sus cuerdas para descensos verticales, instalan mosquetones y arneses y cargan sus camillas de rescate, tipo Sked o Nest, las familias les piden que no se rindan y que agoten hasta el último esfuerzo para encontrar a su ser querido.
“Nuestro estado mental es muy importante. Uno siente la frustración cuando no se encuentra a la persona desaparecida, pero nos sobreponemos y seguimos trabajando”.
Walter Córdova, rescatista de la Unidad de Gestión de Riesgos
Para Guaña, aunque el caso de Lizeth Bunshi se cerró, las alertas no paran. Cada día son activados para nuevas labores de búsqueda y rescate y deben responder con la mejor actitud y profesionalismo.
“Cada caso es diferente, pero la finalidad es la misma: encontrar a un padre, una madre, una hija que están desaparecidos”.
Ricardo Guaña, rescatista de la Unidad de Gestión de Riesgos
Aunque reconoce que no es fácil, explica que existe un acompañamiento emocional importante dentro del grupo y entre sus familias, lo que permite que no decaigan en sus esfuerzos.
Sin embargo, dentro de su planificación también están contemplados descansos para que los integrantes puedan recuperarse.
En el caso de Lizeth Bunshi, Guaña sostiene que no participó durante los 37 días de búsqueda, porque, de lo contrario, habría sentido una carga emocional que podría haber mermado su capacidad de trabajo.
“Somos rescatistas, pero también tenemos familia. Mi hijo nació poco después de estar colaborando en el deslave de Alausí (Chimborazo). Trabajamos duro y luego pude estar con él”, añade.
El apoyo de los canes Cervero y Loki
La Unidad de Gestión de Riesgos cuenta con dos pastores belgas malinois, Cervero y Loki, que contabilizan más de 20 marcajes positivos en el hallazgo de cuerpos o restos, tanto en emergencias como en Alausí o en activaciones de la Fiscalía o del ECU 911 en Quito.

Su apoyo es crucial para las labores de búsqueda y rescate. Su característica de impulso de juego extremo facilita su entrenamiento con cadaverina, un compuesto orgánico responsable del olor asociado a los cuerpos en descomposición.
Los canes también participaron durante varias jornadas en la búsqueda de Lizeth Bunshi, especialmente en zonas de difícil acceso.
Luego de varios años al servicio del Cuerpo de Agentes, los perros están próximos a retirarse para dar paso a nuevos integrantes caninos.
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