Impacto del fenómeno de El Niño en Quito: ¿Puede haber racionamientos de agua?
Aunque el fenómeno de El Niño suele asociarse con fuertes lluvias en la región Costa, en Quito genera períodos secos en las fuentes de captación. Conozca cómo impacta la variación del clima en las reservas de agua del Distrito Metropolitano.

Monitoreo de la Unidad de Hidrología de Agua de Quito en 2026.
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Agua de Quito
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Con la declaratoria de alerta roja por el fenómeno de El Niño en todo Ecuador, catalogado formalmente bajo el criterio de "magnitud histórica", se espera que las distintas autoridades del país tomen acciones, incluídas las de Quito.
Eso teniendo en cuenta que la medida activa la movilización obligatoria de recursos y la instalación permanente de los comités de emergencia locales.
El 29 de agosto de 2026 la Secretaría de Riesgos elevó al máximo el nivel de alarma en todo Ecuador debido al acelerado calentamiento oceánico, que registra anomalías de hasta +4 °C.
El fenómeno de El Niño es un cambio climático natural que ocurre cuando las aguas de la superficie del océano Pacífico tropical frente a Sudamérica se calientan más de lo normal. Esto sucede porque los vientos habituales que impulsan el agua caliente hacia Asia pierden fuerza o se detienen, haciendo que el agua tibia se quede estancada frente a nuestras costas y altere las corrientes del mar.
Este calentamiento causa fuertes lluvias e inundaciones en países como Perú, Ecuador y Colombia, mientras que provoca sequías prolongadas en partes de Asia, Australia y Centroamérica. Además, aleja a los peces de la costa afectando la pesca, y el aumento de calor y humedad facilita la aparición de enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue.
Sequías e incluso déficit hídrico
El fenómeno de El Niño en Ecuador está históricamente asociado a exceso de lluvias e inundaciones. Pero mientras grandes zonas de la Costa quedan bajo el agua, ciertos sectores de la Sierra y Amazonía suelen enfrentar otro problema: sequías e incluso déficit hídrico, que ocurre cuando hay menos agua disponible de la que se necesita.
Eso debido a la alteración profunda en la circulación atmosférica y los patrones de humedad del país.
Quito, al estar a una altitud promedio de 2.850 metros sobre el nivel del mar, puede enfrentar posible reducción de precipitaciones en las zonas de páramo. Se trata de la principal fuente que abastecimiento de agua de la capital.
"La disminución de lluvias no significa necesariamente escasez agua de manera inmediata, pero sí una baja progresiva en los caudales que alimentan ríos, embalses y sistemas de captación", explica un reporte de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento de Quito (Epmaps).
La Organización Meteorológica Mundial ha señalado que la sequía es un fenómeno acumulativo. Es decir, sus efectos no se producen de un día para otro. Primero se registra un déficit de lluvias (sequía meteorológica) y, posteriormente, este puede reflejarse en una disminución de la disponibilidad de agua en ríos, embalses y fuentes superficiales (sequía hidrológica).
Cabe aclarar que las lluvias que se registran en la ciudad no son necesariamente las mismas que caen en los páramos que abastecen a Quito. Mientras un sector urbano puede experimentar precipitaciones intensas, las fuentes ubicadas en sistemas como Papallacta, La Mica o Pita pueden presentar condiciones distintas.
En ese contexto, Epmaps mantiene un sistema de vigilancia hidrometeorológica que utiliza información satelital, observaciones meteorológicas locales y modelos numéricos especializados para evaluar el comportamiento de las precipitaciones en las principales fuentes de abastecimiento del Distrito Metropolitano de Quito.
El análisis técnico se realiza sobre las cuencas que proveen agua a la capital y no únicamente sobre las precipitaciones registradas en la ciudad.
Durante el primer bimestre de 2026, las fuentes orientales que abastecen a Quito registraron precipitaciones dentro de los rangos considerados normales, con valores equivalentes entre el 96% y el 121% de la climatología histórica, detalla Epmaps.
Agrega que la estación Quito y su área de influencia presentaron lluvias superiores a las habituales, alcanzando entre el 197% y el 254% del promedio esperado para la época. Estos datos evidencian que el comportamiento climático puede variar considerablemente.
Hasta mediados de julio, los reportes de la Unidad de Hidrología de Epmaps mostraron que varios sectores de la ciudad acumulan entre 34 y 37 días consecutivos con precipitaciones inferiores a 1 mm por día. En pocas palabras se evidenciaron períodos secos muy extensos y, en algunos casos, extremadamente extensos.
Estas condiciones se presentan principalmente en el norte, el centro-sur y algunos valles, donde se registran hasta 37 días secos consecutivos, mientras que el sistema Conducciones Occidentales Norte acumula 34 días.
En contraste, los sistemas Papallacta Integrado y Mica Quito Sur, abastecidos por fuentes ubicadas en el oriente ecuatoriano, mantienen condiciones normales, por lo que no existe afectación al abastecimiento de agua potable, detalla Epmaps.
Ciudades de la región, que también enfrentan al fenómeno de El Niño ya han empezado a sentir sus consencuencias.
Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, con cerca de 4 millones de habitantes, comenzó este lunes 31 de agosto de 2026 a aplicar cortes programados en el suministro de agua de hasta cerca de 11 horas en algunas zonas, ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño.
La medida responde a que "las condiciones climáticas actuales evidencian una reducción importante de las precipitaciones" en las zonas de la ciudad donde se encuentran los embalses que surten de agua las zonas afectadas por los racionamientos.
Consumo responsable
Adicionalmente, hay que considerar que las variaciones climáticas tienen efectos directos sobre el abastecimiento de agua. "Cuando disminuyen las lluvias y aumentan las temperaturas, también se incrementa el consumo de agua potable en la ciudad, lo que genera una mayor presión sobre los sistemas de distribución, especialmente en las zonas altas y más alejadas de los centros de producción", dice Epmaps.
Comprender cómo funciona el fenómeno de El Niño permite entender por qué el agua que llega diariamente a nuestros hogares depende también del comportamiento del clima.
En ese escenario, el Municipio de Quito dice que el monitoreo técnico, las obras de infraestructura y la planificación operativa deben ir acompañados de un consumo responsable que permita proteger uno de los recursos más importantes para la ciudad.
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