El Gobierno de Ecuador declara alerta roja nacional ante el fenómeno de El Niño proyectado de "magnitud histórica"
La Secretaría de Riesgos eleva al máximo el nivel de alarma en todo Ecuador debido al acelerado calentamiento oceánico, que registra anomalías de hasta +4 °C. La medida activa la movilización obligatoria de recursos y la instalación permanente de los comités de emergencia locales.

El canal de aguas lluvias de la ciudadela Las Orquídeas, en el norte de Guayaquil, tras una lluvia en junio de 2026.
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En una decisión que refleja la inminencia de riesgos hidrometeorológicos y climáticos severos, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) declaró oficialmente la Alerta Roja en todo el territorio nacional frente al impacto del fenómeno El Niño, que está siendo proyectado como de una fuerza extraordinaria, llegando a ser catalogado formalmente bajo el criterio de "magnitud histórica".
La decisión se oficializó este sábado 29 de agosto de 2026 por la titular de la SNGR, Carolina Lozano Haro, mediante la Resolución Nro. SNGR-238-2026.
Ecuador declaró la Alerta Amarilla desde el 18 de mayo de 2026 y subió a Alerta Naranja desde el pasado 20 de julio. Ambas medidas se limitaban únicamente a zonas situadas por debajo de los 1.500 metros sobre el nivel del mar, abarcando originalmente 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias. Sin embargo, la gravedad y el fortalecimiento continuo de las condiciones océano-atmosféricas obligaron a extender la máxima alerta a la totalidad de las provincias del país.

Un calentamiento alarmante y perspectivas de magnitud histórica
El informe técnico del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-Erfen) Nro. 007-2026, emitido el 28 de agosto, reportó que las anomalías semanales de la temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2 (frente a las costas continentales de Ecuador y Perú) han alcanzado un incremento de +4,0 °C
En la región Niño 3.4 (Pacífico central, a 8.000 kilómetros de las costas de Ecuador donde se forma el evento), la anomalía se sitúa en +2,6 °C, mientras que la franja marítima entre el continente y las islas Galápagos mantiene temperaturas de entre +2 °C y +3 °C por encima de lo normal.
Los datos subsuperficiales muestran una acumulación de calor masiva en el Pacífico ecuatorial. En la estación científica El Pelado, se registraron anomalías de temperatura de +2,6 °C en la superficie y de hasta +5,4 °C a 44 metros de profundidad. Además, el nivel medio del mar fluctuó en la última semana una elevación de entre 28 y 33 centímetros por encima de lo normal en las estaciones costeras.
A nivel global, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ratificó que el sistema océano-atmósfera está completamente acoplado. En diagnóstica del 13 de agosto de 2026, la NOAA estimó un 69% de probabilidad de que este episodio de El Niño continúe fortaleciéndose hasta fines de año y alcance una "magnitud histórica" entre octubre y diciembre de 2026, lo que superaría en intensidad a los eventos más severos registrados desde 1950.
La declaratoria no se traduce en impactos inmediatos
Las autoridades enfatizan que, aunque El Niño ya está formalmente activo, su impacto no se traduce de forma inmediata en lluvias generalizadas. Actualmente, el litoral ecuatoriano experimenta eventos puntuales de precipitaciones, fuertes oleajes e inundaciones costeras que coinciden con periodos de aguaje y mareas elevadas. En contraste, la región Interandina sufre un severo déficit de precipitaciones y temperaturas de aire inusualmente altas.
La Secretaría advierte que esta combinación de extrema sequedad, baja humedad relativa y cobertura vegetal seca incrementa críticamente la susceptibilidad a la ocurrencia y propagación de incendios forestales en la región de la Sierra.
Activación de emergencias y evacuaciones preventivas
La Resolución Nro. SNGR-238-2026 dispone un marco de cumplimiento obligatorio e inmediato para todos los niveles de gobierno en el país:
- Activación de los COE: Se insta de manera urgente a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) a activar sus Comités de Operaciones de Emergencia (COE) cantonales y provinciales para coordinar y centralizar la toma de decisiones.
- Planes de evacuación preventiva: Se ordena implementar y ejecutar de forma prioritaria los planes de contingencia, protocolos de evacuación anticipada y mecanismos de respuesta en sectores identificados con alta vulnerabilidad a inundaciones, deslizamientos o movimientos en masa.
- Red vial y maquinaria pesada: Los municipios y prefecturas deberán coordinar de forma permanente con el Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) para planificar el despliegue estratégico de maquinaria pesada en los puntos críticos de la red vial estatal y secundaria, garantizando la conectividad frente a posibles colapsos viales.
- Comunicación ciudadana: Se exige a los GAD el desarrollo de campañas masivas de sensibilización y comunicación preventiva, promoviendo planes de autoprotección comunitaria y organización local para evitar tragedias humanas.
La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, a través de sus subsecretarías zonales, mantendrá un monitoreo continuo del evento junto a las salas de situación nacionales, y coordinará la distribución de la respuesta humanitaria en todo el territorio. La preparación, ante la magnitud del evento climático en desarrollo, es una corresponsabilidad de todos los ciudadanos, señaló la entidad.
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