Así se sobrevive en el cerro Las Cabras, de Durán, donde la altura y el diseño del sector dan “ventaja táctica” al crimen organizado
Calles empinadas, accesos irregulares y viviendas conectadas entre sí configuran un entorno que dificulta el control estatal en Ecuador y permite a estructuras criminales anticipar cualquier movimiento en este sector del cantón Durán, en la provincia costera de Guayas.

Operativo policial en el cerro Las Cabras, en Durán (Guayas), el 24 de marzo de 2026.
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Desde lo alto del Cerro Las Cabras se visualizan completas Guayaquil, Durán y Samborondón, ubicadas en la provincia de Guayas. Techos de zinc, calles estrechas y viviendas improvisadas se extienden hasta donde alcanza la vista. Pero esa misma panorámica que parece privilegiada es, en realidad, una ventaja táctica clave para el crimen organizado.
En este sector del norte de Durán, la geografía juega a favor de quienes buscan evadir controles. Las pendientes pronunciadas, los accesos reducidos y la conexión entre viviendas dificultan cualquier intervención y permiten anticipar movimientos.
Geografía que favorece al crimen organizado
“Desde acá se puede observar prácticamente toda la ciudad. Eso les da ventaja, porque cualquier despliegue es detectado con anticipación”, explica el coronel Rodrigo Hidalgo, jefe del distrito Durán.
Esa lógica no solo es visible para las autoridades. También forma parte de la vida cotidiana de quienes habitan el Cerro Las Cabras. “Aquí todo se ve. Si alguien sube, ya están avisando”, cuenta ‘María’ —nombre protegido—, quien lleva más de 15 años viviendo en la zona.
Según relata, hay vigilancia permanente y cámaras que no pertenecen a instituciones del Estado. “No son de la Policía… son de ellos (se refiere a las bandas delictivas)”.

El Cerro Las Cabras no es un barrio convencional. Durante años ha sido catalogado como un sector de alta peligrosidad, donde el control territorial ha estado en manos de estructuras criminales. En este sector, donde viven aproximadamente 1.100 familias, según la Dirección de Gestión de Riesgos del Municipio de Durán, la presencia estatal ha sido intermitente, mientras que el miedo ha marcado la rutina de quienes habitan el sector.
Por las noches, la dinámica cambia por completo. “Después de las 18:00 ya nadie sale. Aquí uno aprende a encerrarse temprano”, relata ‘María’. La vida comunitaria se reduce al mínimo y la movilidad se vuelve una decisión que puede implicar riesgo.
Estructura que dificulta el control estatal
Las condiciones del terreno no son un detalle menor. “Así como están las calles, a ellos les conviene. Si las arreglan, suben más fácil los carros. Aquí todo está hecho para que se complique entrar”, explica ‘Luis’ —nombre protegido—, quien ha vivido más de 20 años en el sector.
A esto se suma la forma en que están construidas las viviendas, muchas de ellas conectadas entre sí por pasillos improvisados. “Uno puede pasar de una casa a otra sin bajar a la calle. Eso también lo usan ellos”, agrega.
Para las autoridades, esta configuración no es casual. Según Hidalgo, la forma en la que están dispuestas las calles, los accesos y las viviendas termina operando en sentido contrario a la seguridad. “Es parte de cómo ellos buscan retardar nuestro accionar”, explica. En la práctica, añade, esta estructura facilita el ocultamiento y permite anticipar cualquier intervención en el Cerro Las Cabras.
A esto se suma otro factor: su ubicación en altura y su cercanía con rutas de acceso hacia canales y zonas fluviales, lo que, según el oficial, refuerza su valor estratégico dentro de las dinámicas delictivas.
Bandas criminales y disputa por el territorio en Durán
Según información policial, en el Cerro Las Cabras se mueven alrededor de USD 1 millón vinculados al microtráfico, lo que lo convierte en un punto clave dentro de las economías ilegales en Durán. A esto se suman delitos como secuestros, robos y extorsiones, que funcionan como fuentes complementarias de financiamiento.
El sector ha sido asociado a la presencia del grupo de delincuencia organizada Los Águilas, aunque las autoridades advierten que existen indicios de disputas por el control del territorio, lo que podría escalar la violencia.
“Ellos mantienen un poder casi absoluto en esta zona, pero hay señales de que otras organizaciones podrían intentar ingresar o disputar el territorio”.
Coronel Rodrigo Hidalgo, jefe del distrito Durán.
Para quienes han crecido en el cerro, ese dominio es evidente. “Aquí hay puntos donde siempre hay gente vigilando. No es visible para todos, pero ellos saben quién entra y quién sale”, dice ‘Carlos’ —nombre protegido—, habitante del sector desde su infancia. “Desde arriba controlan todo”.

Operativos, resultados y límites de la intervención estatal
Las intervenciones en el Cerro Las Cabras han sido constantes. Operativos como “Apolo” han buscado debilitar estas estructuras mediante allanamientos, decomisos y detenciones. Sin embargo, el enfoque no se limita a la respuesta operativa.
En ese contexto, las autoridades también destacan que, como resultado de estas intervenciones, actualmente el cantón Durán ha registrado 14 días sin muertes violentas en espacios públicos, en medio de la aplicación de medidas como el toque de queda.

Las acciones también incluyen estrategias para reducir la influencia de estas organizaciones, especialmente en menores de edad, con programas que buscan evitar su reclutamiento y recuperar el tejido social en este sector de Durán.
Aun así, el control del territorio sigue siendo una disputa abierta. En el Cerro Las Cabras, su ubicación, la forma en que está construido y las dinámicas que se desarrollan en el sector lo mantienen como un punto estratégico dentro de las intervenciones policiales en el cantón.
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