Contadora que descuartizó a su madre en Guayaquil ahora enfrenta un nuevo proceso judicial, esta vez por desaparición involuntaria
Andreína Lamota, quien cumple una sentencia de 40 años por el crimen de su madre, será procesada por desaparición involuntaria en el caso de su amiga Jeniffer Banguera, cuyo cuerpo se halló en una maleta cubierto con cal.

Policías durante allanamiento a vivienda de Sauces 9, norte de Guayaquil, donde se halló el cuerpo de una mujer desaparecida.
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Captura de canal RTS
Autor:
Redacción Primicias
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Sentenciada a 40 años de prisión por el crimen y descuartizamiento de su madre, Andreína Lamota, contadora de 32 años, será procesada judicialmente por la desaparición de su mejor amiga, Jeniffer Banguera, cuyos restos aparecieron cubiertos con cal en una maleta en 2022.
El juez Marco Guerra dispuso el 15 de septiembre del 2026 que la audiencia de acusación se realice el próximo 5 de octubre y le dio a la Fiscalía el plazo de cinco días para que “remita la documentación en la cual sustenta la petición de formulación de cargos”.
La Fiscalía ingresó el nuevo caso contra Andreína Lamota el pasado viernes 11 de septiembre por el delito de “desaparición involuntaria”. Sin embargo, la criminóloga Alexandra Mantilla considera que la procesada debería ser juzgada por “asesinato o femicidio”.
El delito más profundo -explica la criminóloga- “es el odio, el sadismo con el que trató los cuerpos. Es un femicidio, claro que sí, pero aquí se piensa que solo es hombre-mujer, cuando el poder también es mujer-mujer. Ella debería enfrentar una sentencia de femicidio”.

Trabajaba para el Ministerio de Salud
Jeniffer Banguera, de 28 años, tenía título de Contadora Pública Autorizada (CPA) y trabajaba para el Ministerio de Salud en la dirección distrital de Salitre en enero de 2022 cuando desapareció, luego de haber pasado varios días en el departamento de su amiga Andreína Lamota, domiciliada en la ciudadela Sauces 9, en el norte de Guayaquil.
Sin embargo, no fue sino cuatro años después que su desaparición tomó relevancia, tras las investigaciones que realizó la Policía por el asesinato de la madre de Andreína, Martha Solís.
El cuerpo de Solís, conocida abogada, fue hallado desmembrado dentro de una lavadora. Sus partes anatómicas fueron descubiertas por los agentes policiales que allanaron el departamento el 16 de octubre de 2025 y lo encontraron en fundas con sal en grano.

Durante la inspección del departamento, los policías también encontraron documentos de su amiga Jennifer. “Un soporte plástico con una leyenda que se lee ‘Cooperativa de Ahorro y Crédito’, con una numeración de a nombre de Jeniffer Banguera”, señala el parte policial.
La información alertó a los padres de Jeniffer, quienes habían denunciado la desaparición de su hija el 11 de enero de 2022 ante la Fiscalía. En esos días, la joven se había quedado a dormir en la casa de Andreína y desde entonces desconocían su paradero.
Le escribían al celular, pero recibían como respuesta mensajes que señalaban que estaba bien, “que estaba haciendo su vida y que ya no la busquen, porque era una persona adulta”. En 2022, Andreína le dijo a la madre de Jeniffer que “ella fue recogida en un taxi y que no sabía más”.
- En una declaración dada dentro del proceso de asesinato de su madre, Andreína admitió el crimen de su amiga y confesó que también la desmembró y la mantuvo oculta en una maleta durante meses hasta julio del 2022 en que lo arrojó en una calle, a 8 cuadras de su casa.
Con un patrón similar en las muertes de ambas mujeres, la Policía desentrañó el caso de Jeniffer y ubicó sus restos a los que sometió a pruebas de ADN para confirmar que se trataba de la joven desaparecida y así configuró el caso por este delito, desaparición involuntaria.

Aunque considera que el delito principal debería ser el de asesinato, el exfiscal Abraham Cheing cree que la Fiscalía opta por la ‘desaparición involuntaria’ ante la falta de elementos de convicción que le permita formular cargos por el delito mayor.
“No tienen elementos contundentes, sin eso se van por el camino más fácil, al no tener evidencia de la forma en que ella cometió eso, el paso del tiempo y la insuficiencia de pruebas hace que la Fiscalía opte por la figura legal que tiene más a la mano”.
Abraham Cheing, exfiscal
El proceso por desaparición involuntaria contra Andreína Lamota, analiza el jurista, se plantea como un resarcimiento de la justicia frente a “un caso que tiene el foco público y en el que Fiscalía debería tener una estrategia desde el inicio”.
Cheing explicó que, aunque se la juzgara por el delito de asesinato, en la legislación ecuatoriana las condenas no pueden superar los 40 años, castigo que ya recibió en sentencia Andreína Lamota por el crimen cometido contra su madre.
“Aunque se logre una sentencia condenatoria, ésta no va a exceder de 40 años, y las penas, aunque se acumulen, no pueden pasar de 40 años”, recalca Cheing al considerar que Fiscalía al procesar este nuevo caso buscaría cumplir con su rol de investigar “lo que tiene a la mano y resarcir el daño tanto a la persona fallecida como a sus familiares”.
Con el caso de Jeniffer Banguera, Andreína Lamota sumaría dos procesos por muertes realizadas bajo el mismo modus operandi, lo que la encasilla como una “asesina en serie”, indica la criminóloga Mantilla, quien ha realizado peritajes psicológicos de cabecillas de grupos delictivos como Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, o Junior Roldán, alias 'Junior’.

“Mató a dos personas, eso automáticamente la vuelve serial, porque son dos mujeres, porque evolucionó en el modus operandi, por el sadismo con que mató, por el patrón que siguió para engañar a las familias, es una sicópata”, analizó Mantilla. “Si no es por el segundo asesinato, no se descubre el primero”, agregó la especialista.
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