Los femicidios son cada vez más violentos en Ecuador, ante el avance de la criminalidad
El 67,9% de los feminicidios que se registraron en las siete provincias más violentas de la Costa de Ecuador están relacionados con la violencia criminal, según un estudio de la Flacso.

Sonia Salamea, madre de Cristina Palacio, en una marcha para exigir justicia por el femicidio, el 12 de abril de 2023.
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EFE / Redacción Primicias
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Los feminicidios que se registran en la Costa de Ecuador, donde están las provincias más violentas del país, atraviesan en los últimos años una transformación en la forma en la que son perpetrados.
Está marcada por un mayor uso de armas de fuego y cambios en los espacios donde ocurren, estrechamente vinculados con la expansión de la violencia criminal.
Esa es una de las principales conclusiones de un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de Ecuador presentado este miércoles 1 de julio de 2026, que analiza los cambios registrados en esta forma extrema de violencia machista entre 2020 y 2025 en las zonas costeras del país.
"En la Costa se ha transformado la violencia feminicida y esos cambios están relacionados con un fuerte ensamblaje entre violencias patriarcales y sistemas criminales", dijo Ailynn Torres, profesora investigadora y coordinadora del Observatorio de Violencias basadas en Género y Sexualidades de la Flacso.
La experta indicó que en el período analizado "hay una escalada importante de feminicidios en sistemas criminales", es decir, asesinatos de mujeres por razones de género ocurridos en contextos de criminalidad, por disputas territoriales o vinculados a estructuras armadas.
De hecho, solo en 2025 el 67,9% de los feminicidios que se registraron en las siete provincias de la costa de Ecuador estuvieron relacionados con los sistemas criminales, según cifras de la Alianza Feminista para el Mapeo de los Femi(ni)cidios en Ecuador citados por la Flacso.
De acuerdo al estudio, la reconfiguración de los feminicidios se evidencia en el mayor uso de armas de fuego para cometer estos crímenes, en una ampliación de la edad de las víctimas y en el tipo de espacios en los que están siendo perpetrados.
"Lo que tenemos es una escalada en el uso de armas de fuego que llegó a sobrepasar rápidamente a las armas blancas, que era el tipo de armas que usualmente se empleaban en los feminicidios", explicó Torres.
Con respecto a las edades, la académica señaló que aunque la mayor cantidad de víctimas están entre los 18 y 27 años, hay un "crecimiento acelerado" de feminicidios entre niñas, adolescentes y mujeres mayores.
"No es solo una juvenilización de las violencias letales feminicidas, sino también un desplazamiento hacia edades mayores de mujeres que pueden ser madres de personas vinculadas con los sistemas criminales o líderes comunitarias, mujeres con responsabilidades de cuidados y comunitarias", mencionó.
A ello se suma una "diversificación de los espacios" donde las mujeres son asesinadas. "No solo suceden más en los espacios públicos, sino que estamos viendo que cada vez más los feminicidios, muy especialmente los vinculados a los sistemas criminales, se cometen en los hogares", destacó la investigadora.
Esta situación, añadió, contrasta con la forma en la que las mujeres son asesinadas en la Sierra y en la región Amazónica, debido a un menor nivel de violencia criminal.
Torres lamentó que desde el Estado no se reconozcan a estos asesinatos de mujeres como feminicidios, lo que atribuye a que "no dispone de las herramientas de registro" necesarias que permitan entender que esos crímenes "no son por delincuencia común o por cualquier otra razón, sino que son feminicidios".
Este reconocimiento permitiría "asegurar mejores formas de prevención, de reparación y de justicia", concluyó.
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