En medio del hacinamiento, el Gobierno ya gasta fondos en nueva megacárcel de Santa Elena, sin contratos públicos
El Estado ya ha devengado USD 254.995 de un préstamo recibido por USD 79,9 millones para la nueva prisión de 15.000 presos en Santa Elena, pero no hay contratos públicos registrados. Mientras tanto, el hacinamiento carcelario bajo el gobierno de Daniel Noboa superó los 10.000 reclusos, agravando la crisis pese a la Cárcel del Encuentro y los constantes traslados.

Detenidos pasan a la cárcel del Encuentro el 4 de junio de 2026.
- Foto
SNAI
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Los recursos del sistema penitenciario ecuatoriano atraviesan una fase de ejecución sin registros públicos. Mientras el hacinamiento asfixia las prisiones, el manejo de presupuestos destinados a infraestructura carcelaria abre interrogantes.
En el sistema del Ministerio de Economía consta un préstamo externo por USD 79,9 millones enfocado en edificar una nueva prisión en Santa Elena para 15.000 internos. Este rubro millonario se activó de manera reciente, pero su avance no se refleja en el rastro oficial de contratos.
El capital empezó a reflejarse en las cuentas gubernamentales recién en junio de 2026, y en las primeras semanas de julio ya reporta gastos iniciales por un total de USD 254.995.
Sin embargo, en las diferentes plataformas de contratación gubernamental no existe un solo proceso que justifique el uso del dinero público asignado a esta obra.
PRIMICIAS revisó detalladamente los procesos del régimen especial, contrataciones ordinarias y las de ínfima cuantía, sin encontrar rastro de consultorías, movimiento de tierras o pagos preliminares sobre esta nueva prisión.
Hacinamiento desbordado
Mientras el Gobierno piensa en una nueva cárcel, la crisis del sistema avanza. Desde la posesión de Noboa, la curva del número de presos en el país subió de forma sostenida, como respuesta a los masivos operativos aplicados por el bloque de seguridad. Hoy el déficit de espacio en las cárceles ecuatorianas supera las 10.000 plazas.
Los reportes del propio SNAI contabilizan exactamente 10.986 espacios faltantes dentro de las 33 prisiones ecuatorianas habilitadas. Así, la tasa global de sobrepoblación roza el 40%.
El discurso oficial planteó como alivio la edificación de la nueva Cárcel del Encuentro levantada en la provincia de Santa Elena. Dicha instalación costó USD 52 millones y prometía ser un modelo para aislar a los cabecillas más peligrosos.
Sin embargo, su inauguración no atacó al problema de hacinamiento, sino que lo complicó más. Según el último dato público disponible, su capacidad máxima es para 320 personas, pero actualmente encierra a 651 reclusos, lo cual significa que opera ya con un hacinamiento del 103,4% y acumula un preocupante déficit de 331 camas.
Desde el inicio del Gobierno de Daniel Noboa, en noviembre de 2023, PRIMICIAS ha realizado múltiples requerimientos de información y pedidos de entrevistas al Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad (SNAI), y ninguno ha sido respondido.
Las prisiones que colapsan en medio del conflicto
Al cruzar las variables de la población carcelaria, se evidencia que el impacto de las detenciones masivas en medio del llamado conflicto armado interno recayó en Guayaquil y Cuenca, pues -desde diciembre de 2023- la Penitenciaría del Litoral sumó 1.417 personas nuevas, mientras que la prisión de Turi recibió a 1.101 internos adicionales.
Además, los datos reflejan complicaciones en cárceles femeninas. La cárcel de Santo Domingo encabeza la tabla con un aumento del 198,4%, equivalente al ingreso absoluto de 125 mujeres a celdas reducidas. De la misma forma, la prisión de mujeres del Guayas experimentó un repunte del 106,2%, sumando a 600 reclusas en el mismo periodo.
Del lado del hacinamiento, la Cárcel Regional del Guayas ocupa la primera posición nacional al registrar una tasa de ocupación superior al 226,4%, ya que requiere 1.234 plazas nuevas para cubrir su demanda.
La cárcel de Riobamba y el recinto del Puyo siguen en la lista, superando el 133,6% y el 125,6% de hacinamiento, respectivamente.
En la otra cara del sistema penitenciario, aparecen prisiones que operan con holgura de espacios. La Cárcel de Mujeres de Esmeraldas es el recinto con mayor desocupación del país, al disponer de 117 cupos vacíos.
A esto se suma la decisión estatal de vaciar por completo tres reclusorios específicos durante esta fase de operaciones de control. Los pabellones de las cárceles de Portoviejo y Cañar quedaron sin un solo ocupante en sus listas, al igual que el centro de mujeres de Zaruma.
Compartir: