Jaramijó, la caleta pesquera de Manabí, entre el olvido estatal y las tentaciones del crimen organizado
Las estructuras criminales siguen aprovechándose de poblaciones costeras en situación de vulnerabilidad. Los pescadores de Jaramijó, cantón de Manabí, han sido reclutados durante décadas para movilizar grandes cargamentos de cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos. En esta localidad, la pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas alcanza un 56,0%.

Los pescadores de Jaramijó, cantón del centro sur de Manabí, son reclutados por estructuras del crimen organizado para movilizar droga a Centroamérica y Estados Unidos.
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Luego de décadas de acorralamiento por parte del narcotráfico, Jaramijó, en Manabí, entró al radar de la Policía Nacional tras reiteradas detenciones de pescadores de esta localidad que son reclutados por estructuras criminales para movilizar cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos.
“Hay un grave problema en Jaramijó, no solo de ahora, esto es de años… Yo sé que ellos (los pescadores) no pertenecen a ninguna banda; a ellos los reclutan, los utilizan”, aseguró William Calle, comandante de la Policía en la zona 4, el 26 de marzo de 2026, tras la captura de 10 manabitas con una carga de cocaína, cuatro de ellos de Jaramijó.
Este cantón limita al norte con el Océano Pacífico, al sur con Montecristi, al este con Portoviejo y al oeste con Manta. Jaramijó tiene 29.759 habitantes y un poco más del 50% se dedica y depende de la pesca. Además, hay falta de obra pública y serios problemas de acceso a servicios básicos y prioritarios, así como de derechos humanos.
¿Por qué el narcotráfico se fijó en Jaramijó para reclutar pescadores? Primero porque, según información de las autoridades marítimas, los pescadores de este cantón son considerados los mejores navegantes y conocen a la perfección las rutas marítimas.
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), las estructuras criminales tienen en la mira a las poblaciones “en mayor situación de vulnerabilidad”.
De hecho, representantes de los pescadores y lancheros, e incluso los familiares, dijeron a PRIMICIAS que los jaramijenses se relacionan con actividades ilícitas, porque no consiguen los ingresos económicos necesarios en sus actividades cotidianas, es decir, de la pesca.

Según información policial, el rédito económico ilícito es extremadamente superior a lo que normalmente obtienen.
El comandante de la Policía en la Zona 4 calcula que los lancheros, a cargo de pilotar las embarcaciones, reciben cerca de USD 40.000 por viaje, el ayudante unos USD 20.000 y quien abastece el combustible a las naves, alrededor de USD 15.000.
La Asociación de Madres, Esposas y Familiares de Pescadores Desaparecidos y Detenidos en el Exterior estima que más de 300 pescadores de Jaramijó se encuentran presos en cárceles de Colombia, Estados Unidos, México, El Salvador, Honduras y Puerto Rico.
Considerando que, a raíz del fortalecimiento de los convenios de seguridad con Estados Unidos y para no llenar las cárceles o por políticas de Estado, los sospechosos son entregados a su país de origen. Esto no aplica para quienes ya están cumpliendo sentencias.
A los reclutados suelen pagarles un adelanto para sus familiares y, una vez que se concrete el envío, reciben el resto.
Para el comandante Calle, es necesario que intervengan varias instituciones, entre esas el MIES, Educación, Deportes y también la alcaldía.
Según Calle, las motivaciones de un ataque armado registrado el 14 de marzo de 2026 en el cantón Jaramijó, en el que murió Hugo Pín, de 52 años, y una pareja de esposos resultó herida, ocurrió porque “uno de los familiares dejó caer (incautar) una tonelada y media de droga”.
El caso quedó registrado en un video de seguridad y ahora buscan a un menor de 13 años que sería miembro de la estructura criminal Los Lobos como responsable del ataque.
Una localidad vulnerable
¿Cuánto gana un pescador? José Delgado, quien se ha dedicado toda su vida a faenas de pesca, explicó que depende del tipo de pesquería. Por ejemplo, él realiza la denominada espinel de fondo en la que salen a unas 20 millas.
Delgado asegura que el promedio de ingreso diario es de USD 10 y USD 15. Trabaja cinco días a la semana, por lo que al mes gana entre USD 200 y USD 240.
En cuanto a los barcos o buques nodriza, es decir los que llevan lanchas de arrastre y que salen a faenas de hasta 30 días, la situación es completamente distinta. A ese tipo de pesca le llaman palangre mayor o pesca oceánica. Los dueños de las embarcaciones entregan a los pescadores el día en que zarpan entre USD 200 y USD 300 para que conformen la tripulación y ayuden a los familiares.
Esas cantidades casi siempre son el pago completo por el viaje, porque dependiendo del producto capturado, los ingresos suelen ser entre USD 6 y máximo USD 200, si es que la pesca es extremadamente buena. Incluso, hay quienes ya no reciben ningún ingreso adicional.
Los problemas que golpean a Jaramijó son profundos y empiezan desde muy temprano. Como muestra, hasta finales de 2025, según datos del Ministerio de Salud (MSP), en el distrito 13D02, que lo conforman Manta, Montecristi y Jaramijó, la desnutrición infantil afectaba a un 15% de los niños.

Pero el mayor porcentaje se concentraba en Jaramijó, debido a la pobreza, falta de educación nutricional y acceso limitado a agua segura.
A este tema de salud pública se suma la denuncia que realizó el Comité de Salud el pasado 18 de marzo de 2026, sobre las complicaciones de la población para acceder a los servicios del subcentro de salud, además de los daños en la infraestructura, falta de agua y desabastecimiento de medicinas, médicos y equipos. De hecho, cuando hay una emergencia, los pacientes deben acudir a Manta, porque en Jaramijó hay atención solo hasta las 16:00.
La falta de agua es un problema generalizado en el cantón, debido a que el abastecimiento depende 100% del Acueducto La Esperanza, que sufre una serie de daños que impiden transportar el agua, por lo que los ciudadanos compran agua por tanqueros, pese a que la situación económica es complicada.
Les falta de todo
En este cantón también existen otras problemáticas en vivienda y educación. De acuerdo a estadísticas del Censo de Población y Vivienda, la pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) alcanza un 56%, mientras que el hacinamiento en los hogares llega a un 13,5%.
Aquí, el déficit habitacional cualitativo -viviendas cuyos materiales del piso, paredes y techo no están en las mejores condiciones, pero pueden mejorar- llega al 37,7%, mientras que el déficit cuantitativo alcanza el 21,5%, es decir, viviendas cuyos materiales del piso, paredes y techo se consideran precarios, no se pueden mejorar y no son habitables.
El nivel de instrucción de la población de 24 años en adelante se ubica de la siguiente manera:
- El 51,4% tiene educación básica.
- El 24,6% posee bachillerato.
- El 16,5% alcanzó el nivel superior.
- El 4,7% no tiene ninguna instrucción.
En este sentido, la tasa de analfabetismo de la población de 15 años o más alcanza un 4,8%, es decir, de personas que no saben leer ni escribir.
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