“Ya no quería vivir” | La historia de ‘María’, integrante de un plan que combate el reclutamiento infantil del crimen organizado en Durán
Historias de abandono, pobreza y violencia marcan a los beneficiarios de un programa impulsado por la Policía Nacional y la academia en el cantón Durán, en Guayas. La iniciativa ofrece capacitación en computación, apoyo emocional y becas deportivas para alejar a niños y adolescente del crimen.

Un policía instruye en marcha militar a un grupo de niños y adolescentes beneficiarios del programa Sembrando Oportunidades, en el cantón Durán, en Guayas, el 16 de abril de 2026
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A sus 16 años, la vida de “María” -nombre protegido- ha estado marcada por la violencia, la pérdida y el abandono. Su padre está en prisión, su madre fue asesinada e incluso tiene familiares que han sido víctimas de desmembramientos en medio de las cruentas disputas territoriales de Durán, en la provincia de Guayas. Ella es una de las beneficiarias del programa Sembrando Oportunidades, que busca combatir el reclutamiento infantil por parte de bandas criminales en el cantón.
Tras la muerte de su madre, a María la desalojaron de su casa y pasó noches durmiendo en la calle hasta ser acogida por una familia. En sus muñecas, las cicatrices de cortes con gillette evidencian múltiples autolesiones.
“Ella ya no quería vivir. Y eso era lo único que repetía al inicio de su tratamiento psicológico”, cuenta la sargento Lucía Medina, psicóloga y coordinadora del plan piloto de la Policía Nacional en Durán.
Durante una de sus primeras terapias, la adolescente se desmayó y tuvieron que trasladarla al hospital, cuenta la suboficial. “La presión arterial se le desplomó, pero su estado emocional era aún más crítico”.
Hoy, meses después, la evolución de la adolescente que participa del programa de instrucción policial es uno de los indicadores más sensibles -y esperanzadores- de un plan que busca arrebatarle a las bandas criminales a decenas de menores de edad en una de las ciudades más golpeadas por la violencia en Ecuador. Un centenar de niños y adolescentes de entre 10 y 17 años participan actualmente de la iniciativa.
Más de 150 menores retenidos desde 2025
Uno de los niños afroecuatorianos, de 11 años, de los más voluntariosos y sonrientes del programa, le confesó a la instructora que solo come una vez al día. En su casa hay ocho hermanos -el pasado jueves tras terminar la práctica de marcha los policías le entregaron una tarrina con comida-.
Y a pesar de lo delgado, es uno de los más fuertes. Los miembros de la Policía Nacional destacaron que se ganó una bicicleta en un concurso al completar más de 70 flexiones de pecho.
Este contexto de extrema vulnerabilidad: pobreza extrema y familias fragmentadas por la detención de padres o incluso por los asesinatos de progenitores, generan entornos barriales donde las bandas criminales han encontrado terreno fértil para el reclutamiento de niños y adolescentes.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. En 2025, 131 menores de edad fueron aislados por su participación en delitos como robo, porte de armas, extorsión, secuestro y sicariato en Durán; otros 49 fallecieron. En lo que va de 2026, se registran 25 menores aislados y 14 menores fallecidos en el cantón.

Las alertas que impulsaron "Sembrando Oportunidades"
El coronel Santiago Gavilanes, subcomandante policial del cantón e impulsor del programa social, aseguró que además de las estadísticas, casos de sicariato y de microtráfico que involucraron a menores de edad encendieron las alarmas institucionales.
En los operativos policiales se comenzó a evidenciar la captación y traslado de adolescentes desde provincias como Santa Elena o Los Ríos para integrarlos en actividades ilícitas -dijo-, incluso dentro de entornos escolares: los menores eran usados para vender drogas y reclutar a otros adolescentes.
En sectores críticos como El Arbolito, Divino Niño y El Recreo se levantó información de 140 hogares vulnerables, en los que iniciaron acercamientos las unidades de Policía Comunitaria (Polco).
"La idea es sembrar una oportunidad, que no se desvanezca la esperanza. Este es solo un primer paso frente a la magnitud del problema. Es necesario que otras instituciones repliquen este tipo de iniciativas o se articulen a la nuestra".
Santiago Gavilanes, subcomandante de Policía de Durán.
Con la Policía Comunitaria pusieron en marcha desde mediados del año pasado “Sembrando Oportunidades”. La iniciativa articula esfuerzos con fundaciones, la empresa privada y la Universidad Bolivariana del Ecuador (UBE), con sede en el mismo cantón. La estrategia cuenta con el apoyo de fundaciones como Puro Corazón -que entrega kits de alimentos- y la Fundación Panamericana, que entre otras cosas financió equipamiento deportivo con apoyo de la Embajada de Estados Unidos.
El objetivo es prevenir el reclutamiento detectado en los colegios conflictivos de Durán. A través de docentes, se identificaron menores en riesgo -por pobreza extrema, antecedentes familiares o vínculos incipientes con bandas criminales- y se elaboró el listado preliminar.
Disciplina policial, Inteligencia Artificial y deporte
La estrategia inicial consistió en convencer a los menores de entrar al programa ofreciéndoles becas deportivas, apoyo alimentario para sus familias, paseos y actividades recreativas. Los padres o tutores firmaron un acta de compromiso, pues el eje del programa es la disciplina y la formación policial.
Desde octubre de 2025, los participantes comenzaron asistiendo cada sábado a las jornadas de capacitación policial y de visitas a diferentes instituciones, lo que incluyó actividades con unidades tácticas como el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) y el Grupo de Intervención y Rescate (GIR).
En su fase intensiva, que inició hace dos meses, los beneficiarios acuden diariamente a las instalaciones de la Universidad Bolivariana, donde reciben todas las tardes formación en computación, Inteligencia Artificial, valores, autoprotección y primeros auxilios. También realizan actividades deportivas.
"Inculcar la disciplina fue duro al principio. Venían chicos muy resabiados, que ni siquiera a la mamá le hacían caso; ahora se cuadran y para todo te piden permiso”.
Sargento Lucía Medina, policía comunitaria de Durán.
La Universidad articula su participación a través de su programa de Vinculación con la Sociedad enfocado en la cultura de paz. “Se trabaja en la proyección de vida de estos jóvenes para prevenir conductas delictivas y consumo de sustancias”, señala la coordinadora de la UBE, Narcisa Rendón.
Los participantes reciben capacitación en técnicas de uso de Inteligencia Artificial y en herramientas básicas como Teachable Machine, que permite crear modelos de aprendizaje automáticos. Con el apoyo de la Liga Deportiva de Durán, menores han accedido a becas en disciplinas como boxeo. Uno de ellos ya compite a nivel nacional y obtuvo un campeonato en Portoviejo, destacan desde la Policía.

El desafío de escalar la iniciativa a 300 beneficiarios
El programa incluye gestión de bonos estatales para familias en extrema pobreza. Aunque los resultados son preliminares, hay indicadores alentadores, en el cambio de actitud de los menores de edad, dicen los instructores.
“Sabemos que al menos uno de estos chicos fue captado por una banda y ya no está con ellos. Cuatro han confesado que los estaban convenciendo para unirse a grupos criminales. Aunque sea un menor que le arrebatemos a las mafias es una ganancia enorme”, sostiene Medina.
"(Las bandas criminales) te dicen que te unas, que te dan buena vida y plata, pero eso te puede llevar a la muerte".
"Julián", 15 años, beneficiario del programa.
El próximo 28 abril los 100 primeros participantes completarán el curso de instrucción policial con una caminata de tres kilómetros y al siguiente día se prevén graduar del programa. La Policía Nacional comprometió seguimiento a una veintena, a fin de gestionar becas y oportunidades de empleo.
El proyecto se prepara para una segunda fase desde mayo próximo, con nuevos grupos de colegios donde se han detectado reclutamiento de adolescentes, en sectores como La Primavera II y El Recreo.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha mostrado interés en financiar una expansión del programa que podría triplicar el alcance hasta 300 beneficiarios anuales, aunque ese crecimiento implica desafíos logísticos y de personal para la Policía, que recoge y deja a los menores en sus casas.
El programa tuvo que aumentar el personal de 10 a 17 uniformados, por la necesidad de supervisión. Los policías son capacitados y evaluados. Además, firman un acta de responsabilidad con los menores.
El coronel Gavilanes subraya la necesidad de que más instituciones se unan a la iniciativa -especialmente en el ámbito educativo y social- para garantizar su sostenibilidad, ampliar la cobertura y generar oportunidades como acceso a formación técnica y becas, que permitan ofrecer una alternativa al reclutamiento por parte de organizaciones criminales.
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