Así es la vida en los cuatro distritos de Quito catalogados de alto riesgo criminal
Tras el Decreto 423, cuatro distritos de Quito entraron a la lista de alto riesgo por violencia y narcotráfico. En un recorrido por La Delicia, Calderón, Eloy Alfaro y Quitumbe se evidencia un comercio atrincherado tras las rejas, temor a la delincuencia y una escasa presencia policial. Durante el primer cuatrimestre de 2026, estas zonas acumularon 55 muertes violentas.

Vista general de la calle Enrique Garcés, en el Comité del Pueblo, barrio del distrito La Delicia, el 17 de junio de 2026.
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El presidente Daniel Noboa emitió el Decreto Ejecutivo 423, instaurando un nuevo estado de excepción focalizado que encendió las alarmas en la capital ecuatoriana. Esta medida se sustenta en una semaforización del riesgo en las rutas del narcotráfico, en la que cuatro zonas de Quito fueron equiparadas en peligrosidad con jurisdicciones muy violentas como Guayaquil y Manabí.
Bajo la lógica oficial, los distritos de La Delicia, Eloy Alfaro, Calderón y Quitumbe recibieron la categoría de alto riesgo.
La declaratoria del Gobierno responde a los graves hechos delictivos y a la presencia de grupos criminales que buscan consolidar su poder local, operando con asaltos y asesinatos diarios que aterran a los ciudadanos de estas zonas.
Entre enero y abril de 2026, en La Delicia y Calderón, en el norte de Quito, y en Eloy Alfaro y Quitumbe, en el sur de la urbe, fueron asesinadas 55 personas en total; cada punto en el siguiente gráfico representa a una de las víctimas.
Sin embargo, la realidad en las calles capitalinas en estos distritos contrasta con la categorización del documento presidencial.
Sin patrullaje tras la semaforización
La mañana del miércoles 17 de junio de 2026, el frío habitual del norte de Quito acompañó a los vecinos de sectores como Bella Aurora y el Comité del Pueblo, quienes iniciaron su jornada tomando café y aguas aromáticas en sus locales e instalando sus ventas ambulantes.
Para la mayoría, la noticia de que sus barrios, ubicados en los distritos Calderón y La Delicia respectivamente, así como La Mena 2, en el distrito Eloy Alfaro, amanecieron bajo la alerta máxima del estado de excepción resultaba desconocida.
Pese a que el documento oficial los ubica al mismo nivel de alerta que las zonas más conflictivas del país, el recorrido evidenció una presencia policial y militar completamente nula en las calles.
El comercio barrial se activó con fuerza, impulsado por la época mundialista. Aunque en algunas zonas, sobre todo más residenciales, los comercios comparten una característica casi generalizada: tienen rejas, candados y aldabas.
Asesinatos sanguinarios y extorsión disimulada
Las bases de datos del Ministerio del Interior reflejan los detalles de las 55 muertes violentas en estos cuatro distritos de alto riesgo, durante el primer cuatrimestre del año.
En La Delicia, jurisdicción en el norte de Quito, que acumula 20 asesinatos, la violencia golpea incluso en el día. El 2 de marzo de 2025, en el circuito El Mirador, un hombre de 52 años perdió la vida tras recibir heridas de cuchillo en un local de necesidades básicas durante un robo a personas.
Cerca de allí, en la arteria principal del Comité del Pueblo, la calle luce abarrotada y, en la esquina del crimen, una construcción sigue tapada mientras la gente camina de prisa sin reparar en la tragedia.
Sin embargo, hacia las vías transversales que parecen callejones, el panorama cambia; los vecinos del sector prefieren no transitar por ahí pasadas las 17:00 por el asedio constante de hombres a bordo de motocicletas.
La ruralidad y densidad poblacional de Calderón también han facilitado escenarios violentos, donde se registran 11 asesinatos este año. El 26 de enero, la crudeza criminal dejó un saldo de tres hombres acribillados con armas cortas en un terreno baldío de Oyacoto.
Mientras tanto, en los pequeños comercios de Bella Aurora, cerca de Llano Chico, los ladrones aplican nuevas artimañas de estafa exigiendo cambios de billetes grandes para vaciar las cajas registradoras, o acechando durante la madrugada a quienes cruzan el puente peatonal de la calle Pichincha, una infraestructura rodeada de matorrales y paredes manchadas con símbolos casi inentendibles donde los vecinos caminan mirando de reojo y hablando en voz baja.

El sur acorralado por el microtráfico
El panorama es parecido en el sur de Quito. Los distritos Eloy Alfaro y Quitumbe acumulan 16 y ocho crímenes mortales, respectivamente.
En sectores como La Mena y Santa Bárbara, el miedo se ha traducido en un 'toque de queda ciudadano'. Los tenderos y comerciantes trabajan tras rejas y cierran antes de las 21:00 frente a la penetración criminal en la zona, que en la noche queda a merced de personas en situación de calle, el consumo de alcohol y los rumores sobre ajustes de cuentas por el control de la venta de droga.
El 14 de abril, el circuito Chillogallo en Quitumbe fue escenario de un femicidio: una joven de 25 años fue acribillada con un arma de fuego en la vía pública por aparentes amenazas. En el mismo circuito, un adolescente de 17 años murió apuñalado a plena luz del día en medio de una riña barrial.

Frente a este asedio constante, los vecinos enfrentan un estado de vulnerabilidad, coincidiendo en que las alarmas comunitarias suenan, pero las patrullas policiales demoran en atender las llamadas de emergencia, dejando a la población sin respuesta en los territorios que el propio Gobierno considera hoy como los más peligrosos de Ecuador.
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