Toque de queda en Guayaquil | "Delitos sí han migrado hacia otras horas", admite coronel de la Policía
Cuando el reloj marca las 23:00 del 24 de marzo, las calles del centro de Guayaquil se vacían por completo y empiezan los operativos, pero varios de los hechos violentos ahora se reportan antes del toque de queda.

Integrantes de la Policía de Ecuador detienen a unas personas durante un operativo del toque de queda, Guayaquil, el 24 de marzo de 2026.
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EFE
Autor:
Redacción Primicias / EFE
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El toque de queda en Guayaquil deja pocos detenidos y calles desoladas, puesto que los delitos han 'migrado' a otras horas del día, ante la restricción nocturna, según admitió el coronel de la Policía Nacional, Edison Palacios.
Cuando se cumple la novena jornada del toque de queda en cuatro provincias de Ecuador, es común ver en Guayaquil cómo a las 23:00 las calles se vacían por completo en el ajetreado centro de la urbe.
La medida, decretada por el gobierno de Daniel Noboa el 15 de marzo, apunta a controlar las bandas del narcotráfico y crimen organizado, a la vez que se realizan operativos antinarco con Estados Unidos.
Pero hasta ahora ha dejado pocos cabecillas narcos detenidos: desde su vigencia, durante el toque de queda 1.166 personas fueron registradas y 982 aprehendidas, la mayoría por violar la restricción de movilidad.
20 puntos de control en Guayaquil
Los policías se instala, por lo general, en 20 puntos de Guayaquil que están considerados como "estratégicos", con el objetivo de revisar a todo el que circulara durante el horario restringido, que termina a las 5:00 del siguiente día.
Uno de esos está ubicado en el ingreso a la ciudad, en mitad del puente que une a Guayaquil con los municipios de Samborondón y Durán, éste último uno de los más violentos del país, pues los agentes buscan evitar que los grupos criminales utilicen la noche para trasladar droga hacia los puertos y armas para perpetrar los asesinatos, que ya empiezan a registrarse fuera del horario de toque de queda.

"Los delitos sí han migrado hacia otras horas, pero estamos realizando tareas de contención antes y después del toque de queda para bajar totalmente estas actividades criminales", admitió el coronel Edison Palacios, jefe del operativo, que aseguró que la Policía investigaba un crimen registrado minutos antes del inicio de la restricción.
Por ejemplo, en la noche previa, el 23 de marzo, se reportaron dos asesinatos en Guayaquil, en el céntrico sector del Cerro del Carmen.
Y en días pasados, hubo un ataque armado en Mucho Lote, noroeste de Guayaquil, que dejó tres heridos y que ocurrió poco antes del toque de queda.
Los detenidos de las últimas horas
En el puente en el que se ubicó el punto de control circulaba poca gente, según pudo constatar EFE. La mayoría era policías que cambiaban de turno, personal sanitario y otros trabajadores de servicios esenciales que tienen permitido estar en la calle, con excepción de tres hombres que iban en motos y que fueron detenidos después de que uno de ellos intentó escapar al ver el punto de control.
Los hombres aseguraron que no estaban haciendo "nada" y negaron haber botado al río algún artefacto, como presumía uno de los policías que los estaba interrogando.
Los tres fueron llevados hasta un juzgado, donde se decidiría si serían procesados por incumplir la medida, lo que los podría llevar a prisión entre uno y tres años.
En otros puntos de la ciudad también se registraron controles a los cada vez menos vehículos que quedaban en las calles mientras pasaban las horas.
Pese a que las provincias de Guayas, cuya capital es Guayaquil; Los Ríos; El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas concentran altos niveles de violencia, el ministro del Interior, John Reimberg, dijo este lunes que el objetivo del toque de queda no es disminuir la criminalidad o los asesinatos, sino "atacar a los objetivos" que tienen "de forma segura" y evitar que haya "víctimas colaterales".

Aseguró que en estos días han destruido más de 12 "campamentos, laboratorios" y otros sitios utilizados para almacenar droga o para esconder secuestrados.
Entre la noche del lunes y las primeras horas de la madrugada del martes Guayaquil parecía una ciudad fantasma, sin fuego cruzado que evitar, con excepción de los habitantes de la calle que no tienen donde dormir y siguen en las veredas.
Algunos comercios que se mantienen abiertos de noche, como los que están en las estaciones de servicio, aún tenían empleados que parecía que realizaban una jornada normal, aunque no tenían clientes que atender.
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