Hallan estudiantes con celulares y micrófonos ocultos para copiar en examen de Medicina en Ecuador; alumnas denuncian tocamientos íntimos
Un informe de la asignatura de Farmacología revela un presunto “fraude académico” en una universidad de Ecuador y advierte que familiares de estudiantes habrían presionado a un profesor para lograr la aprobación del examen. La Fiscalía abrió una indagación por presunto abuso sexual.

Imágenes del informe universitario sobre fraude académico en la jornada de exámenes del 15 de abril de 2026, en la Asignatura de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador.
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PRIMICIAS
Autor:
Redacción Primicias
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Las 'Disposiciones para el Examen de Farmacología' se difundieron el 7 de abril de 2026. Los estudiantes debían portar solo un bolígrafo de tinta oscura y tenían prohibido ingresar con dispositivos electrónicos como teléfonos, tablets, audífonos, relojes; incumplir esa disposición implicaba obtener una calificación de cero. Sin embargo, al finalizar la prueba de Farmacología se detectó una presunta “modalidad de fraude académico inédita”, dice un reporte de la asignatura de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador.
PRIMICIAS accedió al Informe de detección de fraude académico y medidas de contingencia aplicadas en el examen de recuperación 2025-2026 de la Asignatura de Farmacología Básica I y II, un día después de que la Fiscalía General del Estado informara sobre la apertura de una investigación previa por el presunto delito de abuso sexual en el ámbito educativo en Ecuador.
La secuencia de hechos se remonta al miércoles 15 de abril de 2026. Durante el examen de recuperación de la asignatura de Farmacología, varios estudiantes fueron sometidos a requisas físicas, bajo sospechas de que portaban dispositivos electrónicos para copiar en la evaluación. Dos alumnas denunciaron que la intervención se realizó sin su consentimiento y que hubo tocamientos de sus partes íntimas, según un reporte de la Fundación Ciudadanas del Mundo publicado en Instagram.
Valentina (nombre protegido) aseguró que fue obligada a levantarse la falda, mostrar el brasier y permanecer parcialmente desnuda frente a otras personas. Carolina (nombre protegido), por su parte, señaló que sufrió tocamientos en el pecho, abdomen y espalda. Además, relató que luego fue llevada a un baño, donde asistentes del profesor le pidieron levantarse la blusa y bajarse el pantalón.
El Informe de detección de fraude académico de la Universidad hace referencia a los hechos suscitados el miércoles 15 de abril. En el examen de recuperación “se identificó una modalidad de fraude académico inédita en la Facultad de Ciencias Médicas. No se trató de casos aislados, sino de una especie de operación coordinada que incluyó una red de comunicación inalámbrica”, reza en el documento de 16 páginas fechado el 29 de abril de 2026.
Según el informe, pasadas las 13:00 de ese 15 de abril, una estudiante de un curso superior observó a dos alumnos en los corredores con dispositivos tipo tablet y micrófonos que presuntamente estaban dictando en tiempo real las respuestas del examen de recuperación de cuarto semestre. “Ante la sospecha, se solicitó el permiso correspondiente para la aproximación al estudiante y con su consentimiento se hizo una palpación en zona interescapular, detectándose un objeto no anatómico bajo la vestimenta y se constató que era un teléfono tipo smartphone con cables adheridos al cuerpo”.
“Este primer hallazgo confirmó que el instructivo 'Disposiciones para el Examen de Farmacología' estaba siendo vulnerado deliberadamente mediante tácticas electrónicas camufladas, por lo cual para el examen de quinto semestre la Asignatura se vio obligada a aumentar las medidas de control y vigilancia”, se lee en el reporte universitario.
La jornada de evaluación continuó. Al finalizar el examen del primer grupo de quinto semestre -dice el informe- se observó que una estudiante tenía una “conducta altamente sospechosa y signos visuales de portar objetos no anatómicos bajo su vestimenta”. Según el documento, se solicitó permiso para la aproximación a la estudiante y “tras consentimiento se procedió a una inspección técnica dirigida a la región abdominal, donde se detectó un primer teléfono tipo smartphone y cables de micrófono, encontrándose luego un segundo teléfono tipo smartphone en su espalda”.
“Tras la detección, se constató que los dispositivos mantenían una llamada activa en tiempo real y un chat grupal de WhatsApp, confirmando la existencia de una red de transmisión de datos en tiempo real. Este hallazgo evidenció que la acción de fraude académico era una operación coordinada entre varios estudiantes, demostrando que la primera etapa de revisión había sido insuficiente, lo que obligó a una mayor verificación basada en un protocolo Ad-hoc del resto de estudiantes para garantizar la transparencia del examen”, consta en el Informe de detección de fraude académico.
11 estudiantes con dispositivos en el examen
En el reporte se incluyen 14 fotografías captadas durante el examen de recuperación de Farmacología, el 15 de abril en Quito. En ellas aparecen estudiantes con cables adheridos a su tórax, también capturas de pantalla con fotos de preguntas compartidas a través de WhatsApp. En una imagen se muestra una llamada que en ese momento -apenas concluido el examen- continuaba abierta en el teléfono de una estudiante: una hora y 52 minutos de duración. Sobre una mesa se colocaron teléfonos celulares con cables y micrófonos, como evidencia de los dispositivos hallados en el examen de quinto semestre.
En total, según el informe, se identificó a 11 estudiantes en flagrancia de fraude académico, cinco hombres y seis mujeres. 10 estudiantes pertenecen a quinto semestre y uno a cuarto. En el reporte se incluye el listado completo con sus nombres, números de cédula, paralelo, semestre y detalle de los objetos encontrados de forma individual. Todos fueron sancionados con una calificación de cero.
Una estudiante que rindió el examen con el grupo sancionado, y que no portaba dispositivos electrónicos, quedó impactada con el alcance de la red. “Nos revisaron tres veces antes de entrar a la prueba. Nos cambiaron de aula al primer grupo para dar el examen y nos volvieron a revisar. Después el Doctor dio las indicaciones y empezamos a dar el examen: fueron 20 preguntas, 45 segundos por pregunta. Terminamos y (el profesor) nos dice dejen sus exámenes, un paso atrás. Una chica le revisa a Susana (nombre cambiado), se da cuenta y dice: Doc, aquí hay un celular”.
Según el relato de la alumna, en ese momento se detectó que el teléfono de Susana, estudiante de quinto semestre, se encontraba con una llamada abierta a través de WhatsApp. Entonces, los asistentes del profesor “se ponen a revisar uno por uno (a otros alumnos) y les empezaron a sacar los cables de la espalda, del cabello, literalmente del cabello; unos audífonos que ni siquiera se veían. Increíble”.
“A Susana (nombre cambiado) le encontraron dos teléfonos. Luego le encontraron un teléfono a Silvia (n.c.) y dijo que no era de ella, le sacaron también cables a ella. Luego a Carlos (n.c.) le empiezan a tocar la espalda y le sacaron el cable. Ellos súper cínicos decían 'no tenemos nada'. Empezaron a poner todas las cosas que encontraban en la mesa. A Mireya (n.c.) le sacaron del cabello amarrado los cables. Nos revisaron como cinco veces más en ese momento y literalmente nos manosearon todito, todito”.
Estudiante que rindió el examen de recuperación de Farmacología
El informe de la asignatura de Farmacología asegura que, ante la evidencia de cables ocultos y una red activa con llamadas vía WhatsApp, “fue inminente la necesidad de añadir una detección técnica de relieve en regiones torácicas (línea media esternal, línea media axilar, línea media dorsal) y lumbares para identificar hardware no anatómico. Esta medida excepcional y urgente fue la única vía para salvaguardar la validez de la evaluación de los estudiantes honestos”.
Según el reporte universitario de lo ocurrido el 15 de abril, durante el proceso de revisión se evitó el contacto de los docentes con los estudiantes. El informe asegura que las requisas fueron ejecutadas por personas del mismo sexo: intervinieron “colaboradores estudiantiles, bajo supervisión docente, quienes a su vez actuaron como testigos sociales del proceso; realizando los procedimientos previo consentimiento verbal, en presencia del resto de estudiantes, a fin de que estos también sirvieran como testigos de la transparencia en las actuaciones y posibles hallazgos”.
La estudiante que rindió testimonio sobre lo ocurrido en el aula relató que, tras la requisa, junto con los dispositivos electrónicos y cables decomisados se colocaron los nombres de los estudiantes identificados. Y que, de la nada, desapareció el cable de Carlos (nombre cambiado). Según ella, el profesor se molestó. “Le dijo yo te voy a empezar a desnudar en este momento. El Doctor ya le había dicho: yo sé dónde los tienes, tú tienes los cables en los testículos y yo te los voy a sacar. Y entonces (el estudiante) dijo está bien doctor, tengo que ir al baño. Fue con un chico y se encerró y no querían salir”.
El informe del 29 de abril señala que un “caso masculino flagrante solicitó acudir a un lugar privado para poder retirar y entregar el dispositivo oculto, mientras que en un caso femenino flagrante específico la verificación se trasladó a áreas privadas de resguardo para una mayor protección de la intimidad y el decoro, contando siempre con la presencia de una docente y dos testigos del mismo sexo, debido a que los dispositivos y hardware estaban ocultos profundamente en prendas de vestir superiores”.
Ante la gravedad de lo ocurrido, la asignatura de Farmacología ha solicitado a las autoridades de la Carrera, de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Universidad Central del Ecuador la ratificación de la calificación de cero y el inicio del proceso administrativo para la sanción prevista en el Estatuto Universitario por fraude académico: falta muy grave que contempla la separación definitiva o suspensión temporal de cuatro períodos.
Según el documento de la Universidad, dos días después del examen de recuperación, “familiares de estudiantes que reprobaron la Asignatura (ajenos a los 11 casos) acudieron acompañando a sus hijos a confrontar” a un docente. Ellos habrían expresado “pedidos de ayuda en la calificación de reprobación y también comentarios amenazadores de acciones legales privativas de libertad”.
Denuncia de tocamientos íntimos a alumnas
El 26 de abril, Fundación Ciudadanas del Mundo realizó un pronunciamiento público, con relación a la jornada de evaluación para el examen de recuperación de Farmacología del 15 de abril de 2026 en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central. “Denunciamos que se obligó a estudiantes a desvestirse hasta quedar en ropa interior frente a docentes y asistentes. Se realizaron revisiones invasivas en zonas íntimas, incluso sobre toallas sanitarias. Y demás situaciones atroces”.
La requisa se realizó a todos los estudiantes que se presentaron a ese examen de recuperación. No todos portaban dispositivos electrónicos y fueron tocados.
“Lo que ocurrió el 15 de abril no fue un protocolo de examen, fue una vulneración sistemática a la dignidad. Valentina y Carolina (nombres protegidos) nos relatan una jornada de terror: ocho requisas físicas, tocamientos no consentidos, humillación pública y retención arbitraria por más de cuatro horas”.
Fundación Ciudadanas del Mundo
La Fiscalía informó el 7 de mayo de 2026 que ha iniciado de oficio una investigación previa (reservada) por el presunto delito de abuso sexual en el ámbito educativo. Dijo que los hechos habrían ocurrido durante un examen de recuperación de la carrera de Medicina, sin detallar fechas ni institución.
El abuso sexual está tipificado como delito en el artículo 170 del Código Orgánico Integral Penal (COIP): “La persona que, en contra de la voluntad de otra, ejecute sobre ella o la obligue a ejecutar sobre sí misma u otra persona un acto de naturaleza sexual, sin que exista penetración o acceso carnal, será sancionada con pena privativa de libertad de tres a cinco años”.
El área de Farmacología dice en el documento universitario del 29 de abril que “la instrumentalización de denuncias falsas sobre faltas a la integridad física o sexual constituye una calumnia grave, más aún si es para encubrir una situación de fraude académico y teniendo en cuenta que estas posibles narrativas carecen de sustento frente a la presencia de testigos del mismo estamento estudiantil”.
“Tras documentar la evidencia encontrada, al finalizar el examen se devolvieron los teléfonos tipo smartphone a los implicados. La Asignatura mantiene bajo resguardo únicamente los micrófonos y cables como cuerpo del fraude académico cometido”, reza en el informe.
Además de la evidencia fotográfica sobre los dispositivos encontrados durante el examen, Farmacología asegura que guarda videos de los hallazgos recopilados el 15 de abril. “De ser requerido por las autoridades y ante cualquier instancia legal, se procederá con la materialización notarial para garantizar que la evidencia técnica desvirtúe cualquier narrativa subjetiva de irregularidad”, reza en el documento del ente universitario.
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