Guayaquil a tres grados por encima de lo normal, casi 40° C de sensación térmica y sin lluvias | ¿Qué pasa con el clima?
En plena temporada de lluvias, la ciudad dejó de registrar precipitaciones desde mediados de marzo mientras el calor vuelve sofocantes los días y las noches. Especialistas advierten que el calor y la falta de lluvias persistirán al menos hasta la primera quincena de abril.

Una mujer repliega su paraguas para tomar una unidad de transporte público en el norte de Guayaquil, la mañana del 7 de abril de 2026, en medio de las altas temperaturas registradas en la ciudad.
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Guayaquil atraviesa una anomalía climática marcada por temperaturas extremas de hasta tres grados centígrados por encima del promedio habitual, noches inusualmente sofocantes y casi tres semanas sin lluvias de consideración, pese a que marzo y abril históricamente forman parte del tramo más lluvioso del año en la Costa ecuatoriana.
Los registros del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) y el análisis de especialistas de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) coinciden en que la ciudad vive una combinación de cielos despejados, mayor radiación, humedad todavía elevada y -al parecer- una transición temprana hacia la estación seca, factores que han llevado la sensación térmica a rozar los 40 °C en la ciudad.
Durante los primeros días de abril, las temperaturas máximas en Guayaquil fluctuaron entre 33,3 y 34,5 grados Celsius (o centígrados), es decir, entre 1,2 y 2,6 grados por encima de la media para esta época. Los picos más altos a inicios de mes fueron de 34,5 °C y 34,3 °C en la estación del Aeropuerto.
Mientras que en la estación de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Guayaquil, al norte de la ciudad, se registró un pico máximo de 35,9°C el 1 de abril. La humedad cercana al 80%, eleva la percepción térmica por encima de los 39 °C, según datos de la estación de monitoreo de Espol.
Jonathan Cedeño, oceanógrafo de la Espol, explicó que el fenómeno responde a una configuración atmosférica regional propia del cambio estacional, dominada por la oscilación Madden-Julian y por un anticiclón del Pacífico Sur más activo.
“Estamos supeditados a un sistema atmosférico que tiene que ver con la circulación en el Pacífico Sudeste. Hay fuertes vientos costeros, se registraron temperaturas altas en el perfil Costero y cielos más despejados, lo que incrementa la radiación solar y eleva la temperatura del aire”, detalló.
Calor extremo y lluvias deficitarias en marzo
- El comportamiento anómalo del clima se remonta a mediados marzo en Guayaquil, cuando se elevaron las temperaturas extremas diurnas y nocturnas, pues la ciudad no registra precipitaciones de consideración desde el pasado 20 de abril.
- La temperatura máxima absoluta diurna más alta en marzo fue de 34,4 °C, en la estación Aeropuerto, en el centro-norte de la ciudad, según los datos del Inamhi. Si se compara con la media de 31,5 °C en el lugar, la diferencia llega a casi tres grados por encima de lo normal para el mes.
- En marzo también se reportaron 34,2 °C en Songa, al extremo sur de la ciudad, y 34,1 °C en la estación de la Facultad de Ciencias Naturales, al norte.
- Las noches tampoco dan tregua. La temperatura mínima más elevada -que refleja noches más cálidas- alcanzó 26,4 °C al sur, cerca de dos grados por encima de la media nocturna de marzo.
- En abril la temperatura media máxima (diurna) promedio es 31,9 °C. Y en la Facultad de Ciencias Naturales se han reportado temperaturas de 35,9 y 35,5 grados en lo que va del mes. La temperatura alcanzó un pico máximo reciente, como el de 35,9, del 25 de marzo de 2024.
- A la par del calor, marzo cerró con precipitaciones deficitarias, pues llovió poco más de la mitad de la precipitación esperada (lo normal para marzo en la estación Aeropuerto son 335,2 litros de lluvia por metro cuadrado y solo se registraron 191,2).
¿Entramos antes de tiempo en transición a la etapa seca?
¿Por qué no llueve si aún es temporada invernal? La principal explicación, según Cedeño, es que Guayaquil estaría entrando antes de tiempo en la transición hacia la estación seca, un proceso que normalmente se consolida más adelante en abril o incluso a inicios de mayo.
La fase actual de la oscilación Madden-Julian favorece movimientos descendentes del aire que inhiben la formación de nubes de desarrollo vertical y, por tanto, reducen la probabilidad de precipitaciones.
Aunque después de la primera quincena de abril podría cambiar la fase de este patrón atmosférico, el experto advirtió que la Costa ya no tendría el mismo potencial de lluvias, a diferencia de la Sierra y la Amazonía, donde podrían observarse mayores precipitaciones.

Sensación térmica cerca de 40°C: Efectos de la humedad e islas de calor
Más allá de la temperatura que marcan los termómetros, lo que vuelve sofocantes los días y noches en Guayaquil es la sensación térmica, que combina temperatura del aire, humedad relativa y velocidad del viento. Desde la estación de monitoreo de la Espol, ubicada en el campus universitario del noroeste de la ciudad, se han detectado valores entre 38 °C y 39,7 °C de sensación térmica.
La humedad en el aire alcanza niveles de hasta al 80%, pero ha venido reduciéndose en las últimas jornadas, según Cedeño. En la estación de monitoreo de la Espol la humedad relativa era de 74% la mañana de este martes, 7 de abril de 2026. "La humedad se irá reduciendo a medida que vayamos pasando a la estación seca en la costa ecuatoriana. Eso es lo bueno" dijo el experto.
"La atmósfera está saturada de vapor de agua, eso hace que los cuerpos no puedan intercambiar calor. Si hay mayor humedad, la sensación térmica aumenta. Se dificulta incluso la evaporación del sudor, el mecanismo natural del cuerpo para enfriarse".
Jonathan Cedeño, oceanógrafo de la Espol.
A esto se suma el efecto de isla urbana de calor, que intensifica la acumulación térmica en zonas con alta densidad de concreto, asfalto y menor cobertura vegetal.
Ante este escenario, el uso de gorra, paraguas, gafas, bloqueador solar y espacios climatizados son claves. Los especialistas recomiendan evitar la exposición directa al sol, hidratarse y prestar especial atención a los grupos vulnerables como adultos mayores, personas con hipertensión, problemas cardiovasculares o enfermedades crónicas, más expuestas a complicaciones por el estrés térmico.
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