Tres tipos de fallas sísmicas se registran en Ecuador, según el Instituto Geofísico
¿Qué tipos de fallas sísmicas existen en Ecuador? El Instituto Geofísico ha detallado las tres fuentes de sismos en el país y aclara dudas tras los terremotos en Colombia y Venezuela.

Imagen referencial del mapa satelital de Ecuador.
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"En el Ecuador existen numerosas fuentes sísmicas", explicó Mario Ruiz, director del Instituto Geofísico, quien las clasificó en tres tipos. Lo hizo en entrevista con FM Mundo.
Lo hizo días después de que el terremoto en Colombia, de 7,4 grados de magnitud, generara alerta en la población ecuatoriana, ya que semanas antes se reportaron en Venezuela dos sismos de 7,4 y 7,2 grados.
Una fuente sísmica es el punto u origen donde se liberan y generan ondas sísmicas de energía, lo que genera temblores o terremotos.
Los tres tipos de fuentes sísmicas que se registran en Ecuador son:
-Fuentes sísmicas en la costa, frente a la zona de subducción.
La zona de subducción es una región donde dos placas tectónicas chocan y una de ellas, por ser más densa y delgada (generalmente la oceánica), se hunde y se desliza por debajo de la otra (la continental) hacia el interior de la tierra. En ese caso, se trata de las placas de Nazca y la Sudamericana.
-Fuentes sísmicas de las fallas corticales o superficiales en el continente
Las fuentes sísmicas corticales en la zona continental provienen de fallas geológicas superficiales activas que se deforman por la presión entre la placa de Nazca y la Sudamericana. Estos sismos ocurren a pocos kilómetros de profundidad y al registrarse en zonas pobladas pueden generar impacto local.
-Fuentes sísmicas de rompimiento de la placa a altas profundidades
Se trata de fracturas que ocurren al interior de una placa tectónica que ya se ha hundido (subducido) en el manto terrestre, a profundidades que van desde los 70 hasta más de 700 kilómetros.
En pocas palabras no ocurren en la superficie de contacto entre dos placas (interplaca), sino dentro del bloque de la placa oceánica que descansa y se tensiona bajo el continente.
Al estar tan lejos de la superficie, la energía se dispersa en un área muy vasta. Por ello, suelen sentirse con menor intensidad destructiva local, pero en regiones gigantescas y a cientos de kilómetros a la redonda, como ocurrió con el terremoto de Colombia del 10 de agosto, que tuvo una profundidad superior a los 100 kilómetros. Ese sismo se sintió en Panamá, Ecuador y Venezuela.
El 30% de los sismos es de esta naturaleza.
"Cualquiera de estas tres fallas sísmicas podría activarse en algún momento", detalló Ruiz y explicó que científicamente no existe conexión entre los terremotos de Colombia y Venezuela.
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