Ciudad de México se hunde a una velocidad que le permite a la NASA documentar desde el espacio este fenómeno
¿Cómo se ve desde el espacio una ciudad hundiéndose? El nuevo satélite NISAR de la NASA revela datos impactantes sobre el descenso de Ciudad de México, la capital que más desciende en el mundo , lo que ha la obligado a modificar monumentos históricos.

Imagen satelital del hundimiento de Ciudad de México, en 2026.
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NASA/JPL-Caltech/David Bekaert
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Ciudad de México enfrenta una crisis geológica silenciosa pero devastadora. Construida sobre un antiguo lecho lacustre y un acuífero sobreexplotado, la capital mexicana se hunde a un ritmo que preocupa, llegando a superar los dos centímetros por mes en algunas zonas.
El peso del desarrollo urbano y la extracción masiva de agua subterránea han provocado que el suelo se compacte, dañando edificios históricos y fracturando infraestructuras críticas como el Metro. Un ejemplo visible de este fenómeno es el Ángel de la Independencia, monumento al que se le han tenido que añadir 14 escalones adicionales para compensar el descenso del terreno que lo rodea.
Para medir este desastre con una precisión nunca antes vista, la NASA y la agencia espacial india (ISRO) lanzaron el satélite NISAR.
Este potente sistema de radar ha mapeado el movimiento del suelo entre finales de 2025 y enero de 2026, confirmando que zonas específicas de la metrópoli descienden más de dos centímetros cada mes. A diferencia de los satélites convencionales, NISAR puede monitorear estos cambios en tiempo real, ofreciendo datos exactos sobre cómo la capital azteca pierde altura frente a sus cimientos.
La clave del éxito de esta misión reside en su radar de banda L, una tecnología capaz de "ver" a través de las nubes, la lluvia e incluso la vegetación densa que suele bloquear a otros sensores. Equipado con la antena de radar más grande jamás enviada al espacio —un reflector de 12 metros de ancho— el satélite escanea la superficie terrestre cada 12 días. Esto permite detectar movimientos milimétricos en el terreno, lo que resulta vital para anticipar colapsos en zonas urbanas densamente pobladas.
El análisis de Ciudad de México es solo la prueba de fuego para las capacidades del NISAR. Tras validar sus mediciones en este "punto caliente" geológico, el satélite ahora se enfoca en vigilar otras amenazas globales. Su misión incluye el monitoreo del deslizamiento de glaciares, la salud de los bosques y el riesgo en ciudades costeras que enfrentan la combinación letal del hundimiento de la tierra y el aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático.
Esta herramienta tecnológica marca un hito en la planificación urbana y la gestión de desastres. Al proporcionar una cobertura global constante y datos de acceso libre, el NISAR permitirá a gobiernos y científicos de todo el mundo —incluidos los de la región andina— entender mejor la estabilidad de sus suelos y proteger la infraestructura pública ante los sutiles pero peligrosos movimientos de la corteza terrestre.
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