"Flor inusual" en Ecuador resuelve misterio científico de medio siglo
En el bosque seco de Ecuador, considerado uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, se halló una nueva especie de árbol, que tiene la capacidad de "reproducirse mediante clones".

Imagen de la Spirotheca Zapotillana en Ecuador y los investigadores que la identificaron en enero de 2026.
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UTPL y estudio 'A new tree species from seasonally dry tropical forest in southern Ecuador, Spirotheca zapotillana'
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Redacción Primicias
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Una nueva especie de árbol fue descubierta en Ecuador por investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), según lo anunciaron en enero de 2026.
Se trata de la Spirotheca zapotilla, un hito científico que representa la primera especie arbórea de la familia Malvaceae descrita para esta región y que ha resuelto un enigma botánico luego de 50 años.
La Malvaceae es una familia de plantas (como un apellido botánico) que agrupa a miles de especies diferentes, desde pequeñas flores de jardín hasta árboles gigantescos, entre las que se encuentran el algodón y el cacao. Sus características comunes comprenden la presencia de mucílago, estructura de sus estambres y la forma de sus hojas como palmas de manos.
La especie denominada Spirotheca zapotillana se ha encontrado en los bosques tropicales estacionalmente secos del sur de Ecuador, en las provincias de El Oro y Loja. Exactamente en el cantón de Zapotillo, de ahí su nombre.

El misterio
Su hallazgo responde a un enigma planteado hace varias décadas.
En 1978, el botánico Douglas Daly recolectó por primera vez un espécimen de Spirotheca que fue encontrado en la provincia costera de El Oro, que colinda con Loja. Sin embargo, no se la catalogó como una nueva especie. ¿Por qué?
El espécimen que recolectó Daly estaba incompleto, no tenía hojas, flores ni frutos, algo muy común en este ecosistema por su clima estacional. Eso se explica porque el bosque tropical seco se caracteriza por tener prolongadas sequías y una época de lluvias intensas pero breves, lo que genera que la flora pase varios meses sin órganos vegetales.
Esto ocasionó que únicamente se la pueda asociar con el género Spirotheca por sus similitudes con la especie Spirotheca rivieri, un árbol de la familia Malvaceae, nativo de Brasil. Este árbol se caracteriza por sus flores de pétalos rojos, su crecimiento a menudo trepador o estrangulador y una altura que va entre los seis y nueve metros. Habita principalmente en el bosque atlántico, un ecosistema húmedo y fértil.
Pero entonces, ¿cómo podía una especie estar presente en ecosistemas tan distintos y geográficamente alejados? Esta pregunta dio origen al enigma que duraría décadas y se consideró una anomalía no resuelta.
En cuanto al contexto ecuatoriano, en el cantón Zapotillo habita la Ceiba insignis, una especie de Ceiba de la familia Malvaceae, a la que también pertenece la especie Spirotheca zapotillana.
La especie es la unidad básica de la taxonomía y se refiere a las poblaciones que pueden reproducirse entre ellas. El género junta a las especies que tienen características externas similares, principalmente en sus flores, semillas o esporas. Y la familia agrupa a los géneros con características comunes en la forma de la flor. Sin embargo, la clasificación es compleja por las pequeñas diferencias que presentan ciertos organismos, como fue este caso.
Durante años, la nueva especie fue identificada erróneamente como Ceiba insignis, debido a que ambas comparten características similares: son árboles caducifolios (pierden sus hojas en determinada época del año), presentan troncos grisáceos cubiertos de espinas y un color verde por la clorofila.
Cuando estas especies carecen de hojas, la principal diferencia radica en la forma del tronco: el de Ceiba es más redondeado, asemejándose a una botella, mientras que el de Spirotheca zapotillana es completamente recto. Esto explica por qué, pese a que el bosque seco es uno de los ecosistemas más estudiados del país, la especie no había sido identificada anteriormente.
Fue hasta enero de este año cuando tres investigadores de la UTPL, Jorge Armijos, Diego González y Darío Nole, lograron describir la nueva especie. A partir de las recolecciones herbarias y material fotográfico del bosque seco, identificaron una flor inusual para este ecosistema. Analizaron sus pétalos y estambres y lograron confirmar que se trataba de una especie no registrada anteriormente.
Dentro de la botánica existe la taxonomía, un sistema que se encarga de clasificar, ordenar y nombrar a los organismos vegetales. La base de esta clasificación son las especies, géneros y familias.
Reproducción mediante clones
En Ecuador se registraron tres especies de Spirothecas: rimbachii, awadendron y la reciente Spirotheca zapotillana. Las dos primeras crecen en bosques montanos, generalmente situados en laderas andinas. Estos ecosistemas se caracterizan por tener alta humedad y neblina constante. Mientras que la especie recién descubierta es la única que habita en bosques secos.
Su hábitat, distinto al del resto de especies de su género, le ha permitido desarrollar características propias. La Spirotheca zapotillana, “a pesar del ecosistema difícil donde crece, es estrictamente arbórea”, explica Jorge Armijos, uno de los autores del descubrimiento. Esto significa que no es parasitaria ni depende de otro individuo para desarrollarse, como sus semejantes.
Además, la nueva especie tiene la capacidad de "reproducirse mediante clones". Es decir que, a partir de ciertas partes de su raíz, puede generar nuevos individuos.
Actualmente, se conocen cuatro poblaciones de la especie, cada una con siete individuos, en el cantón Zapotillo y una población no estudiada en el cantón Las Lajas, provincia de El Oro.
Especie en peligro
A pesar de su reciente descubrimiento, la especie ya se encuentra "en peligro" de acuerdo a los parámetros de La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su área de ocupación es únicamente de 52 km. ¿Por qué?
De acuerdo con los investigadores, existen dos factores que explican esta situación, uno intrínseco a la especie y otro externo. En el primer caso, no se tiene registro de plántulas (el árbol en su etapa inicial).
"Esto nos da un indicio de que algo está ocurriendo con las semillas; es posible que no tengan un buen porcentaje de germinación”.
Jorge Armijos, investigador
Esta limitación ha llevado a que la especie se reproduzca principalmente de forma asexual, mediante clones.
El segundo factor es externo y está relacionado con la intervención humana. El pastoreo ha restringido a la especie a zonas de difícil acceso, como laderas o quebradas. A esto se suman problemas como la ganadería extensiva y la extracción de recursos, que hacen del bosque seco uno de los ecosistemas más amenazados.
Importancia del descubrimiento
“Al menos en los últimos 70 años no se había realizado un trabajo de descripción de una nueva especie arbórea en el bosque seco”, menciona Armijos. Aunque este ecosistema ha sido ampliamente estudiado, la especie pasó desapercibida. “Llevamos más de 15 años investigando de manera meticulosa el bosque seco tropical del sur del país”, explica el investigador, quien compara el hallazgo con “encontrar un elefante blanco en la plaza central: estuvo ahí todo el tiempo, pero pasó desapercibido”.
Además, este descubrimiento ha generado un impacto positivo en la comunidad. “La gente local valora mucho la naturaleza. Que se haya descrito una nueva especie en la zona y que lleve el nombre del cantón hace que la comunidad se empodere del tema ambiental”, destaca Armijos.
Para los investigadores, el caso de Spirotheca zapotillana evidencia que la riqueza de los bosques secos sigue siendo subestimada. Las indagaciones continúan y ya existen indicios de otros posibles hallazgos. “En la familia Capparaceae, común en el bosque seco, se han encontrado especímenes que aún no se identifican”. Este escenario resalta la importancia de la investigación científica a largo plazo.
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