Científico ecuatoriano resuelve un misterio del siglo XIX y descubre la ranita Pristimantis milpe
Ecuador atesora una nueva ranita cutín llamada Pristimantis milpe y cuyo descubrimiento incluyó un viaje al otro lado del Atlántico para resolver un misterio que data del siglo XIX.

El biólogo Santiago Ron mientras analiza muestras en el Museo de Historia Natural de Londres. Foto compartida el 6 de agosto de 2026.
- Foto
Cortesía de Diego A. Paucar
Autor:
Redacción Primicias
Actualizada:
Compartir:
Ecuador es un reino de anfibios y para muestra están las especies de pequeñas ranitas cutín y de cristal que se han descrito o nombrado en los últimos años. Algunos son ejemplares muy escasos y en un estado crítico por la pérdida de su hábitat, pero una de ellas fue descrita hace poco por un equipo liderado por el científico Santiago Ron y encierra varias sorpresas.
La nueva especie recibe el nombre de Pristimantis milpe o Cutiín de Milpe, y es definida como una ranita de lluvia que tiene su hogar no solo en los tupidos bosques del Chocó ecuatoriano, sino también en bosques primarios de Manabí y en el sur de Colombia.
A diferencia de otras ranitas Pristimantis, que suelen ser raras o viven en montañas y valles aislados, esta ranita de ojos saltones y tonos naranjas es "abundante, fácil de escuchar por la noche y habita en un área geográfica de 67.000 kilómetros cuadrados", explica el equipo de herpetólogos de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE), que la describió.
Uno de estos científicos amantes de los anfibios es el biólogo Santiago Ron, cuyo trabajo fue clave para describir la nueva especie.
La publicación sobre el descubrimiento de la nueva especie se publicó en la revista científica Zookeys.

Un descubrimiento especial para la ciencia
Quizás se pregunte por qué la especie Pristimantis milpe ha despertado tal fascinación por la comunidad científica, si se trata de una especie abundante y no rara o en un estado débil de conservación.
Precisamente, nombrar una especie como la Cutín Milpe es un considerado un "evento excepcional" para la Biología, porque "es muy difícil que no hayan sido encontradas y descritas a lo largo de más de dos siglos de exploración biológica".
"Que una especie tan común haya pasado desapercibida con el nombre equivocado durante décadas resalta la importancia de conectar correctamente los nombres científicos con las poblaciones vivas en la naturaleza".
Autores del estudio de la Pristimantis milpe

El viaje de Santiago Ron que develó el misterio
Otro detalle singular de la descripción de la ranita Pristimantis milpe es que para comprobar que se trataba de una nueva especie, el biólogo Santiago Ron viajó hasta Inglaterra.
Ron, quien lideró el estudio científico sobre la especie, se preguntaba cómo pudo un rana tan común estar oculta tanto tiempo.
La respuesta, según el científico ecuatoriano, estaba en un envase de cristal que reposaba en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres.

Para resolver el misterio, Ron analizó varias muestras con especies de anfibios en el museo, y comprobó que había un error al describir la especie siglos atrás.
Luego de comparar los especímenes recolectados en Ecuador en el siglo XIX y preservados desde entonces en el museo, Ron notó que científicos de Estados Unidos los habían confundido con el cutín de Milpe.
Es decir, la especie de anfibio que la ciencia conocía con otro nombre resultó ser una rana completamente nueva.
Sobre la nueva ranita Cutín, el experto ecuatoriano dice que es de hábitos nocturnos, y que los machos cantan desde hojas de arbusto y bromelias para cortejar a las hembras en época de lluvias. También emiten un potente sonido similar a un 'clic'.
Un detalle llamativo de la Pristimantis milpe es la tonalidad de su pequeño cuerpo: las hembras poseen un patrón de tonos naranjas o azul claro con manchitas negras, mientras que los machos presentan un color más uniforme.
Además de sus peculiares características y del anecdótico viaje de Ron al otro lado del Atlántico, el hallazgo de la ranita Cutín pone de relieve la inmensa biodiversidad que todavía esconde Ecuador.
Compartir: