Sin papeles en Estados Unidos, pero al Mundial: los hinchas ecuatorianos se preparan para seguir a la Tri por carretera
Sin estatus legal ni Real ID, migrantes ecuatorianos en Estados Unidos organizan viajes de hasta dos días por carretera para seguir a la Tri en el Mundial 2026. Hicieron turnos extras, vendieron sus cosas en mercados de pulgas. Hay ahorro, rutas alternas y miedo a controles migratorios con un solo objetivo: ver a Ecuador en un Mundial.

Franklin, guayaquileño, viste su camiseta de Emelec, mientras compara precios de alquiler de autos. Sin Real ID y sin opción de volar, organiza por carretera su viaje para seguir a Ecuador en el Mundial.
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Selene Cevallos
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NUEVA YORK. Franklin guarda dinero en un cajón de su departamento en Queens. “Ya llevo más de dos luquitas” dice. Lo empezó a llenar hace más de un año. Es guayaquileño, ‘Emelecista de corazón’ y no tiene ‘papeles’. Tampoco puede sacar un Real ID, que es un documento obligatorio para viajar en avión en vuelos internos dentro de Estados Unidos. Para ver a Selección de fútbol de Ecuador en la Copa Mundial, no podría tomar uno. Por eso decidió organizar otro tipo de viaje.
En invierno palea nieve en casas y edificios. En verano corta césped, arregla jardines y hace mantenimiento básico. De esos trabajos fue separando dinero con un objetivo concreto. “Ese sobre no se toca”, dice. El fondo “Mundial en la Yoni”, cómo él le llama, no cubre solo el trayecto, es la forma de asegurarse que esta vez podrá ver a Ecuador jugando en un Mundial, en vivo. En un estadio.
El plan no es reciente. Lleva más de un año y medio organizándolo con otros ecuatorianos en su misma situación. Desde la primavera hasta inicios del otoño montaron puestos en mercados de pulgas los fines de semana. Vendían ropa, herramientas, lo que conseguían. Entre semana tomaban trabajos extra por horas. Todo con un mismo destino. “Es cansado, pero uno ya está metido en esto. Ya no puedes parar”, dice Franklin.
Sin embargo, la logística cambió sobre la marcha. La exigencia del Real ID para vuelos domésticos entró en vigor en mayo de 2025; pero a pesar de eso, todavía consideraban volar. Hace cuatro meses descartaron esa opción por completo. Los controles migratorios recientes y el temor a operativos de ‘los del hielo’ (así llaman los migrantes latinoamericanos en jerga a los agentes del ICE) terminaron de cerrar esa puerta. “Ahí sí dijimos, no. Mejor no arriesgarnos”, cuenta.

El trayecto será por carretera. Más de 1.800 kilómetros desde Nueva York hasta Kansas City. Dos días manejando, turnándose al volante, con paradas cortas y hoteles económicos. Esta vez, además, decidieron alquilar un vehículo. No es un detalle menor. Buscan evitar cualquier señal que los exponga. En redes circula la advertencia de que las placas o registros pueden activar revisiones. “Ahora por cualquier cosa te paran”, dice.

Ninguno de los cinco puede obtener un Real ID. Tampoco quieren exponerse a controles en aeropuertos. El avión dejó de ser una opción no solo por el documento, sino por el contexto. Prefieren el tiempo de la carretera al riesgo de una revisión en un aeropuerto.

Un viaje desde Nueva Jersey con un solo objetivo
En Nueva Jersey, Norman organiza otro viaje. Llegó hace 15 años desde Macará, en Loja, y tardó casi cuatro meses en cruzar hasta Estados Unidos. Hoy trabaja en construcción y ha logrado sostener una pequeña actividad arreglando y haciendo mantenimiento de tumbados: ‘El roofing’. Tampoco tiene papeles ni acceso a identificación válida para volar. Su destino será Miami. El trayecto le tomará dos días y medio.
Norman no manejará solo. Lo hará con su primo, que sí tiene documentos. “Es para reducir el riesgo”, explica. Alternar conductores no es solo una cuestión de cansancio. Es una forma de evitar problemas en caso de una parada en carretera. Cada decisión responde a ese criterio.
El calendario ya está marcado. Ecuador jugará en Filadelfia, Kansas City y el área de Nueva York-Nueva Jersey. Para muchos aficionados, eso implica vuelos internos. Para Franklin y Norman, significa diseñar rutas, compartir gastos y elegir trayectos con menor exposición.

El costo del viaje es alto. Solo en gasolina, un recorrido de ida y vuelta desde Nueva York hasta Kansas puede superar los 700 dólares por vehículo. Los peajes añaden entre 100 y 150 dólares. Dos noches de hotel económico rondan los 200 dólares por persona si se comparte habitación. A eso se suman las entradas, que en torneos recientes han superado los 600 dólares en fase de grupos. El gasto total puede acercarse o superar los 2.000 dólares por persona.
En 2025, más de 9.000 ecuatorianos fueron deportados desde Estados Unidos. Solo en las primeras semanas de 2026, otros 742 ya habían sido expulsados. En ese contexto, moverse dentro del país —incluso para ver un partido— deja de ser un trámite y se convierte en un riesgo.
En Nueva York y Nueva Jersey, donde se concentra una de las comunidades ecuatorianas más grandes del país, los ecuatorianos representan una proporción relevante de los arrestos migratorios recientes. El contexto condiciona cada movimiento.
Franklin evitará manejar de noche en ciertos estados. Revisa rutas, estaciones de servicio y tiempos de parada. Sus compañeros harán lo mismo. Nadie quiere improvisar. “A veces uno se frustra”, dice.
“Estás aquí, trabajas, haces todo bien, pero no puedes moverte tranquilo. Pero igual vamos a ir”.
Franklin, migrante guayaquileño en Estados Unidos
El fútbol sostiene la decisión. Para Norman, seguir a Ecuador ha sido durante años una forma de mantener un vínculo con su país. Para Franklin, el fondo “Mundial en la Yoni” es también una forma de ordenar el esfuerzo. Es un objetivo que ha marcado su rutina durante más de un año.
El Mundial de 2026 será uno de los eventos deportivos más grandes organizados en Estados Unidos. Para millones de personas, será un torneo cercano. Para otros, será un recorrido largo, medido y condicionado por su estatus migratorio.
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