Cómo Ecuador pasó de ser la posible revelación del Mundial 2026 a jugarse la continuidad ante Alemania
La selección ecuatoriana de fútbol llegó a Estados Unidos como una de las posibles sorpresas del Mundial 2026. Dos partidos después está obligada a derrotar a Alemania para evitar una escandalosa eliminación en fase de grupos.

Los jugadores de Ecuador hablan con el árbitro en el partido ante Curazao, en Kansas, el 20 de junio de 2026.
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AFP
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DESDE NUEVA JERSEY. Hace apenas unas semanas, la selección de Ecuador figuraba en numerosas listas de candidatos a convertirse en la gran revelación del Mundial 2026. La explicación parecía lógica.
La Tricolor había terminado segunda en las Eliminatorias sudamericanas, únicamente por detrás de Argentina, con una generación de futbolistas considerada la más completa de su historia reciente.
Además, llegaba respaldada por una estructura defensiva sólida y por jugadores consolidados en las principales ligas europeas.
El discurso se repetía en medios internacionales y análisis especializados: Ecuador tenía condiciones para superar la fase de grupos e incluso convertirse en una de las sorpresas del torneo. La realidad, sin embargo, tomó otro rumbo.

"Esta Selección está llamada a hacer grandes cosas en el Mundial", anticipaba el DT Jorge Fossati sobre Ecuador en una entrevista con PRIMICIAS.
Todo comenzó en el debut frente a Costa de Marfil. La derrota 1-0 en Filadelfia no encendió alarmas inmediatas. Los africanos eran considerados uno de los rivales más competitivos del Grupo E y todavía quedaban dos partidos para corregir el camino.
La verdadera complicación apareció en la segunda jornada. Curazao, debutante mundialista y teóricamente el rival más accesible de la zona, resistió durante 90 minutos y arrancó un empate sin goles que modificó completamente el panorama ecuatoriano.

Las cifras del encuentro reflejaron la frustración. Ecuador dominó la posesión, generó ocasiones de gol y remató 28 veces. Pero ninguna terminó en la red. Del otro lado apareció una actuación histórica del arquero Eloy Room, que registró 15 atajadas y se convirtió en la figura del partido.
La selección que llegó al Mundial como candidata a sorprender acumuló apenas un punto en dos encuentros y quedó obligada a buscar un resultado inesperado frente a Alemania.
Lo más llamativo es que Ecuador no ha sido ampliamente superado por sus rivales. Si bien no ha encontrado un funcionamiento aceitado a nivel colectivo, sumado al bajo nivel de jugadores como Piero Hincapié, Moisés Caicedo y Enner Valencia, el verdadero problema ha estado en la eficacia.

La Tri todavía no ha marcado un gol en el torneo y esa estadística explica gran parte de la situación actual.
Pero el preocupante nivel de la selección ecuatoriana de fútbol se ha producido por, una vez más, la improvisación del entrenador Sebastián Beccacece en los planteamientos y lectura de los partidos. Roles desnaturalizados como el de Alan Franco como lateral, titularidades inentendibles como la de Jordy Alcívar (bajo nivel) y falta de capacidad de reacción (variantes tardías).
Mientras Alemania aseguró su clasificación anticipada y confirmó por qué sigue siendo una de las grandes potencias del fútbol mundial, Ecuador entró en una zona de presión que pocos imaginaban antes del inicio del Mundial 2026. Pende de un hilo para seguir.

Ahora la historia cambió. La conversación ya no gira alrededor de si Ecuador puede ser la revelación del Mundial. La pregunta es otra: si tiene la capacidad de sobrevivir.
Porque el equipo que llegó a Columbus, Ohio (su búnker de concentración), rodeado de expectativas, disputará ante Alemania algo más que un partido de fase de grupos. Será una final.
Ecuador se enfrentará a Alemania el próximo jueves 25 de junio en el estadio MetLife de Nueva Jersey, desde las 16:00 hora local (15:00 hora ecuatoriana).
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