Nicaragua propone extender el mandato presidencial de Daniel Ortega a siete años y que sea "renovable"
La Asamblea Nacional nicaragüense no precisó qué significa el término "renovable" pero opositores creen que el término marca el fin de las elecciones presidenciales en Nicaragua.

Una mujer camina frente a un mural del presidente Daniel Ortega, en Managua (Nicaragua), el 21 de junio de 2021.
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Reuters
Autor:
Redacción Primicias / Agencias
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La Asamblea Nacional de Nicaragua, subordinada al presidente Daniel Ortega, presentó el martes 28 de julio una iniciativa de reforma constitucional para extender el mandato presidencial de seis a siete años y que este sea "renovable".
La Asamblea no precisó qué significa el término "renovable", pero opositores creen que el término marca el fin de las elecciones presidenciales en Nicaragua, como lo pidió públicamente Ortega.
El presidente de la Asamblea, Gustavo Porras, dijo en el plenario parlamentario que "nuestro sistema de Estado y Gobierno de 'Pueblo Presidente' propone ordenarse con periodos efectivos de siete años renovables".
Según el texto de la reforma, el objetivo de prorrogar a siete años el período presidencial es para asegurar "estabilidad en visión, operatividad y continuidad, haciendo frente con toda energía y claridad a las urgencias materiales, culturales y espirituales de nuestro pueblo y a las respuestas responsables, patrióticas, efectivas e indispensables".
Nicaragua ya había extendido el mandato presidencial de Ortega de cinco a seis años en la reforma constitucional de 2024, que también confirmó a su esposa Rosario Murillo como copresidenta.
Ortega, de 80 años, es el hombre que ha ostentado más tiempo el poder en Nicaragua, con 30 años.
Ningún miembro de la tiranía de los Somoza, que Ortega ayudó a derrocar en 1979 con el Frente Sandinista, gobernó tanto tiempo como él. El fundador de la dinastía, Anastasio Somoza García, mantuvo el poder durante 16 años en dos períodos distintos.
El octogenario exguerrillero retornó al poder en 2007 gracias a un acuerdo secreto que mantuvo desde 1999 con el exjefe de Estado, Arnoldo Alemán (1997-2002), que conllevó a reformar la Constitución y bajar al 35% el mínimo para ganar unas elecciones presidenciales.
Ortega ganó las elecciones presidenciales de 2006 con apenas el 38% de los votos y gobierna con mano de hierro el país desde entonces con su esposa Rosario Murillo como copresidenta.
"El Gobierno de Nicaragua necesita para este futuro democrático y libre, solidario, complementario cristiano, creativo, próspero, y profundamente humano ordenarse de acuerdo a la urgencia y plazos que el Plan Nacional de Desarrollo Humano y de liberación de la pobreza contempla", señala la exposición de motivos de la reforma.
La propuesta de reforma fue presentada nueve días después de que Ortega ordenara eliminar las elecciones en su país y declarar "inaplicable" el artículo de la Constitución que impedía la reelección.
"Que se olviden. Aquí (en Nicaragua) no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder", declaró Ortega el pasado 19 de julio al referirse a sus opositores en un acto por el 47° aniversario de la revolución sandinista, celebrado en Managua.
Las declaraciones de Ortega provocaron el rechazo o preocupación de numerosos países latinoamericanos y de Estados Unidos, país que aseguró que no se quedaría de "brazos cruzados" ante la postura del dictador. Panamá, por su parte, retiró a su embajador de ese país.
El miércoles pasado Porras dijo que sí se celebrarán elecciones en Nicaragua pero bajo un nuevo marco constitucional que las blinden de la injerencia extranjera y de los "traidores a la patria" en el país.
Opositores nicaragüenses en el exilio consideraron que con la ampliación del mandato y la posibilidad de prorrogarlo prácticamente las elecciones quedan sepultadas en el país centroamericano.
La excomandante guerrillera y expresa política Dora María Téllez sostuvo en la red social X que la reforma "pretende perpetuar la tiranía. Los períodos serán 'renovables'. Claro no hay reelección, porque no habrá elección".
Para el abogado y antiguo funcionario del poder judicial nicaragüense, Yader Morazán, con esta modificación, los Ortega Murillo "se garantizan el poder vitalicio, sin límite real, sin alternancia y sin elecciones competitivas".
De su lado, la jurista María Asunción Moreno, dijo en X que con las "reformas se podría extender el periodo actual hasta el 2028, para luego renovar los 7 años, sin elecciones libres".
La Gran Confederación Opositora Nicaragüense, que opera en el exilio, calificó como un "descaro total de la dictadura sandinista Murillo-Ortega el anuncio de recetarse siete años y más en el poder".
Nicaragua aprobará la reforma constitucional en septiembre próximo, dijo Murillo el pasado lunes 27 de julio.
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