Ismael 'Mayo' Zambada, el último de los grandes narcos mexicanos, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos
El 'señor del sombrero' Ismael 'Mayo' Zambada, socio de Joaquín 'Chapo' Guzmán, fue condenado a cadena perpetua por un tribunal de Nueva York, por haber codirigido el Cártel de Sinaloa.

Imagen referencial de una avioneta e Ismael 'El Mayo' Zambada, detenido en Estados Unidos.
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Autor:
Redacción Primicias /AFP
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Ismael ‘Mayo’ Zambada, el último de los grandes capos del narco en México, fue condenado este 20 de julio en Estados Unidos por narcotráfico, y técnicamente haber codirigido el Cártel de Sinaloa.
Zambada fue arrestado en Estados Unidos el 26 de julio de 2024 tras aterrizar en El Paso, Texas, en una avioneta junto a Joaquín Guzmán López, hijo de su socio el ‘Chapo' Guzmán, quien se sospecha lo traicionó para ayudar a su hermano Ovidio, quien permanece bajo custodia estadounidense.
Según reportes de prensa, que citaron a fuentes policiales estadounidenses, Guzmán López engañó a Zambada diciéndole que el viaje tenía como fin enseñarle unos terrenos, y el capo siempre creyó que el destino final era México y no Estados Unidos.
Desde entonces está en una cárcel norteamericana y hace casi un año se declaró culpable de los cargos que se le imputan.
La semana pasada la Fiscalía federal estadounidense pidió al juez que sigue su causa en Nueva York que lo condene a cadena perpetua y que le decomise USD 15.000 millones.
El ‘señor del sombrero’ es el último de los líderes históricos del narcotráfico mexicano en conocer su destino.
Su exsocio Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán ya cumple prisión de por vida en Estados Unidos y el líder del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, murió en febrero pasado durante un operativo del ejército mexicano para detenerlo.
Pese a estas detenciones de los grandes capos, México no se ha librado de la violencia criminal.
Una guerra interna en el Cártel de Sinaloa entre los herederos del ‘Mayo’ y los hijos del ‘Chapo’ ha dejado unos 2.000 muertos.
Los primeros acusan a los segundos de haberlos traicionado para entregar a Zambada a Estados Unidos durante la controvertida operación que sigue despertando interrogantes dos años después.
Tensión entre México y Estados Unidos

La historia de cómo el ‘Mayo’ fue detenido ha tensado la relación entre los gobiernos de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y del estadounidense Donald Trump.
Su sentencia debe ser pronunciada por un tribunal de Brooklyn en medio de las acusaciones de narcotráfico que ha lanzado la justicia estadounidense contra el gobernador en suspenso de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, miembro del partido de Sheinbaum.
El propio ‘Mayo’ dijo en una carta que fue secuestrado en México por el hijo del ‘Chapo’ y llevado contra su voluntad a Estados Unidos.
El gobierno mexicano presume que la detención de Zambada fue producto de una operación encubierta de las autoridades estadounidenses en suelo mexicano, lo que representaría una violación a su soberanía.
Estados Unidos ha negado cualquier participación en el secuestro.
Líder escurridizo

Zambada fue un capo escurridizo que por años intentó mantener un bajo perfil.
A diferencia del ‘Chapo’, el ‘Mayo’ nunca fue detenido en México.
Inició su carrera criminal trabajando para el Cártel de Juárez en las décadas de 1980 y 1990. En medio del declive de otras bandas formó su propia organización.
En 2010, concedió una breve entrevista a la revista mexicana Proceso, en la que se conocieron algunos datos suyos, como que mide cerca de 1,80 metros y que comenzó a delinquir a los 16 años.
Dijo también que en su carrera criminal sintió que el ejército mexicano había estado cerca de capturarlo en cuatro ocasiones, y que terminar encerrado le generaba "pánico".
En esa entrevista, Zambada declaró que con su detención o muerte nada cambiaría en el panorama del narcotráfico en México, donde la violencia ha dejado unos 450.000 muertos y más de 130.000 desaparecidos desde que en 2006 el gobierno declaró una guerra abierta al narco con participación militar.
"Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió", presagió.
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