Ola de calor: Hombre que queda paralizado por el calor demanda a su gobierno por no frenar el cambio climático
"No quiero que el gobierno instale aire acondicionado en mi casa, quiero una solución que preserve el mundo, que mantenga el planeta como un lugar habitable”, dice este hombre que demandó al gobierno de su país por no hacer lo suficiente para protegerlo del cambio climático.

El austríaco Mex Mullner, quien demandó a su país ante la justicia por no haber hecho lo suficiente contra el cambio climático, en una entrevista en el estado de Baja Austria el 2 de julio de 2026.
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Autor:
Redacción Primicias / AFP
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Postrado en su silla de ruedas y sudando a mares durante la última ola de calor que azotó a Europa, el austríaco Mex Müllner reafirmó su decisión de haber demandado al gobierno de Austria por vulnerar sus derechos al no hacer lo suficiente para frenar el cambio climático que en semanas recientes ha causado estragos en el continente.
Müllner presentó su demanda contra Austria ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en 2021 y aunque su caso no es único, es posiblemente uno de los más trascendentales.
Este hombre de unos cuarenta años padece esclerosis múltiple y el síndrome de Uhthoff, condición cuyos síntomas empeoran cuando la temperatura corporal aumenta.
La calidad de vida de Müllner da un vuelco en cuanto sube el termómetro. A partir de los 25°C, su movilidad se deteriora y no puede caminar. Por encima de los 30°C queda prácticamente paralizado y debe utilizar una silla de ruedas eléctrica.
"En los pacientes con esclerosis múltiple, que afecta al sistema nervioso, la velocidad de conducción de los impulsos nerviosos disminuye cuando hace calor", explica.
"Como consecuencia, las señales dejan de llegar a los músculos y los movimientos que quisiera realizar simplemente dejan de producirse", añade el exconsultor en energía.
Él y su esposa viven en una vivienda que construyeron en una pequeña localidad austríaca y que está diseñada para mantener una temperatura de alrededor de 20°C durante todo el año.
"Hace demasiado calor"

En su demanda ante el TEDH, Müllner sostiene que Austria no ha adoptado un marco legislativo suficiente para limitar el calentamiento global y proteger a las personas vulnerables como él.
También reprocha al sistema judicial austríaco por no ofrecer ningún recurso efectivo para remediar esa situación.
Si el tribunal falla a su favor, será la primera persona reconocida como víctima directa de las consecuencias del cambio climático, señala su abogada, Michaela Kroemer.
Añade que ello abriría la puerta a otras demandas en los 46 países que están bajo la jurisdicción del Tribunal con sede en Estrasburgo, Francia, país en donde la ola de calor ha provocado también un debate político sobre el uso del aire acondicionado, pues el calor extremo nunca había sido un problema sino hasta años recientes, cuando el clima finalmente comenzó a cambiar.
"El fallo también podría tener implicaciones para la política climática de la Unión Europea, de la que Austria es miembro", estima Kroemer.
"Se trata de un asunto de gran importancia para el tribunal", apunta la letrada.
Kroemer explica que esa es probablemente la razón por la que la corte se está tomando su tiempo para pronunciarse, especialmente después de haber emitido hace dos años una sentencia de gran repercusión contra Suiza.
"No quiero aire acondicionado"

El país alpino se convirtió en el primer Estado condenado por el TEDH por vulnerar los derechos humanos mediante su inacción frente al cambio climático, a raíz de una demanda presentada por la asociación Mujeres Mayores por la Protección del Clima.
Müllner quiere ir más allá y lograr que el tribunal reconozca su derecho, como individuo, a exigir responsabilidades a su país por hacer "demasiado poco".
"El gobierno debería hacer más, y podría hacerlo", afirma. Espera que su acción beneficie también a otras personas que se enfrentan a las mismas dificultades.
Estadísticas publicadas la semana pasada mostraron que el número de muertes se disparó un 30% en Francia, con 2.000 muertes más que el mes anterior, y un 39% en Bélgica durante el punto álgido de la ola de calor en junio pasado.
Para Müller, ahora "hace demasiado calor para todo el mundo", no solo para él y para otras personas enfermas.
Es una situación que no pensaba vivir hasta dentro de "varias décadas", afirma.
Agrega que la única manera de avanzar es "mantener el calentamiento global bajo control".
"No quiero que el gobierno austríaco instale aire acondicionado en mi casa, quiero una solución que preserve el mundo, que mantenga el planeta como un lugar habitable para la humanidad”, concluye.
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