Estrés térmico: qué es, cómo nos afecta y cuál es su relación con el fenómeno de El Niño y el cambio climático
Investigaciones recientes alertan sobre la expansión de los días de calor extremo desde la década de 1970, lo que da paso al llamado estrés térmico, una condición que afecta a 1.000 millones de personas en el mundo, incluyendo en Ecuador.

Una persona refrescándose del calor y otra sentada en la sombra en Cuenca, 20 de noviembre de 2025.
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Autor:
Redacción Primicias / Agencias
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Fenómenos como El Niño pueden agravar los episodios de calor extremo, tal cual ha ocurrido en países como Francia o Estados Unidos en este verano del hemisferio norte. Con estas altas temperaturas, el mundo está frente a un nuevo escenario y nuevos términos como el estrés térmico.
En regiones como el Mediterráneo y América del Sur se registran hasta 50 días adicionales al año con un estrés térmico de fuerte a extremo, en comparación con la década de 1970, señalan científicos.
Pero, ¿qué es el estrés térmico? Se trata la carga térmica neta que soporta una persona y está influido por factores como la temperatura, la humedad, el viento y la radiación.
Se puede evaluar con el Índice Climático Térmico Universal (UTCI), una medida de la temperatura percibida que incorpora esos factores y simula la respuesta del cuerpo al entorno.

La investigación que publica Nature Climate Change, encabezada por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (Reino Unido), indica que el estrés térmico global se está intensificando tanto de día como durante la noche.
El equipo analizó un conjunto global de datos sobre el estrés térmico humano desde 1950 hasta 2024 y descubrió que las temperaturas percibidas han aumentado en los días y las noches desde la década de 1970.
¿Cuáles son las regiones más afectadas?
La extensión geográfica del estrés térmico también se ha ampliado, lo que significa que regiones que antes no se veían afectadas por el calor extremo ahora sí lo están.
Las regiones subtropicales como el sur de América del Norte, el sur de Europa, el norte y el sur de África y América del Sur, en la zona de Ecuador, son las regiones más afectadas por el estrés térmico.
La investigación de Nature Climate Change determina que estas zonas registraron hasta 50 días más al año con un estrés térmico de fuerte a extremo, en comparación con la década de 1970.

En lugares como el norte de África, la Península Arábiga, Australia y partes del oeste de América del Norte, se ha observado un crecimiento de los días de estrés térmico extremo.
El estrés térmico intenso en los trópicos suele mantenerse durante casi todo el año, pero se están produciendo cambios hacia categorías más extremas.
Hay excepciones en algunas zonas de la India, Pakistán y la costa suroeste de Australia, donde han disminuido los días de estrés térmico, aunque en la India y Pakistán se registran más noches tropicales.
La exposición a al menos un día de estrés térmico extremo ha aumentado del 16% al 22% de la población mundial, lo que equivale a 1.000 millones de personas más.
El impacto de El Niño
El Niño es un fenómeno climático natural que eleva las temperaturas superficiales en el océano Pacífico ecuatorial y provoca cambios a escala mundial en los vientos y los patrones de lluvias.
Suele producirse cada dos a siete años y dura aproximadamente entre nueve y 12 meses, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Según la OMM, las previsiones de los principales centros del mundo advierten de un aumento constante y significativo de las temperaturas oceánicas en el centro y el este del Pacífico ecuatorial.

La probabilidad de que las temperaturas sean superiores a la media en la mayoría de las zonas continentales, y en casi todas las áreas pobladas fuera de las regiones polares, es sumamente elevada, explica el boletín.
Por eso, existe una amplia probabilidad de que existan sequías y lluvias intensas, junto a las olas de calor en territorio terrestre y marianas en diferentes regiones del mundo.
En Ecuador, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) estima que el fenómeno de El Niño podría provocar una pérdida de hasta 2 millones de hectáreas, en el escenario más extremo, y que los cultivos más afectados serían los que están a nivel del mar, como arroz, maíz y banano. También podrían sufrir daños las piscinas de camarón.

Descubrimiento de los expertos
El estudio revela que hay una mayor frecuencia de eventos compuestos, que describe como secuencias de días de estrés térmico consecutivos y noches tropicales; estas últimas son cuando la temperatura mínima no baja de los 20 grados.
Los investigadores sugieren que para reducir la vulnerabilidad es clave integrar indicadores de estrés térmico en:
- Los sistemas de alerta temprana.
- Las medidas de refrigeración urbana.
- La integración de indicadores de estrés térmico en las evaluaciones de riesgo climático podría ayudar a reducir la vulnerabilidad.
El calor es la principal causa de mortalidad relacionada con el clima en todo el mundo y agrava enfermedades subyacentes, como las afecciones cardiovasculares, respiratorias y de salud mental, detalla el artículo.
A medida que se intensifica el calentamiento global, las olas de calor son cada vez más frecuentes, prolongadas y extremas, lo que incrementa el riesgo de enfermedades y muertes relacionadas con el calor.
Una cuarta parte de las olas de calor registradas entre 2000 y 2019 habrían sido, según el artículo, prácticamente imposibles sin el cambio climático.

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