Fenómeno de El Niño: Estos son los riesgos que enfrentarán los agricultores de Ecuador en 2026
Bananeros, arroceros y cacaoteros están preocupados por la inminente llegada del Fenómeno de El Niño a Ecuador. Piden a las autoridades un plan de contingencia para reducir el fuerte impacto.

Gráfico de la Organización Meteorológica Mundial ante el aviso del arribo del fenómeno El Niño en el mundo, Suiza, 1 de junio de 2026.
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AFP
Autor:
Santiago Ayala Sarmiento
Actualizada:
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Con el anuncio oficial de la la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el pasado 11 de junio de 2026, del inicio del desarrollo de el Fenómeno de El Niño, los productores agrícolas en Ecuador entraron en una carrera contrarreloj.
Una de las preocupaciones más grandes de los agricultores de los distintos sectores, además de los ya pronosticados y hasta previsibles impactos que trae el fenómeno climático, es la fusión del Ministerio de Agricultura con el de Economía y Finanzas, justo en un momento tan crítico, por el Fenómeno de El Niño.
Bananeros, arroceros y cacaoteros se encuentran a la expectativa de una agenda articulada entre el Gobierno Central, los gobiernos seccionales y los propios productores para mitigar lo que más se pueda el vendaval lluvioso que se aproxima y que se estima será muy fuerte.
"Hemos tenido un par de reuniones, se conversó con dos ministros previo a la fusión de los ministerios. Se necesita un plan de contingencia. Si bien es una responsabilidad de todos, se necesita un liderazgo que permita una articulación entre todos los actores", señala Iván Ontaneda, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores e Industriales de Cacao (Anecacao).
Ontaneda añade que añade que al sector le preocupa "que algunos gobiernos seccionales están peleados con el Gobierno Central".
"Hay ciertos políticos más preocupados por la foto de qué hace quién, en vez de buscar soluciones que permitan, de manera efectiva, tener prevención ante la amenaza eminente que atravesamos".
Iván Ontaneda, presidente Anecacao.
Ontaneda muestra su preocupación por los efectos que podría ocasionar El Niño en un sector que significó USD 4.500 millones para la economía del país en 2025 y que es el sustento para 250.000 familias en sus alrededor de 600.000 hectáreas sembradas, la mayoría pequeña productora.
"Contra la naturaleza es poco lo que se puede hacer. El propio Gobierno Central no tiene capacidad de responder ante un evento de esta magnitud. Pero sí puede ya hacer cosas como limpiar canales de drenaje y esteros, evacuar ríos, reforzar muros de contención. Tenemos identificadas zonas críticas, hay que trabajar ya. Que nos nos coja desprevenidos porque se ve que es un Niño muy fuerte".
¿Cómo impacta en el sector cacaotero? Ontaneda explica que, primero, el exceso de lluvia provoca la caída de la flor de los árboles y eso influye en la cosecha y en la productividad del cacao disponible.
Segundo, por el exceso de humedad, el cacao adquiere enfermedades y hongos y eso afecta a la calidad del grano. "Y cuando hay una calidad inferior, ese cacao no puede exportarse, porque hay requerimientos mínimos de cumplimiento en el exterior".
El problema, añade, es que Ecuador no tiene la infraestructura necesaria para secar el cacao, para procesarlo de manera mecanizada. Y eso hace que las cosechas se malogren y la calidad se deteriore.
'Con el anuncio de El Niño, ya no nos dan crédito'
Alrededor de 75.000 familias de arroceros del país cruzan los dedos u oran para que el anunciado fenómeno de El Niño llegue entre los meses de enero y marzo y no entre agosto u octubre, como han pronosticado varios organismos nacionales e internacionales.
¿La razón? El agricultor ya sabe que en invierno (enero-marzo) no se siembra, porque se inunda, son meses que ya el agricultor está prevenido para las lluvias, afirma Javier Ronquillo, presidente de la Corporación Nacional de Organizaciones de Productores arroceros (Corpnoarroz).
En el país existen alrededor de 320.000 hectáreas de arroz, la mayor parte en zonas bajas, como Salitre, Daule, Samborondón o Santa Lucía. "El arroz sí resiste el agua, pero por un determinado tiempo y momento. Si se adelanta El Niño va a haber bastantes pérdidas", dice Ronquillo.
A la vez, los arroceros viven ya en una grave situación. Las llaves de financiamiento en la banca pública y privada se les ha cerrado, asegura el representante gremial.
"Tras el anuncio de El Niño, los bancos no prestan dos reales al agricultor. No hay créditos y no hay seguros, no aseguran la cosecha. El agricultor siembra bajo su propio riesgo de inundación y pérdida de la cosecha", añade.
Ronquillo hace un llamado al Gobierno y a los gobiernos seccionales a que actúen. "Conocemos que la Prefectura de Guayas está haciendo el desazolve en los canales. Pero también que se coordine el desfogue de la represa Daule Peripa, porque a veces no previenen, abren las compuertas y eso causa grandes inundaciones en toda la cuenca del río Guayas".
"Pedimos que todas las ayuda o bonos que se den sean para las personas afectadas y no se use para campañas políticas. La Prefectura tiene un censo agrícola y sabe cuáles son las zonas de afectación".
Javier Ronquillo, presidente de Corpnoarroz.
Bananeros, con un monitoreo permanente
José Antonio Hidalgo, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), dice que como sector ya realizan acciones para mitigar el impacto de El Niño.
"Tanto productores como exportadores cuentan con tecnificación en sus sistemas de drenaje y manejo hídrico, los cuales han demostrado su eficacia para mitigar los efectos de lluvias intensas. Asimismo, se realizan labores permanentes de mantenimiento y limpieza de canales, drenajes y demás infraestructura hidráulica para garantizar su adecuado funcionamiento".
Según Paúl Vera Gilces, director Observatorio Estadístico de Banano en AEBE, al analizar lluvia, susceptibilidad física del terreno, vulnerabilidad del cultivo y exposición por área en un índice por cantón, la amenaza climática toca una superficie amplia, pero la prioridad real se concentra en pocos cantones cuando se cruza con terreno, drenaje y observación directa.
"Sobre un catastro de 7.601 fincas y 181.176 hectáreas, el índice se ubica cerca de 1.215 hectáreas en categoría Alto/Crítico y unas 35.435 hectáreas en categoría Media o Superior".
Además, a decir del mismo análisis, la prioridad de riesgo hídrico integrado se concentra en Los Ríos —el cantón Baba reúne la mayor parte del área Alto/Crítico—, con presencia menor en Naranjal (Guayas) y en Valencia y Ventanas (Los Ríos).
En paralelo, la prioridad fluvial y por terreno incorpora a El Oro: Santa Rosa, Pasaje y Arenillas figuran en nivel de seguimiento Medio, y Machala y El Guabo en Vigilancia.
Esta lista señala dónde conviene iniciar la verificación en campo —drenajes, saturación de suelo y sanidad de la planta— y no constituye una confirmación de afectación.
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