¿Trump reinventa el lenguaje de guerra? Cómo el límite a los poderes del Presidente en Estados Unidos condiciona su estrategia en Irán
Ya se cumplió el plazo legal para que el Congreso de Estados Unidos aprobara una acción bélica, por lo que debería haber empezado un repliegue de fuerzas militares. Pero el presidente Donald Trump, bajo el argumento de que el cese al fuego vigente pone fin técnico a la guerra contra Irán, busca desactivar el control sobre las hostilidades. Un análisis sobre sus decisiones.

El presidente Donald Trump durante su mensaje del estado de la unión en el Congreso en Washington, el 25 de febrero de 2026.
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EFE
Autor:
Randy Nieves-Ruiz
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PARÍS. El calendario de Washington suele ser implacable, pero la administración de Donald Trump parece haber encontrado una forma de detener el tiempo. Bajo el argumento de que el cese al fuego vigente pone fin técnico a la guerra contra Irán, el Ejecutivo busca desactivar el control del Congreso sobre las hostilidades, aun cuando las amenazas persisten y el repliegue militar en Medio Oriente brilla por su ausencia.
El pasado 1 de mayo expiró un plazo legal de 60 días que el Presidente tenía desde el inicio de la guerra para que el Congreso aprobara la acción bélica o de lo contrario comenzar el repliegue de fuerzas, establecido por una ley denominada Resolución de Poderes de Guerra de 1973, diseñada para evitar que los ejecutivos se embarquen en conflictos armados prolongados sin aval legislativo, tal como ocurrió durante la Guerra de Vietnam.
Sin embargo, a pesar de que Trump debía solicitar ese día la autorización formal del Congreso, optó por esquivar el trámite.
En una carta enviada a los líderes parlamentarios, Trump dio por “concluido” el conflicto bajo el argumento de que “no ha habido intercambio de fuego entre Estados Unidos e Irán desde el 7 de abril de 2026”, fecha en que entró en vigor el actual alto el fuego.
Este escenario plantea una duda: ¿Ha sido la ley un freno real para el Presidente o simplemente lo ha obligado a reinventar el lenguaje de la guerra?
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¿Es la tregua un vacío legal para eludir al Congreso?

El cronómetro se activó cuando Estados Unidos e Israel lanzaron sus ataques contra Irán a finales de febrero. Trump informó al Congreso sobre el inicio de las hostilidades el pasado 2 de marzo, activando el conteo regresivo que terminó el viernes 1 de mayo.
Pero la Casa Blanca jugó una carta maestra para evitar pedir autorización para la guerra: la tregua. Al asegurar que no ha habido intercambio de fuego desde el 7 de abril, el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, sostuvo que el plazo de 60 días está en “pausa”.
“En este momento nos encontramos en un alto el fuego, lo cual, a nuestro entender, significa que el plazo de 60 días se pausa, o se detiene”, dijo Hegseth el jueves 30 de abril a un comité del Senado.
Bajo esta lógica, si no hay combate activo, no hay que pedir permiso. Esta interpretación sugiere que el límite legal puede haber influido en la conducta de Trump, no necesariamente deteniendo sus objetivos, sino obligándolo a mantener un alto al fuego estratégico para evitar tener que pedir permiso al Congreso.
Trump ha admitido en el pasado que no ha querido llamarle “guerra” a la guerra contra Irán para evitar pedirle permiso al Congreso, y se ha referido al conflicto como “operación militar” o “excursión”, incluso “mini guerra”, aunque de vez en cuando se anima a pronunciar el término.
“Saben que estamos en una guerra porque creo que están de acuerdo con que no podemos dejar que los lunáticos tengan un arma nuclear”, dijo el Presidente el mismo 1 de mayo, el día en que se cumplieron los 60 días que tenía para buscar la autorización del Congreso.
¿Cuál es el poder de las palabras sobre el campo de batalla?

Para un presidente que valora la narrativa por encima de la burocracia, el nombre de las cosas lo es todo. El paso de la operación “Furia Épica” (la fase de ataque a Irán) al “Proyecto Libertad” (una misión presentada como “defensiva” para escoltar buques en el estrecho de Ormuz) no es casual.
Al llamar al conflicto una “excursión” o un “gesto humanitario", la administración intenta despojar al Congreso de su autoridad constitucional.
Si la opinión pública y los legisladores aceptan que lo que ocurre en el Golfo Pérsico no es una “guerra”sino un “proceso humanitario”, Trump puede mantener miles de tropas y navíos en la región de forma indefinida, a un coste de USD 25.000 millones, como reveló Hegseth, sin tener que someterse al escrutinio de una votación formal.
¿Es la ley de 1973 un estorbo para la Casa Blanca?

Tanto Trump como su secretario de Estado, Marco Rubio, han sido explícitos al calificar como “inconstitucional” la Resolución de Poderes de Guerra, y al adoptar esta postura, se suman a presidentes que han visto en la resolución de la era de Vietnam un estorbo a sus prerrogativas como Comandante en Jefe, el primero de ellos Richard Nixon, quien vetó la ley en 1973 pero luego fue anulado por el Congreso.
Sin embargo, la resistencia de Trump a reiniciar el fuego o a utilizar la palabra “guerra” en su carta al Congreso indican que, a pesar de sus críticas, la ley podría estar ejerciendo una presión invisible.
¿Se puede comandar una guerra que ya terminó en el papel?

El caso de Irán en 2026 demuestra que los límites a los poderes de guerra ya no se rompen, sino que se rodean. Trump no derrotó a la ley de 1973, pero la volvió irrelevante a través de la semántica. Mientras el “Proyecto Libertad” siga siendo definido como una operación defensiva y el intercambio de fuego se mantenga en pausa, el Presidente podrá seguir comandando una guerra que, en el papel, ya terminó.
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