Ni virus ni roedores: Ushuaia rechaza ser el foco del brote de hantavirus que golpeó al crucero MV Hondius
Las autoridades en la turística ciudad argentina del "fin del mundo" reiteran que no hay hantavirus en la Tierra del Fuego ni los roedores que lo transmiten y quieren deshacerse del estigma asociado a la enfermedad.

Vista panorámica en la ciudad argentina de Ushuahia, en la Tierra del Fuego.
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Pexels
Autor:
Redacción Primicias / AFP
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Ushuaia, la ciudad argentina que se promociona como el destino turístico emblemático del "fin del mundo", intenta quitarse de encima la etiqueta de "origen" del brote de hantavirus en el crucero MV Hondius destacando que ni la enfermedad ni el vector que la transmite son endémicos en la región.
Con temperaturas que rondan los 3 o 4 grados bajo cero y un cielo plomizo, su puerto sobre el Canal de Beagle, brazo de mar helado que une el Pacífico con el Atlántico, exhibe la actividad mínima del invierno.
Se ven barcos pesqueros y algún que otro carguero, pero ninguno de los más de 500 cruceros que cada año traen a 150.000 visitantes a esta ciudad en la provincia de Tierra del Fuego. La temporada terminó hace un mes.
Los turistas que la visitan aprovechan las excursiones en catamarán a las islas cercanas. Nadie se muestra muy preocupado por lo ocurrido en el MV Hondius, que zarpó de aquí rumbo a las islas de Cabo Verde el pasado 1 de abril: "No parece que aquí se hubieran dado cuenta porque está todo normal, no pasa nada", dice un turista colombiano, Luis Cardona.
Cardona y su esposa usan mascarillas –por prevención y por frío, dicen– y tienen alcohol a mano, pero no están asustados: "Parece que está todo bien", ratifica Cardona.
"Vimos a algunas personas con tapabocas, pero muy pocas", cuenta Silvina Galarza, una argentina que visitaba Ushuaia desde el norte del país.
Desde hace días, autoridades científicas, políticas y turísticas de la provincia reiteran que hay probabilidades "prácticamente nulas" de que el “paciente cero” del barco, un neerlandés que murió a bordo del MV Hondius el pasado 11 de abril, se haya infectado en esta ciudad durante su estadía de 48 horas antes de embarcar.
El enigma del vertedero

Aunque el origen del contagio del denominado “paciente cero” aún es desconocido, versiones de prensa no confirmadas que han circulado a nivel internacional indican que el hombre y su esposa, quien también murió en el brote, pudieron haber visitado un vertedero en la ciudad para observar aves, entrando en contacto con alguna fuente de contaminación.
Un camino de tierra cerca de una zona de playas a unos 7 kilómetros conduce al "relleno sanitario" de Ushuaia, un basural rodeado de bosques que atrae aves hambrientas como el caracara de garganta blanca (Daptrius albogularis).
"Solamente lo tenemos como un rumor", dijo el director de Epidemiología provincial, Juan Petrina. "Tampoco dan los días para que se pudiera haber contraído la enfermedad acá, y en tan poco tiempo, comenzar con el inicio de síntomas en el barco", añadió en conferencia de prensa.
Según la cronología provista por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la primera víctima del brote abordó el MV Hondius en Ushuaia el 1 de abril tras haber viajado durante más de tres meses por Argentina, Chile y Uruguay junto con su esposa, y cinco días más tarde, el 6 de abril, desarrolló síntomas. Murió el 11 de abril y no se le hicieron pruebas al cadáver, por lo que aún está considerado como un caso probable.
Su esposa desarrolló síntomas dos semanas más tarde y murió en Sudáfrica el 26 de abril, antes de poder regresar a Países Bajos con los restos de su esposo.
Según la OMS, los síntomas de hantavirus comienzan típicamente entre una a ocho semanas después del contagio.
Pero más allá de las explicaciones, Ushuaia sigue bajo sospecha. El lunes pasado, la cámara de turismo local expresó su malestar y exhortó a "la comunidad periodística local, nacional e internacional a actuar con la máxima cautela y transmitir únicamente información debidamente verificada y/u oficial".
Las autoridades destacan que la provincia de Tierra del Fuego no presenta casos de hantavirus desde que se identificaron los primeros contagios entre personas en 1996 y se hizo obligatorio el registro.
La cepa en el crucero es la Andes, la única transmisible entre humanos, una variante endémica en las provincias patagónicas de Chubut, Río Negro y Neuquén y en el sur de Chile.
De todas formas, Petrina dijo que investigadores vendrán a Ushuaia para capturar y analizar roedores, una actividad que podría dificultarse si continúa nevando.
Un estigma que preocupa

En algunas semanas, cuando la nieve llegue para quedarse, la ciudad volverá a tener un pico de visitantes, especialmente esquiadores que se trasladan a diario hasta el Cerro Castor, principal centro invernal a 26 kilómetros.
"No es bueno como destino quedar asociado a la transmisión de una enfermedad", dice Ángel Brisighelli, gerente de la empresa turística Rumbo Sur y presidente de la Federación de Cámaras de Turismo.
"Más allá de que no existe en Tierra del Fuego ningún antecedente autóctono de hantavirus ni prevalece el ratón que lo transmite, lo cierto es que todo el mundo habla del barco que salió de Ushuaia", agrega.
En lo inmediato, no hubo una caída de reservas tras el brote, informó Juan Manuel Pavlov, secretario del Instituto Fueguino de Turismo (Infuetur).
Mientras tanto, en la zona portuaria, los turistas vestidos con abrigos, gorros y guantes disfrutan la vista del canal.
Cardona y su mujer pasaron del calor del eje cafetero colombiano a una lluvia con viento que hace doler la cara, pero él dice que la ciudad es "muy bonita". "No tendría problema en volver".
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